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Paraná » 9digital
Fecha: 19/03/2026 12:04
Una joven militante del Partido Socialsita de Entre Ríos hizo público este miércoles un grave relato en redes sociales por haber sufrido situaciones reiteradas de maltrato, destrato verbal, hostigamiento, presiones políticas y vulneración de mis condiciones de trabajo mientras era empleada de la Cámara de Diputados en el equipo de Juan Rossi, legislador y a su vez presidente del partido provincial. Tamara Godoy, miltante del PS y presidenta de la Federación Universitaria de Entre Ríos (FUER) relató que durante el año 2024 se desempeñó laboralmente en un equipo legislativo. Aclaró que las situaciones de violencia que mencionó no se trató de episodios aislados ni de un mal momento circunstancial, sino de una dinámica que marcó mi cotidianeidad laboral y que continuó incluso luego de haber presentado mi renuncia. Los hechos que relato no constituyen conflictos personales ni diferencias laborales aisladas. Se inscriben en prácticas que configuran distintas formas de violencia política, simbólica y psicológica, vinculadas al ejercicio desigual del poder, consideró la estudiante de Ciencias Económicas. Tamara contó que tuvo que renunciar al trabajo y que pidió la activación del Protocolo de intervención ante situaciones de violencia de género, acoso y discriminación del Partido Socialista, pero lamentó que quien hoy lo preside no convocó a los órganos correspondientes para dar tratamiento a esta situación en los tiempos que la normativa establece. Y aclaró: No menciono públicamente el nombre de la persona involucrada porque el proceso institucional se encuentra en curso. En el PS nadie duda de que se refiere al diputado y presidente de la fuerza en la provincia, Juan Rossi. Tamara valoró el compromiso de numerosos compañeros y compañeras del Partido Socialista que impulsaron el funcionamiento de los mecanismos partidarios para que finalmente se conforme una Comisión correspondiente y se active el Protocolo. Lo vivido no es un hecho aislado. Muchas personas han manifestado haber presenciado situaciones similares y otras también han expresado haber atravesado experiencias vinculadas, señaló la militante. El texto completo: La violencia como lenguaje. Experiencia de una joven militante A veces la violencia no se expresa de una sola manera, puede aparecer en gritos y gestos intimidatorios, pero también en palabras que degradan y en el uso del poder para presionar o disciplinar. Eso fue lo que me tocó atravesar desde el inicio de mi trabajo. Durante el año 2024 me desempeñé laboralmente en el ámbito político-institucional de la provincia de Entre Ríos, integrando un equipo legislativo. Desde el comienzo de esa experiencia laboral atravesé situaciones reiteradas de maltrato, destrato verbal, hostigamiento, presiones políticas y vulneración de mis condiciones de trabajo. No se trató de episodios aislados ni de un mal momento circunstancial, sino de una dinámica que marcó mi cotidianeidad laboral y que continuó incluso luego de haber presentado mi renuncia. Lo que debía ser un espacio de trabajo, aprendizaje y compromiso político terminó convirtiéndose, para mí, en un ámbito atravesado por el miedo, la tensión permanente y el desgaste emocional. Los hechos que relato no constituyen conflictos personales ni diferencias laborales aisladas. Se inscriben en prácticas que configuran distintas formas de violencia política, simbólica y psicológica, vinculadas al ejercicio desigual del poder dentro de los espacios institucionales. Por el impacto que esta situación tuvo en mi vida personal, laboral, familiar y política, decidí recurrir a los mecanismos institucionales previstos por mi partido político, solicitando la activación del Protocolo de intervención ante situaciones de violencia de género, acoso y discriminación. Quiero ser clara: no menciono públicamente el nombre de la persona involucrada porque el proceso institucional se encuentra en curso y hacerlo podría implicar consecuencias legales o entorpecer el procedimiento. También considero importante señalar que, en una primera instancia, quien hoy preside el Partido Socialista no convocó a los órganos correspondientes para dar tratamiento a esta situación en los tiempos que la normativa establece. Esta circunstancia generó dilaciones y profundizó el desgaste personal que implica atravesar un proceso de estas características. Sin embargo, quiero destacar y valorar especialmente el compromiso de numerosos compañeros y compañeras del Partido Socialista de Entre Ríos que, con responsabilidad política e institucional, impulsaron el funcionamiento de los mecanismos partidarios, permitiendo que finalmente se conforme la Comisión correspondiente y que el Protocolo se encuentre hoy en plena actuación. Pertenezco a un partido cuyos valores respeto profundamente y en el que sigo creyendo como herramienta colectiva para transformar la realidad. Precisamente por esa convicción decidí hablar, poner límites y exigir que las instituciones estén a la altura de los principios que sostienen. Lo vivido no es un hecho aislado. Muchas personas han manifestado haber presenciado situaciones similares y otras también han expresado haber atravesado experiencias vinculadas. Visibilizar estas prácticas no busca revancha ni confrontación personal: busca que no se naturalicen y que se fortalezcan los espacios políticos y laborales democráticos, respetuosos y libres de violencia. Hablar no es fácil. Implica exponerse, atravesar temores y enfrentar incomodidades. Pero el silencio solo protege a quienes ejercen abuso de poder. La política debe ser un espacio para transformar la realidad, no para reproducir relaciones de abuso. Nombrar lo que ocurre es el primer paso para cambiarlo. Tamara Godoy Militante y afiliada del Partido Socialista de Entre Ríos
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