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Parana » Entremediosweb
Fecha: 19/03/2026 11:25
Lo que comenzó como un acto de honestidad ejemplar terminó en un cruce legal inesperado. Mauricio Abdelnur, un hombre oriundo de Córdoba, encontró un sobre en la calle que contenía cheques por un valor total de 37 millones de pesos. Tras una jornada de trabajo, el hombre llevó los documentos a su casa y, alentado por su hijo, decidió que lo correcto era devolverlos a su legítimo dueño. Para lograrlo, Abdelnur recurrió a una herramienta moderna: utilizó inteligencia artificial para rastrear los datos de los cheques y descubrió que pertenecían a una empresa de San Luis. En lugar de optar por un envío de mensajería, prefirió entregar el patrimonio en mano para garantizar su seguridad, trasladándose personalmente hasta el barrio Los Boulevares para concretar la devolución. La recompensa que desató el conflicto Sin embargo, el clima de satisfacción duró poco. Al entregar el sobre con la fortuna, el representante de la empresa le otorgó una recompensa de 30 mil pesos. La cifra, que representa apenas un 0,08% del valor total de los cheques, generó indignación en Abdelnur. «No lo hacíamos por plata, pero me puse en riesgo, les cuidé el patrimonio», expresó el hombre, quien argumentó que el monto no cubría siquiera el valor del gesto y el esfuerzo realizado. Ante la falta de una respuesta satisfactoria por parte de la firma puntana, el cordobés decidió llevar el caso al plano judicial y envió una carta documento exigiendo una compensación mayor. Si bien Mauricio destaca el orgullo que siente por la actitud de su hijo de querer devolver el dinero desde el primer momento, sostiene que la gratitud de la empresa debe estar a la altura del riesgo asumido al trasladar documentos de tal valor por la vía pública. ¿Qué dice la ley sobre las recompensas? Aunque parezca un tema de «buena voluntad», la legislación argentina ampara a quien encuentra algo perdido. El Código Civil y Comercial de la Nación, en su Artículo 1947, establece que quien encuentra una cosa perdida y la restituye al dueño tiene derecho a que este le pague los gastos y una «recompensa equitativa». Si el dueño ofrece una recompensa, el hallador puede aceptarla; pero si no hay acuerdo o la suma es considerada ridícula (como en este caso), es un juez quien debe fijar el monto. Para esto, la Justicia suele tener en cuenta el valor de lo hallado, las dificultades del hallazgo y el esfuerzo puesto en la devolución. En la práctica, se suele hablar de un porcentaje que oscila entre el 5% y el 20% del valor del bien, una cifra que dejaría esos $30.000 muy lejos de la realidad legal.
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