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Fecha: 19/03/2026 10:41
En la antesala de un nuevo aniversario del golpe de Estado del 24 de marzo de 1976, la Iglesia católica difundió una declaración con crÃticas al Gobierno tras advertir sobre una creciente tendencia al autoritarismo y alertar por el avance de una ideologÃa de la supervivencia del más fuerte sobre el más débil. El documento, titulado Nunca más a la violencia de la dictadura y siempre más a una democracia justa, repudió el terrorismo de Estado y reclamó un compromiso real con la memoria, la autocrÃtica y la fraternidad. La tragedia del terrorismo de Estado se prolongó por siete largos años hasta el 10 de diciembre de 1983, cuando finalmente recuperamos la democracia, recordaron los obispos. En uno de los tramos más álgidos, la Iglesia consideró clave recordar que la verdadera libertad va de la mano con la fraternidad y con una efectiva igualdad que permite a todos vivir con dignidad. Y advirtió: Vivimos una época con una tendencia creciente al autoritarismo; un tiempo en que los populismos de distinto signo explotan la angustia de los ciudadanos, pero no representan el remedio de una vida buena. Un tiempo en que va predominando una ideologÃa de la supervivencia del más fuerte sobre el más débil, cuando la fortaleza de la democracia deberÃa manifestarse en el cuidado a los más frágiles. Leé también En un gesto de distensión, Milei intercambió mensajes con los obispos El mensaje de los obispos cerró con una exhortación a desarmar el lenguaje, renunciando a las palabras hirientes, al juicio inmediato, a hablar mal de quienes están ausentes y no pueden defenderse, a las calumnias. Y reclamaron recuperar el diálogo sincero, desinteresado y honesto al servicio de una verdadera amistad social. CrÃticas al discurso polÃtico y llamado al diálogo Sin nombrarlo, la Iglesia apuntó al tono de los discursos de Milei y a las peleas entre oficialismo y oposición. ¡Del insulto de cada dÃa al que piensa distinto, lÃbranos, Señor! Se torna peligroso acentuar la culpa ajena para proclamar la propia inocencia y justificar una agresión indeterminada, advirtieron. Leé también Javier Milei y Victoria Villarruel también convierten sus diferencias en una guerra de religiones Los obispos reclamaron renunciar a todo tipo de violencia, sabiendo que su espiral comienza con el discurso y escala hacia la acción. Y remarcaron: No podemos naturalizar la violencia en las redes sociales, en nuestros barrios, en el Congreso de la Nación. El rol de la memoria y la autocrÃtica La declaración citó al papa Francisco y su encÃclica Fratelli Tutti para advertir sobre el riesgo de dar vuelta la página y olvidar el pasado. ¡No, por Dios! Nunca se avanza sin memoria, no se evoluciona sin una memoria Ãntegra y luminosa, remarcaron. El dolor de los familiares que enfrentan la muerte violenta de un hijo o pariente se multiplica si se trata de un desaparecido, señalaron, y pidieron una autocrÃtica tanto de la sociedad como de la propia Iglesia. Democracia, derechos humanos y exclusión social Para los obispos, la libertad para una Nación nunca se construye por la vÃa de la violencia y la violación de los derechos humanos. Y advirtieron que la democracia se envilece cuando deja a alguien afuera, cuando no protege a niñas, niños, adolescentes y jóvenes de la amenaza del consumo problemático y el tráfico de personas. Una democracia justa no puede ser indiferente a las necesidades básicas de la canasta familiar y al deterioro creciente del trabajo digno, subrayaron. En ese sentido, reclamaron que el trabajo sea uno de los ejes centrales de la cuestión social, porque aporta dignidad y permite que cada ciudadano ponga el hombro en la construcción de una patria de hermanas y hermanos.
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