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Concordia » Hora Digital
Fecha: 18/03/2026 16:55
Ataques israelí-estadounidenses impactaron este miércoles instalaciones del campo de gas de South Pars, en el sur de Irán, provocando un incendio en la Zona Económica Especial de Energía de Asaluyeh, informó la televisión estatal iraní. El subgobernador de la provincia de Bushehr, Ehsan Jahanian, confirmó que proyectiles alcanzaron las instalaciones y que equipos de bomberos fueron despachados al lugar para contener las llamas. No hubo información inmediata sobre víctimas ni sobre el alcance preciso de los daños. El ataque apunta al corazón de la economía energética iraní. South Pars es la mayor reserva de gas conocida en el mundo y provee alrededor del 70 por ciento del gas natural doméstico de Irán, un recurso crítico tanto para el consumo interno como para la generación eléctrica del país. En respuesta, el mando operativo iraní Khatam Al Anbiya advirtió que golpeará seriamente la fuente de la agresión y que apuntará a la infraestructura de combustible, energía y gas de los países desde donde fueron lanzados los ataques. La televisión estatal iraní publicó una lista de lo que denominó blancos legítimos, entre ellos instalaciones petroleras y gasíferas de Arabia Saudita, Qatar y Emiratos Árabes Unidos, y afirmó que serán golpeados en las próximas horas. Irán acusa a las monarquías del Golfo de permitir a las fuerzas estadounidenses utilizar su territorio y espacio aéreo para los ataques. El campo, ubicado en el Golfo Pérsico frente a las costas de la provincia de Bushehr, es compartido con Qatar una de las principales potencias exportadoras de gas natural licuado del mundo, aunque ambos países desarrollan sus respectivas porciones de forma independiente. Irán lleva desarrollando su lado del yacimiento desde finales de la década de 1990, con inversiones multimillonarias en plataformas, refinerías y redes de gasoductos que alimentan tanto el mercado local como las exportaciones regionales. Un ataque sostenido sobre esa infraestructura tendría consecuencias de largo alcance. La interrupción del suministro de gas podría paralizar sectores industriales enteros dentro de Irán, afectar la calefacción de millones de hogares y reducir drásticamente la capacidad del país de generar electricidad, en un momento en que ya enfrenta las presiones económicas de un conflicto bélico en curso. A nivel global, cualquier daño significativo a la producción del campo agregaría tensión adicional a unos mercados energéticos ya sacudidos por el cierre parcial del Estrecho de Ormuz, a través del cual transita una quinta parte del petróleo y gas natural licuado mundial. No es la primera vez que el complejo es blanco de ataques militares. Durante la guerra de 12 días de junio del año pasado, Israel ya había golpeado instalaciones iraníes que operaban en South Pars, en lo que en ese momento fue considerado uno de los golpes más audaces contra la infraestructura económica de la República Islámica. El nuevo ataque sugiere que Israel y Estados Unidos han retomado esa estrategia con mayor intensidad, apuntando no solo a objetivos militares y políticos sino también a los pilares económicos que sostienen la capacidad de guerra de Teherán. Los últimos bombardeos se producen en el marco del conflicto iniciado el 28 de febrero, cuando Israel y Estados Unidos lanzaron una serie de ataques que mataron al líder supremo Ayatolá Alí Khamenei y desencadenaron una guerra que se ha extendido por toda la región. Desde entonces, las dos potencias han golpeado sistemáticamente instalaciones militares, nucleares y energéticas en territorio iraní, mientras Irán responde con misiles contra Israel y ataques a la navegación en el Golfo Pérsico.
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