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La Plata » El dia La Plata
Fecha: 20/03/2026 04:17
El deterioro del mercado laboral impacta con más fuerza en los menores de 29 años: la desocupación entre ellos trepa al 17% y el avance del trabajo precario limita sus posibilidades de inserción y estabilidad El deterioro del mercado laboral argentino encuentra en los jóvenes su expresión más crítica. Como señala un informe del Centro de Economía Política Argentina (CEPA) basado en los datos publicados esta semana por el INDEC, la desocupación entre los menores de 29 años escaló hasta niveles alarmantes a fines de 2025, consolidando un escenario que combina falta de oportunidades, precarización y desaliento. Mientras la tasa general de desempleo alcanzó el 7,5% en el cuarto trimestre del año pasado, el dato pierde relevancia frente al impacto desigual que revela el análisis: en la población joven, la desocupación trepa al 17%, más del doble del promedio. El fenómeno no sólo es cuantitativo, sino también estructural. El informe del CEPA describe una dinámica contractiva del mercado laboral, caracterizada por la caída del empleo y la actividad, junto con un incremento sostenido de la precariedad. En ese contexto, los jóvenes aparecen como el eslabón más débil: enfrentan mayores dificultades para insertarse en empleos formales y, cuando lo logran, lo hacen en condiciones más inestables. La situación es especialmente crítica tanto para mujeres como para varones jóvenes. En el caso de ellas, la tasa de desocupación pasó del 13,8% al 16,8% en un año. Entre los varones, el salto fue aún mayor: del 12,5% al 16,2%. Este crecimiento acelerado refleja un mercado que se cierra con más fuerza para quienes buscan su primer empleo o intentan sostener trayectorias laborales incipientes. El CEPA advierte que esta dinámica no ocurre en el vacío. Desde fines de 2023 se perdieron más de 200 mil empleos privados registrados, al tiempo que crecieron las inscripciones al monotributo. Este desplazamiento implica que muchos de los puestos formales desaparecidos son reemplazados por actividades independientes con menor protección social, ingresos más inestables y sin garantías laborales. Para los jóvenes, esta transformación tiene implicancias profundas. La inserción laboral deja de ser una puerta de entrada a la estabilidad y se convierte en un terreno marcado por la incertidumbre. El aumento del cuentapropismo, muchas veces vinculado a estrategias de subsistencia, limita las posibilidades de desarrollo profesional y de acceso a derechos básicos. Otro indicador preocupante es el aumento de la presión sobre el mercado de trabajo. Aunque la subocupación se mantiene estable, cae la búsqueda activa de empleo entre quienes ya tienen trabajo. Según el informe, este fenómeno suele estar asociado al desaliento: ante la falta de oportunidades de calidad, muchos optan por no buscar un segundo empleo o mejorar su situación. En este contexto, el desempleo juvenil no sólo refleja una coyuntura económica adversa, sino también un problema estructural que condiciona el futuro. La combinación de menor empleo formal, mayor precarización y falta de perspectivas configura un escenario en el que una generación entera enfrenta dificultades crecientes para integrarse plenamente al mercado laboral. El deterioro del empleo joven no se limita al aumento de la desocupación. Un informe del Instituto Interdisciplinario de Economía Política (IIEP), de la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA, ya había encendido a fines del año pasado una señal de alarma: entre quienes tienen entre 16 y 24 años la informalidad alcanza a 7 de cada 10 trabajadores. En otros términos, la tasa juvenil llega al 67%, muy por encima del 43,3% registrado entre los adultos. Esta brecha expone la fragilidad estructural del ingreso al mercado laboral. Mientras 4 de cada 10 trabajadores en el país se desempeñan sin cobertura legal ni previsional, entre los jóvenes esa proporción se dispara. La precariedad, además, está estrechamente ligada a la pobreza: el 38% de los trabajadores informales es pobre, frente a apenas el 5% en el empleo formal. El nivel educativo también marca diferencias decisivas. La informalidad cae al 17,8% entre quienes completaron estudios universitarios, pero trepa al 65,1% entre quienes no terminaron la secundaria, profundizando las desigualdades desde el inicio de la vida laboral. ESTA NOTA ES EXCLUSIVA PARA SUSCRIPTORES HA ALCANZADO EL LIMITE DE NOTAS GRATUITAS por favor, suscríbase a uno de nuestros planes digitales ¿Ya tiene suscripción? Ingresar Diario El Día de La Plata, fundado el 2 de Marzo de 1884. © 2026 El Día SA - Todos los derechos reservados. Bienvenido Ante cualquier inconveniente durante el inicio de sesión, por favor escribanos a sistemas@eldia.com Bienvenido DATOS PERSONALES Ante cualquier inconveniente durante el inicio de sesión, por favor escribanos a sistemas@eldia.com ¿Querés recibir notificaciones de alertas?
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