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  • ¿Ser o no ser, será esa la cuestión?

    Gualeguaychu » Reporte2820

    Fecha: 17/03/2026 12:01

    Politiqueando: por Bernardo dei Maquiavelli ¿Ser o no ser, será esa la cuestión? Un funcionario público (público: que se entienda bien este concepto) que puede haber sido elegido en una elección, ya sea para un cargo ejecutivo o legislativo, como alguien puesto a dedo por cuestiones de confianza o capacidad. Igual, es cierto que a la gente poco le interesa de donde provienen. La cuestión es que quien ejerce un cargo (pongámosle así) se expone como los tarros en una kermes, cuando decide integrar ese espacio (insisto) público, a las innumerables críticas de la sociedad, por la razón que sea. Pero, en realidad como llega alguien a ese lugar, poco le interesa a la gente. Es solo porque está ahí y listo. Pero esa persona, la que vive criticando, cuando tiene la posibilidad de acceder al mismo puesto o a uno parecido, ahí cambian los roles. Primera conclusión: criticamos al que está en la vereda de enfrente pero cuando nos cruzamos hacemos lo mismo y nos exponemos. ¿Y entonces porqué cruzamos la calle? ¿Porque esa apetencia de ser protagonista en semejante lugar? ¿Conviene ser? Y parece que si y puede ser por varias razones. Seguramente íntimamente ligadas a: gusto por la política, a la militancia, al amor por el partido o sus ideales; como también porque da poder, da publicidad propia, los periodistas te hacen notas, o solamente por trepador. Léase alguien que aspira a algo más que tener un cargo, buscando un beneficio de carácter personal e ir escalando en lo que se puede llamar una carrera política. En todos los casos la exposición es plena. Es difícil esconderse, más aún hoy donde hay cámaras y celulares prendidos en todos los rincones. No es moco de pavo La mayoría también piensa que ser funcionario es cosa simple. Y no es así. No lo es cuando hay al menos una cuota de responsabilidad y compromiso, porque, además de exponerse, hay que ponerse a laburar. El estado, en la estructura que sea, está compuesto por un entramado de situaciones a diario y que tienen que ver con la nunca bien ponderada burocracia, papeleo y demás (aún hoy en la era digital) y cuestiones netamente políticas, que necesitan resoluciones inmediatas (no para hoy si no para ayer) más otras cuestiones internas de las internas que pegan como una zancadilla en el peroné. Ser funcionario responsable y comprometido no es moco de pavo y hay un desgaste formidable que muchas veces se notan hasta en las canas de quienes llegaron a ser intendentes o secretarios en una gestión municipal. Y es en una comuna local donde existe el mayor compromiso, por el permanente cara a cara con el vecino, donde todos los días hay cruces con los problemas y con los reclamos, y donde no hay escapatoria, si es que existe la intención de burlar esas cuestiones. Sensibilidad, estas? El problema es cuando el funcionario pierde la sensibilidad. Esa con la que seguro asumió y que lo llevó a ponerle el pecho a las balas, como se suele decir cuando sobran las ganas de enfrentar los problemas en pos de solucionarlos. Pero cuando esa sensibilidad se pierde, se pierde también al buen funcionario. Como hemos dicho, la corrupción suele ser un condicionante de esa sensibilidad, que apabulla las mentes de quienes toman decisiones y desvían la atención, inventan situaciones y comienzan a esconderse detrás de los polarizados de sus autos. Ejemplos sobran: además de lo más notorio con el caso de Manuel Adorni, creyéndose intocable, o como se la creyó José Luis Espert, el mismísimo ex gobernador entrerriano Sergio Urribarri, hoy cargado de causas judiciales; y cuantos más que no sabemos, porque llevarse un lápiz del estado a la casa y no devolverlo es un acto corrupto; viajar a Brasil con tu familia en un auto oficial (seguro que hasta con viáticos municipales) como hizo el intendente do Colón, José Luis Walser, es una barbaridad que no tiene justificación o como favorecer a parientes o amigos por un puñado de dinero que no le solucionan la vida a nadie o lo que sea y como sea. Sin ton ni son Así también pasan por la administración pública como funcionarios, secretarios, directores y hasta como concejales, sin pena ni gloria, que no trascendieron o no trascienden porque no se les cae una idea o porque nunca trabajaron y varios (por no decir muchos) estuvieron o están solo para ayudar a los procesos de escribanía que el ejecutivo a cargo les propone. Clarito. Pero alguien debe serlo y bienvenido. Y existen quienes actúan con lealtad y compromiso y trabajan y cumplen. No todo es malo, ni todos son malos, porque también hay detractores de la actividad política, ajetreada adrede hoy en día, precisamente para que dichos lugares sean ocupados por personas a las que no les interesa la política ni el bienestar de la gente. Porque se puede ser un funcionario honesto, comprometido, trabajador y se pueden hacer millones de buenas acciones. Pero si es ser para robar, no sirve. O ser solo para levantar la mano, tampoco. Con compromiso sirve. Esa es la cuestión y no otra. Ser y parecer, como dice un adagio muy conocido o quizás emulando a la tragedia Hamlet de William Shakespeare. Bernardo dei Maquiavelli

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