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  • Más allá del reloj cucú: la versión de Carlos Paz que los turistas no suelen ver

    Concepcion del Uruguay » La Pirámide

    Fecha: 16/03/2026 21:03

    Más allá del reloj cucú: la versión de Carlos Paz que los turistas no suelen ver Si bien esta no es una mala idea para descubrir la villa serrana, es altamente probable que te pierdas otras experiencias que realmente están al alcance de la mano. Tan solo reducir un poco el ritmo y buscar alternativas menos masivas es suficiente para disfrutar de unas vacaciones diferentes. Para disfrutar del agua, el primer paso es evitar el lago, que es a donde va todo el mundo. En su lugar, conviene ir al río San Antonio e instalarse en sus márgenes. Uno de los balnearios más conocidos, El Fantasio, no es lujoso, y ese es su encanto: rocas, sombra, gente con sus reposeras y un río de aguas doradas perfecto para desenchufarse. Si el río está alto, hay una pequeña cascada en el vado. Si está bajo, hay tardes que pasan sin mirar el reloj. Para quienes quieren ir un poco más lejos, a un par de kilómetros hay otros lugares que pueden ser un poco más tranquilos, como Balneario El Diquecito o la Cascada de Los Chorrillos, donde hay piscinas naturales y un poco menos de bullicio si se elige el momento adecuado. Para ahorrar costos y moverse con más libertad, tomar un micro es una buena opción: evita el problema del estacionamiento y permite reservar energía para caminar. Si estás buscando micros a Carlos Paz, la idea es llegar sin auto, bajar en la terminal y moverse a pie, con tiempo, como quien está ahí para recorrer sin apuro y dejarse llevar un rato. Luego están las alturas. Mucha gente sube al Cerro de la Cruz como si nada (sí, hay una cruz; sí, hay un mirador), pero lo interesante está en el camino: el aire cambia, las sombras pasan y la paz es inusual en una ciudad tan habitada. Si vas temprano, el mirador te regalará una bonita imagen: el valle limpio, el lago abajo, el contraste con el bullicioso centro de la ciudad. Algunos días organizan ascensos nocturnos en verano, y las cosas son completamente diferentes: el sendero es otra cosa, casi como un rito más que una actividad, aunque esto pueda sonar exagerado. Desde allí se ve el lago San Roque, vale la pena mirarlo sin expectativas. Es parte del paisaje, por supuesto, pero también es un barómetro de lo que está pasando en la zona. Cuando se habla de la presencia de cianobacterias y del extraño color del agua, no se trata de chismes: es el medio ambiente, y debemos tomárnoslo en serio. No basta con hacerle una foto desde la orilla. Vale la pena recorrer el Camino de las Cien Curvas sin prisas, parar en algún punto, mirar los clubes náuticos desde fuera y darse cuenta de que esta masa de agua afecta y se ve afectada más de lo que la excursión de fin de semana podría sugerir. La Carlos Paz menos turística está en la periferia: los barrios que no aparecen en los folletos, las tiendas que te atienden sin prisas, las riberas del río sin luces de neón. Y, sobre todo, el ritmo: si vas con las prisas de «aprovechar al máximo las vacaciones», acabarás con lo mismo de siempre. Si vas a mirar cosas, aunque solo sea por dos días, surge otra ciudad. No necesariamente más atractiva. Al menos más auténtica. Y a veces, eso es suficiente.

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