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Parana » AIM Digital
Fecha: 16/03/2026 16:03
En lo que va del año, la situación alimentaria en la Argentina se vuelve cada vez más crítica. La combinación de altos niveles de inflación y la falta real de empleo golpea con fuerza a millones de familias que ven deteriorarse día a día su capacidad de acceder a los alimentos básicos. En los barrios populares esta realidad se siente con crudeza: cada vez cuesta más llenar la olla y sostener la mesa familiar. El dato es alarmante preocupante y refleja la profundidad del problema: uno de cada cuatro argentinos se saltea al menos una comida al día, dijo a AIM la referente de la Unión de Trabajadores de la Economía Popular (Utep), Tamara Berales. Este escenario se agrava por el deterioro y la caída de políticas que, aunque insuficientes, representaban un ingreso mínimo para miles de trabajadores y trabajadoras de la economía popular. El programa Volver al Trabajo (ex Potenciar Trabajo), que en muchos casos era el único ingreso con el que contaban quienes desarrollan tareas comunitarias, productivas y de cuidado en los barrios, hoy se encuentra desvalorizado y con un monto congelado en 78.000 pesos, completamente desfasado frente al costo de vida actual, explicó Berales a esta Agencia. Mientras tanto, en los comedores y merenderos comunitarios aumenta de forma sostenida la cantidad de familias que se acercan en busca de un plato de comida. Son las organizaciones sociales, las cocineras sociocomunitarias y los trabajadores de la economía popular quienes siguen sosteniendo, con enorme esfuerzo, la respuesta frente a una demanda que no deja de crecer. Sin embargo, lo hacen cada vez con menos recursos y en un contexto donde la falta de trabajo y la pérdida del poder adquisitivo empujan a miles de personas a situaciones de mayor vulnerabilidad, remarcó. Frente a este panorama, resulta urgente que el Estado recupere un rol activo en la garantía del derecho a la alimentación y en la generación de políticas que promuevan trabajo genuino para los sectores populares. La comida no puede ser una variable de ajuste. Garantizar que cada familia pueda acceder a un plato de comida diario es una responsabilidad indelegable y una condición básica para construir una sociedad más justa e igualitaria.
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