17/03/2026 16:59
17/03/2026 16:59
17/03/2026 16:59
17/03/2026 16:59
17/03/2026 16:59
17/03/2026 16:59
17/03/2026 16:59
17/03/2026 16:58
17/03/2026 16:58
17/03/2026 16:57
Parana » InfoParana
Fecha: 17/03/2026 15:29
El Gobernador advirtió que no descarta recurrir a tribunales internacionales para frenar la instalación de una planta de e-combustibles frente a Colón. Entre el reclamo ambiental, la necesidad de inversiones y el estigma de los cortes de ruta que marcaron a la provincia. El anuncio del gobernador Rogelio Frigerio ha encendido las alarmas en ambas orillas del Río Uruguay. Al asegurar que «no podemos permitir otra Botnia», el mandatario entrerriano no solo marcó una postura firme ante el proyecto de la empresa HIF Global en Paysandú, sino que removió las cicatrices de un conflicto que, hace dos décadas, cambió para siempre la relación entre Argentina y Uruguay. El antecedente que lo cambió todo Hablar hoy de «frenar una planta» en Entre Ríos es, inevitablemente, citar el antecedente de UPM (ex Botnia). En 2003, el anuncio de la instalación de una pastera en Fray Bentos desató una escalada de tensión sin precedentes: - El conflicto ambiental más largo: La Asamblea Ciudadana Ambiental de Gualeguaychú mantuvo cortado el puente internacional General San Martín durante tres años y medio (2006-2010), el bloqueo más extenso en la historia de la región. - La vía judicial: El caso llegó a la Corte Internacional de Justicia de La Haya, que en 2010 dictaminó que Uruguay había violado el Estatuto del Río Uruguay al no informar debidamente, aunque permitió que la planta siguiera operando al no comprobarse una contaminación irreversible. - El costo económico: El «estigma» de los cortes de ruta afectó la seguridad jurídica de la provincia, alejando inversiones que temían quedar atrapadas en disputas sociales y diplomáticas. El nuevo escenario: Hidrógeno verde frente a Colón Frigerio intenta ahora adelantarse a la historia. El proyecto de HIF Global en Paysandú no es una pastera, sino una planta de combustibles sintéticos (e-fuels). Sin embargo, para la gestión provincial, el impacto visual y ambiental sobre el turismo de Colón es innegociable. «Hemos logrado que el estudio de impacto ambiental incluya a Colón», destacó Frigerio, buscando evitar el error de 2003, cuando los estudios se realizaron solo del lado uruguayo. El Gobernador busca el apoyo del Canciller Pablo Quirno para llevar el reclamo a una instancia bilateral. Sin embargo, el contexto nacional es muy distinto al de los años de Néstor Kirchner. Hoy, el presidente Javier Milei ha sido tajante al calificar de «idiotas extremos» a quienes intentan frenar inversiones con argumentos ambientales. Las tres encrucijadas de Frigerio El planteo de la provincia abre interrogantes profundos sobre el futuro desarrollo de la región: - ¿Seguridad jurídica o preservación? Tras el antecedente de Botnia, Entre Ríos quedó bajo la lupa de los inversores. Un nuevo conflicto judicial internacional podría reforzar la imagen de una provincia «cerrada» a grandes proyectos industriales, justo cuando el país busca desesperadamente divisas. - El riesgo del «boomerang»: Al aliarse con sectores ambientalistas para frenar una planta uruguaya, Frigerio podría generar un antecedente que luego sea utilizado para frenar inversiones dentro de la propia Entre Ríos, limitando el crecimiento productivo local. - El concepto de Desarrollo Sustentable: El gobierno provincial sostiene que la sustentabilidad implica relocalizar la planta para no dañar el activo turístico de Colón. Uruguay, por su parte, ve en el hidrógeno verde su mayor apuesta de desarrollo para el siglo XXI. Un equilibrio delicado Rogelio Frigerio camina sobre una cuerda floja. Por un lado, debe defender los intereses de la microrregión del Río Uruguay y el motor turístico de Colón. Por el otro, es un aliado clave de una Casa Rosada que tiene como mantra la desregulación y la llegada de capitales a cualquier costo. La pregunta que queda flotando en el aire de la costa del Uruguay es: ¿Logrará la diplomacia evitar que la historia se repita, o Entre Ríos está a las puertas de un «Botnia 2.0» con consecuencias impredecibles para su economía?
Ver noticia original