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La Paz » Politica con vos
Fecha: 19/03/2026 01:30
Todo habría salido a la luz de la opinión pública a partir de un posteo que compartió en sus redes sociales la joven referente universitaria Tamara Godoy (Tami), militante del Movimiento Nacional Reformista (MNR), quien se desempeñó un tiempo en labores dentro de la legislatura entrerriana como parte del equipo del diputado socialista. Si bien no lo nombra en sus líneas y explica los motivos por lo que no lo hace, todo apunta al legislador. ¿Qué expresa en la denuncia? El diputado provincial y presidente del Partido Socialista de Entre Ríos, Juan Rossi, quedó involucrado en una grave denuncia por violencia, según indicó Entre Ríos Ahora. La denunciante es Tamara Godoy, presidenta de la Federación Universitaria de Entre Ríos (FUER), quien publicó un extenso posteo en su cuenta de Instagram, aunque sin nombrar al legislador. La situación, que obligó a la dirigente estudiantil a renunciar al puesto que ocupaba en la Cámara de Diputados a raíz de situaciones enojosas que atravesó, de momento transita los estamentos estatutarios del Socialismo, con la activación del protocolo de actuación. La activación de ese protocolo se vio demorado, y recién ocurrió en enero último, cuando los hechos datan de 2024. El obstáculo para activar el protocolo de actuación en casos de violencia fue puesto por las autoridades partidarias. Rossi preside el Partido Socialista. «A veces la violencia no se expresa de una sola manera, puede aparecer en gritos y gestos intimidatorios, pero también en palabras que degradan y en el uso del poder para presionar o disciplinar. Eso fue lo que me tocó atravesar desde el inicio de mi trabajo. Durante el año 2024 me desempeñé laboralmente en el ámbito político-institucional de la provincia de Entre Ríos, integrando un equipo legislativo», contó la titular de la FUER en un posteo en su cuenta de Instagram. Y agrega: «A veces la violencia no se expresa de una sola manera, puede aparecer en gritos y gestos intimidatorios, pero también en palabras que degradan y en el uso del poder para presionar o disciplinar. Eso fue lo que me tocó atravesar desde el inicio de mi trabajo. Durante el año 2024 me desempeñé laboralmente en el ámbito político-institucional de la provincia de Entre Ríos, integrando un equipo legislativo». Luego, destacó: «Lo que debía ser un espacio de trabajo, aprendizaje y compromiso político terminó convirtiéndose, para mí, en un ámbito atravesado por el miedo, la tensión permanente y el desgaste emocional». La presidente de la Federación Universitaria aclaró que los hechos «que relato no constituyen conflictos personales ni diferencias laborales aisladas. Se inscriben en prácticas que configuran distintas formas de violencia política, simbólica y psicológica, vinculadas al ejercicio desigual del poder dentro de los espacios institucionales». Luego, añade: «Por el impacto que esta situación tuvo en mi vida personal, laboral, familiar y política, decidí recurrir a los mecanismos institucionales previstos por mi partido político, solicitando la activación del Protocolo de intervención ante situaciones de violencia de género, acoso y discriminación». Tamara Godoy aclaró sin embargo que no quiere identificar a quien la violentó. «Quiero ser clara -apuntó-: no menciono públicamente el nombre de la persona involucrada porque el proceso institucional se encuentra en curso y hacerlo podría implicar consecuencias legales o entorpecer el procedimiento». «También considero importante señalar que, en una primera instancia, quien hoy preside el Partido Socialista no convocó a los órganos correspondientes para dar tratamiento a esta situación en los tiempos que la normativa establece. Esta circunstancia generó dilaciones y profundizó el desgaste personal que implica atravesar un proceso de estas características», lamentó. Más adelante, valoró «especialmente el compromiso de numerosos compañeros y compañeras del Partido Socialista de Entre Ríos que, con responsabilidad política e institucional, impulsaron el funcionamiento de los mecanismos partidarios, permitiendo que finalmente se conforme la Comisión correspondiente y que el Protocolo se encuentre hoy en plena actuación». La dirigente expresó que pertenece «a un partido cuyos valores respeto profundamente y en el que sigo creyendo como herramienta colectiva para transformar la realidad. Precisamente por esa convicción decidí hablar, poner límites y exigir que las instituciones estén a la altura de los principios que sostienen. Lo vivido no es un hecho aislado. Muchas personas han manifestado haber presenciado situaciones similares y otras también han expresado haber atravesado experiencias vinculadas. Visibilizar estas prácticas no busca revancha ni confrontación personal: busca que no se naturalicen y que se fortalezcan los espacios políticos y laborales democráticos, respetuosos y libres de violencia. Hablar no es fácil. Implica exponerse, atravesar temores y enfrentar incomodidades. Pero el silencio solo protege a quienes ejercen abuso de poder», aseveró. «La política -cerró- debe ser un espacio para transformar la realidad, no para reproducir relaciones de abuso. Nombrar lo que ocurre es el primer paso para cambiarlo».
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