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Fecha: 20/03/2026 06:12
A casi tres semanas del comienzo de la guerra en Medio Oriente, el gobierno de los ayatollah resiste en sus búnkeres y mantiene bajo control cualquier posibilidad de un levantamiento popular que acabe con la Revolución Islámica. Con una estrategia sencilla de bloquear el estratégico Estrecho de Ormuz y atacar de manera esporádica a los países del Golfo, provocó una crisis energética internacional tan peligrosa que puso al mundo al borde del caos económico con un alza impredescible del precio del barril del crudo que ya superó los US$110. Leé también: La batalla del agua en Medio Oriente: monarquías del Golfo temen ataques iraníes a plantas desalinizadoras Además, esta táctica de guerra dejó expuestos la falta de un plan estadounidense para salir de un conflicto que se extendió mucho más allá de lo previsto por los señores de la guerra de Washington y los diferentes objetivos que persiguen Estados Unidos e Israel. Lamentablemente, la administración Trump calculó mal en varios aspectos al iniciar esta guerra: 1) subestimaron la brevedad y la contención del conflicto; 2) creyeron que Irán no atacaría a sus vecinos; 3) creyeron que Irán no cerraría el estrecho de Ormuz; y 4) creyeron que la economía mundial y los precios de la energía no se dispararían. Se equivocaron en los cuatro puntos, y ahora vemos cómo la guerra se intensifica, dijo a TN el analista egipcio Adel Abdel Ghafar, director del programa de política exterior del Consejo de Asuntos Globales de Oriente Medio y profesor de la Escuela de Servicio Exterior de la Universidad de Georgetown en Qatar. Aliados contra un enemigo en común, pero con diferentes objetivos Estados Unidos e Israel tienen objetivos muy diferentes en su guerra contra Irán. El Gobierno israelí se ha centrado en neutralizar a la cúpula iraní y eliminar a varios de sus miembros, empezando obviamente por el ayatollah, el líder supremo (Alí Jamenei), y siguen centrados en ese objetivo. En cambio, Estados Unidos busca destruir la capacidad de Irán para lanzar misiles balísticos, su capacidad de producción de misiles, su Armada, la Armada de la Guardia Revolucionaria Islámica y su capacidad para colocar minas, dijo ante un comité de la Cámara de Representantes la directora nacional de Inteligencia estadounidense, Tulsi Gabbard. Ninguna de las tácticas sirvió para declarar una pronta victoria más allá de la abrumadora supremacía bélica de la coalición estadounindese-israelí. Cada misil iraní lanzado hacia los países del Golfo y el cierre del Estrecho de Ormuz, por donde pasaba el 20% del comercio de crudo internacional, ahonda una crisis que pone en jaque al mundo entero. El cierre del Estrecho de Ormuz es clave. Trump fracasó en su intento de reabrir ese paso estratégico con la ayuda de la OTAN, que se negó con una frase contundente. Esta guerra no es nuestra guerra, dijo el vocero del canciller alemán, Friedrich Merz. En el Pentágono comienzan a vislumbrar que la única salida sería enviar tropas en el terreno, algo que, por ahora, no estaría en los planes de Trump. Mientras tanto, Israel está empeñado en lograr su objetivo de máxima, un cambio de régimen. Ha eliminado al guía supremo Alí Jamenei, al secretario del Consejo Superior de Seguridad Nacional, Alí Larijani y al comandante de la milicia paramilitar iraní Basij, Gholamreza Soleimani, entre otros decenas de líderes y dirigentes de primer nivel. Leé también: Sin la OTAN y con críticas internas, Trump busca cómo abrir el estrecho de Ormuz y terminar la guerra con Irán Según el medio estadounidense Axios, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, le mostró al embajador estadounidense en Israel, Mike Huckabee, una tarjeta perforada que lleva consigo con los nombres de los líderes iraníes que Israel eliminó o tiene intención de matar. Pero el régimen sigue en pie. ¿Por qué sigue en pie el gobierno de los ayatollah? El analista Abdullah Al-Arian, académico de la Universidad de Georgetown en Qatar, dijo a TN que Irán no se basa en un poder concentrado en una sola persona o grupo de individuos. Es un Estado con sólidas estructuras e instituciones internas, donde el poder se distribuye entre una amplia gama de instituciones diseñadas para resistir diversas formas de presión, incluidos los asesinatos políticos, afirmó. Para el analista, si bien estos asesinatos ilegales pretenden avivar la inestabilidad interna, hasta el momento no han tenido ese efecto ni es probable que lo tengan en el futuro. La propia Gabbard admitió ante el Comité de Inteligencia del Senado que el gobierno de Irán parece estar intacto, pero muy debilitado debido a los ataques contra su liderazgo y sus capacidades militares El diario oficial iraní Tehran Times escribió que la República Islámica opera con un sistema de gobierno complejo y estratificado. Si bien algunas figuras individuales desempeñan sin duda funciones vitales, su ausencia no equivale al colapso sistémico del país. Esta resiliencia inherente se basa en un enfoque proactivo para la sucesión del liderazgo. El enemigo, anticipando posibles vacantes, había creado inadvertidamente un sistema con varios reemplazos designados, y a menudo rigurosamente preparados, para puestos críticos. Esta previsión frustra eficazmente los planes meticulosamente calculados del enemigo. Irán anticipó las amenazas de asesinato y estableció planes de contingencia, designando entre tres y siete posibles sucesores para cada funcionario y comandante militar importante , señaló. Pero Israel insiste en su estrategia. Cree que la decapitación sostenida del régimen animará a la oposición a salir otra vez a las calles, como ya lo hizo durante tres semanas entre fines de diciembre y enero con un balance de miles de muertos. Pero hasta ahora nadie ha desafiado al gobierno en tiempos de guerra. Las autoridades iraníes advirtieron que serán implacables contra cualquier atisbo de rebelión interna. Salir hoy a protestar en Irán equivale a una sentencia de muerte, más allá de que el gobierno mantiene una base religiosa de apoyo indescifrable que le sirvió para ganar la calle en las últimas semanas. Leé también: La guerra en Medio Oriente golpea a China: petróleo, asociación estratégica con Irán y tensión geopolítica Un informe publicado por el influyente The Washington Post reveló que funcionarios israelíes le dijeron a diplomáticos estadounidenses que los manifestantes iraníes serían masacrados si salen a las calles contra su gobierno De ahora en adelante, si alguien actúa a instancias del enemigo, ya no lo consideraremos manifestante ni nada por el estilo. Lo consideraremos el enemigo y lo trataremos como tratamos al enemigo, dijo a la televisión estatal el jefe de la policía iraní, Ahmadreza Radan. El cable, distribuido por la Embajada de Estados Unidos en Jerusalén, transmitió una evaluación israelí de que el régimen de Irán no se está quebrando y está dispuesto a luchar hasta el final. A pesar del sombrío pronóstico, los funcionarios israelíes dijeron que esperaban una revuelta popular e instaron a Estados Unidos a prepararse para apoyar a los manifestantes si eso sucediera, según el cable, dijo el periódico. Suzanne Maloney, experta en Irán y vicepresidenta de la Brookings Institution, advirtió: El pueblo iraní corre un grave riesgo en estos momentos a manos del régimen, y sería lamentable que se les utilizara como peones para intentar exacerbar aún más la situación. Por eso el discurso de la Casa Blanca mutó en las últimas semanas. Trump ya no habla de derrocar al régimen de los ayatollah. Solo busca una estrategia para declararse ganador de esta guerra. El teniente coronel Shahar Koifman, quien dirigió la sección de Irán de la dirección de inteligencia militar israelí hasta 2022, está convencido de que el gobierno iraní no caerá. El régimen saldrá de este suceso marcado por las cicatrices, pero vivo, afirmó al The New York Times.
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