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  • LA OTRA VIOLENCIA: LA DE LAS DENUNCIAS FALSAS DE ABUSO QUE ARRUINAN VIDAS - Entre Rios 24

    Parana » ER 24

    Fecha: 16/03/2026 15:31

    LA OTRA VIOLENCIA: LA DE LAS DENUNCIAS FALSAS DE ABUSO QUE ARRUINAN VIDAS En los últimos años se instaló un dogma peligroso en la sociedad: si una mujer denuncia, hay que creerle. Sin matices. Sin pruebas. Sin investigación previa. Y así comenzó a construirse un tribunal paralelo: el tribunal de la condena social inmediata. Una denuncia por abuso sexual hoy alcanza para destruir una vida en cuestión de horas. Un hombre puede perder su trabajo, su familia, sus amigos, su reputación y hasta su libertad antes de que exista una sola prueba. Pero lo más grave viene después. Porque cuando la justicia finalmente investiga y descubre que la denuncia era falsa, el daño ya es irreparable. La absolución nunca tiene el mismo volumen que la acusación. La mentira fue tapa. La verdad llega tarde y en letra chica. La impunidad de la mentira El problema es que las denuncias falsas existen. Y cuando quedan al descubierto, rara vez tienen consecuencias serias para quienes las inventaron. Algunas responden a venganzas personales. Otras a disputas familiares. Otras a conflictos económicos o de pareja. Pero el resultado es siempre el mismo: una persona inocente convertida en monstruo público. Y lo más escandaloso es que la justicia casi nunca actúa de oficio contra quienes mintieron. Es decir: se movilizan fiscales, jueces, policías y peritos para investigar una acusación pero cuando se demuestra que todo fue un invento, el sistema judicial mira para otro lado. Mentir también es violencia Inventar un abuso sexual no es una simple mentira. Es una forma brutal de violencia contra el acusado. Es utilizar una causa justa la lucha contra los abusos reales como arma para destruir a otra persona. Porque la acusación falsa no solo daña al inocente. También perjudica a las verdaderas víctimas de abuso, que después enfrentan mayor desconfianza social. Cada denuncia falsa contamina la credibilidad de las denuncias reales. Una justicia que debe reaccionar Si el sistema judicial pretende ser serio, debe actuar de oficio cuando se comprueba una denuncia falsa. No puede quedar librado a que la víctima del falso señalamiento tenga la fuerza económica y emocional para iniciar otro proceso judicial. El Estado debe intervenir automáticamente. Porque mentir para arruinarle la vida a alguien no puede quedar impune. El silencio cómplice Hay algo todavía más inquietante. Cuando una acusación aparece, abundan los comunicados, los escraches, las condenas mediáticas y los discursos moralistas. Pero cuando se prueba que todo era mentira el silencio es ensordecedor. Nadie pide disculpas. Nadie repara el daño. Nadie devuelve el honor perdido. La verdadera igualdad ante la ley La lucha contra el abuso sexual es absolutamente necesaria. Pero la justicia no puede funcionar con fanatismo ni prejuicios. El principio básico de cualquier democracia sigue siendo el mismo: todos son inocentes hasta que se demuestre lo contrario. Cuando ese principio desaparece, lo que queda no es justicia. Es linchamiento. Y cuando una mentira destruye la vida de un inocente, la sociedad también tiene otra víctima que casi nunca quiere mirar. Porque una denuncia falsa de abuso no es solo una mentira. Es un crimen moral que debería tener consecuencias reales. Porque cuando la justicia no castiga la mentira, lo que termina castigando es la verdad. AMPLIAREMOS

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