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  • Proteínas, una obsesión moderna: cuánto comer, cómo mejorar la síntesis y los riesgos del exceso

    » Clarin

    Fecha: 20/03/2026 06:47

    Los suplementos y los alimentos ricos en proteínas aumentaron en el mercado, impulsados por la idea de que una dieta alta en proteínas es sinónimo de salud. Pero ¿qué hay realmente detrás de esta moda? Los humanos utilizamos tres macronutrientes: grasas, carbohidratos y proteínas. Los dos primeros fueron demonizados en diferentes décadas del siglo XX mediante los mensajes "bajo en grasa" o "sin azúcar". Lamentablemente, cuando una empresa incluye en un envase esa frase, la mayoría de los consumidores interpreta que eso que eliminan era malo, que esa es la razón por la cual se eliminó. Sin embargo, esa no es la razón. Se trata de una mezcla de moda alimentaria (pasajera) y productos que la industria alimentaria lanza para dietas especiales para pacientes. Suscribite a Buena Vida Así que de los tres macronutrientes quedaba uno solo disponible sin "mala prensa" : las proteínas. El problema es que en lugar de demonizarlas se las deificó y se las puso en un altar, como si fueran un alimento mágico. Proteínas en todos lados Hoy las proteínas se usan como cebo y las encontramos hasta en la sopa y en botellas de agua. La obsesión con las proteínas es tal que encontramos esa palabra al navegar en las redes y en la web, sino en la calle, en la mesa familiar, en las conversaciones con amigos. Todos hablan de las proteínas. Decadas atrás, las proteínas ya tenían un nicho de mercado en el mundo del deporte, el fitness y la musculación. Pero se trasladó esa necesidad a la población general, ignorando la necesidad de una dieta equilibrada. Video Pero, antes de seguir: ¿qué son las proteínas? La palabra proteína procede del griego protos, que significa lo primero. Son cadenas de partículas químicas pequeñas llamadas aminoácidos. Las proteínas son la estructura, el hormigón del cuerpo, forman los músculos, la piel, el cabello y los huesos; son la base de muchas hormonas, enzimas y anticuerpos. La "obsesión proteica" ¿Cómo nace esta idea? Por el auge del fitness, del entrenamiento de carga y la preocupación por la composición corporal. Pero también por el miedo a la sarcopenia (la pérdida de masa muscular asociada a la edad) que se instaló desde la medicina y la ciencia del envejecimiento. Otros factores que influyeron es el hecho de que las dietas altas en proteínas ayudan a controlar el hambre y que han tenido mucha difusión. ¿De dónde obtenemos las proteínas? Ordenadas en función de su calidad, las proteínas se encuentran en la clara del huevo, carnes y aves (pollo, vaca, cerdo, cordero, pavita) y de los pescados y mariscos; alimentos vegetales como la soja y sus derivados (tofu, tempeh, miso); en cereales (quinoa, trigo integral, arroz, avena; los frutos secos (almendras, maní y castañas). La diferencia es que en el reino vegetal, salvo excepciones (como la soja y quinoa), no están todos los aminoácidos que, a modo de letras de abecedario, forman proteínas. Por eso se deben combinar. Por ejemplo cereal con legumbre, es decir arroz con porotos. Existen también en el mercado concentrados de proteínas hidrolizados en diferentes formas: batidos, barritas, galletas, pan... ¿Cómo mejorar la síntesis de las proteínas? En principio, si no se consumen suficientes proteínas de origen animal, hay que combinar alimentos para aportar al cuerpo proteínas completas. La formación de proteínas está influida por el ejercicio, la edad y la distribución de proteína a lo largo del día. Por ejemplo, después de entrenar, la señal para construir y reparar tejido muscular aumenta, y el cuerpo utiliza los aminoácidos con mayor eficiencia. ¿Cuál es la cantidad de proteínas recomendada por día? Aunque depende de la edad, estado de salud y del objetivo se recomienda para la población general: 0,81 g/kg/día. Para quienes entrenan fuerza: 1,21,6 g/kg/día. Y para mayores de 65 años 1,2 g/kg/día como mínimo. Por supuesto que estas recomendaciones deben ser validadas por tu nutricionista o médico de confianza, porque en varias enfermedades se debe disminuir el consumo de proteínas. ¿Qué pasa si nos excedemos? Si bien no hay trabajos científicos que justifiquen el daño que pueda producir un exceso de proteínas en un paciente sano en problemas renales, gota, diabetes o enfermedades del hígado, un exceso de proteínas podría agravar el estado clínico. Aclaremos: no es peligroso comer suficiente proteína, el problema es convertirla en el centro absoluto de la alimentación porque para cumplir con la cuota diaria la gente deja de consumir frutas, verduras, cereales enteros, legumbres y lácteos. Las proteínas, además, generan sobrecarga renal, es decir que los riñones trabajan más para metabolizar y eliminarlas. El alto consumo de carne roja/procesada se asocia a riesgos cardíacos y puede generar aumento de peso porque las proteínas aportan las mismas calorías que los hidratos y el exceso se transforma en azúcares y se almacena como grasa. Y puede provocar síntomas como mal aliento, problemas digestivos, constipación, fatiga. Por último y no menor: es importante el impacto psicológico derivado de conductas obsesivas como la ortorexia. Más alimentos, menos suplementos Tips para guardar: buscar el equilibrio de macronutrientes (hidratos, grasas y proteínas) en lugar de maximizar uno solo. Y antes de tomar un suplemento de proteínas, intentá reforzar la ingesta de alimentos como huevo, carnes, legumbres o tofu. Que quede claro: primero en el plato y, si no se llega a la cantidad deseada, el shaker. Un suplemento no es magia, es un refuerzo: y no deja de ser un producto procesado. *** ¿Te perdiste alguna cita al consultorio? Encontrá las últimas acá: *** ¿Tenés alguna duda sobre salud y bienestar que te gustaría que abordemos en notas de la sección? Escribinos tu consulta a buenavida@clarin.com Sobre la firma Newsletter Clarín

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