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  • Una línea telefónica vincula al condenado por el crimen del exjuez de Bovril con el genocida Jorge Appiani | Análisis

    Parana » AnalisisDigital

    Fecha: 15/03/2026 12:20

    Rosales (izq.) recibió perpetua por asesinar al exjuez Curá, y Appiani tiene dos condenas de 20 y 16 años por lesa humanidad. Un jurado popular de La Paz encontró culpable a Norberto Miguel Rosales por el homicidio del exjuez de Paz de Bovril, Roberto Curá. El juez técnico le impuso la pena máxima de prisión perpetua. En la investigación se determinó un dato sorpresivo: el asesino, oriundo de Buenos Aires y que integró la banda de asaltantes del Gordo Valor, tenía un celular cuya línea era titularidad de Jorge Humberto Appiani, condenado en las causas Área Paraná I y II por delitos de lesa humanidad. En ese momento, el genocida ya se encontraba con prisión domiciliaria. Así lo confirmó el abogado querellante que representa a la familia de la víctima del crimen ocurrido en Bovril, Marcos Rodríguez Allende, quien además buscará ahora profundizar la investigación hacia otras líneas para buscar a más responsables del homicidio. En la entrevista con el programa El Séptimo Día (Radio Plaza), Rodríguez Allende comenzó contando los inicios de la investigación hasta la aparición de Rosales como sospechoso: Es importante contarle a la sociedad cómo se inició toda esta cuestión. Si bien esto fue un hecho ocurrido en Bovril, que conmocionó a toda la provincia, pero fundamentalmente a esta ciudad que jamás vio una situación de esas características. Estoy hablando de al menos dos personas que ingresaron en la forma que ingresaron y mataron en la forma que mataron a traición, sobre seguro, a una persona de 82 años que se levantaba y que estaba apagando las luces de su casa y de su quincho a las 6 de la mañana, y que nunca pensó que se iba a encontrar con estas personas escondidas. El doctor Curá no solo sufrió múltiples golpes en la cara, salvajes golpes en el cuerpo y fundamentalmente en el cráneo, que es lo que provocó la muerte. Después luego fue atado de pies y manos y escondido en el baño del quincho. Esta circunstancia motiva que su señora esposa se levantara a las 8 de la mañana como siempre. Ella al momento del homicidio estaba escuchando la radio, gracias a Dios no se levantó para ir al baño o para buscarlo con anterioridad porque si no estaríamos hablando seguramente de un doble homicidio, detalló el querellante. Rodríguez Allende dijo que el inicio de la pesquisa fue muy complicado: Esta causa empezó bastante mal, con las dificultades propias de un hecho de estas características. Hay muy pocas cámaras en Bovril, no es como en la ciudad de Paraná que las cámaras vienen a dar una solución de personas que pueden estar caminando en la calle a las 5 de la mañana. La casa del doctor Curá no es en las inmediaciones del casco céntrico de Bovril, sino alejado. Esto provoca que, más allá de no haber cámaras, hay poca iluminación. La hora, la oscuridad, la poca seguridad que tenía también la vivienda del doctor Curá por su forma de vivir en la esta ciudad, donde nunca pasaba nada. Hasta que pasó. La investigación comenzó bastante mal. Comienza con una hipótesis de dos personas que no tenían nada que ver y después aparece Rosales tenuemente como una persona que hacía tres meses que estaba viviendo ahí. Es una persona con frondoso prontuario, con muchos antecedentes de haber cometido este tipo de ilícitos, integrante de la banda de Gordo Valor y estaba residiendo circunstancialmente ahí, en una habitación que alquilaba a una persona que hoy se encuentra sospechada por la Justicia. Rosales, se va el día del crimen, lo llevan dos personas a la ciudad de Paraná. Se va en forma rápida, nerviosa, con una bolsa de consorcio que nunca supimos que había dentro y se esconde en la ciudad de Paraná. Evita ser captado por las distintas cámaras. Se baja en el monumento del mate, por calle Laurencena, y se toma un taxi para hacer unas cuadras. Esto de tomarse un taxi es justamente para evitar que lo registren entrar a una gomería en calle Laurencena, que es propiedad de un conocido personaje que también se contactó con Rosales cuando estaban los dos detenidos. Ahí empieza a armarse una hipótesis, un estado de sospecha bastante tenue. Una línea telefónica, dos criminales Luego, el abogado contó el dato que dejó grandes interrogantes: Después, el señor Rosales descarta la línea telefónica que usaba, horas antes de producirse el homicidio. Esto es muy frecuente de las personas que van a cometer un ilícito, descartar su celular para no ser captado por las antenas. Lo hace en horas del atardecer del 22 de abril, como a las seis de la tarde. El titular de ese teléfono celular es Jorge Humberto Appiani, condenada por delitos de lesa humanidad. En este punto, consultado acerca de cómo llega ese teléfono a manos de Rosales, Rodríguez Allende dijo: Es lo que habría que preguntarse, no sólo cómo llega, sino que figuraba como titular. Es decir, él estando con prisión perpetua, saca una línea a su nombre. Lo peor de todo es que figura como la línea que usaba Rosales, siento titular Appiani, condenado y que se encuentra detenido. Según se describe en el legajo de investigación, la División Homicidios de la Policía confecciono un informe telefónico sobre la base de requerimientos efectuados a las empresas de telefonía celular, y de hallazgos efectuados en procedimientos llevados a cabo en el marco de las presentes actuaciones. Y en este sentido agrega: Así, sobre la base de material escritural que, conforme surge de la pericia caligráfica, era de patrimonio del Sr. Rosales, se pudo establecer que el mismo empleaba la línea telefónica 343-5086268, de titularidad de Jorge Humberto Appiani. Con esta línea, Rosales realizó las últimas comunicaciones en horas de la tarde de aquel 22 de abril de 2024, a menos de doce horas del homicidio perpetrado contra Roberto Curá. Appiani tiene dos condenas por delitos de lesa humanidad: una a 20 años y otra a 16 años de prisión por su rol en Paraná durante la dictadura iniciada en el golpe de estado de 1976, del que se cumplirán 50 años el próximo 24 de marzo. La Justicia, luego de una larga lucha de las víctimas, sus familiares y los organismos de Derechos Humanos, comprobó que el represor cometió los delitos de privación ilegítima de la libertad agravada, por haber sido cometida por funcionario público con abuso funcional en concurso real con el delito de imposición de severidades, vejaciones y apremios ilegales, contra numerosas víctimas. Salió de la cárcel en septiembre de 2023, en base a varios informes criminológicos. Le otorgaron la prisión domiciliaria con tobillera electrónica, en un domicilio de Buenos Aires. Esta medida fue revocada a fines de 2024 por la Cámara de Apelaciones de Paraná, sin embargo el pleito sigue en la Corte Suprema de Justicia de la Nación mientras Appiani continúa con domiciliaria. La testigo clave y un nuevo sospechoso Siguiendo con el relato del homicidio de Curá, el querellante contó: La línea investigativa comenzó a profundizarse hasta que en la en el dormitorio de del señor Rosales tenía escondido en una pared contigua a ese dormitorio un papelito, un papelito chiquitito escondido en un ladrillo. Cuando los funcionarios policiales se percatan de qué era ese papelito, ahí figuraban los datos del vehículo y la patente del doctor Curá. Siguió pasando el tiempo y no se profundizó la investigación sobre otros elementos que podrían acreditar que Rosales haya estado en el lugar. ¿Qué jugó a favor por parte del señor Rosales? Que las pruebas genéticas, las pruebas papiloscópicas y pruebas pilosas le dieron todas negativas. Eso no significaba que se lo excluya del lugar del hecho, solamente significaba que las muestras tomadas eran muy escasas, pese al desorden y a la violencia del lugar. En esto debo resaltar, como siempre lo hago, el trabajo de la División Homicidios, profundizamos y llegamos a una testigo. Para mí fue clave porque lo ubica a muy pocos metros de la casa del doctor Curá, lo ubica a las 4.20 de la mañana una maestra que iba a dar clases a la ciudad de Paraná y salía de Bovril a tomar el colectivo a las 4.20, 4.30, y lo ubica al señor Rosales con un objeto contundente y un estado de sospecha importante, yendo a la casa del doctor Curá, previo al homicidio. Esto fue reconocido en una rueda de reconocimiento más una reconstrucción del hecho que hicimos y evidentemente, pese al esfuerzo de la defensa oficial, llegamos a convencer al jurado popular que nos encontramos con una culpabilidad de un de un homicidio doblemente agravado. Usted hablaba de otro participante ¿Hay sospechas de quién puede llegar a ser? ¿Va a pedir desde que la Fiscalía profundice la investigación? Sí, yo estoy convencido y después yo sabía que en una audiencia de debate muchas veces pueden aparecer otras líneas investigativas o por ahí se cierra, pero acá fueron contundentes las fotografías del lugar del hecho de la Dirección de Criminalística (hoy Policía Científica) donde había pisadas. Más de una, o sea, nos dábamos cuenta que no era una sola persona. Habían ingresado por una ventana, habían dejado unas huellas como un corrimiento de barro en las paredes y evidentemente esto nos demostraba acabadamente la participación de dos o más personas. Por otro lado, evidentemente yo tengo mis sospechas muy importantes, muy fundadas que, amén de las pruebas genéticas que quedaron con patrones genéticos a determinar, algunas huellas que quedaron de determinar, yo como parte querellante tengo una persona que sospecho y que de avanzar con esta situación va a haber sumamente comprometida su situación como la de Rosales. ¿Se supo en algún momento por qué entraron a robar a la casa de la víctima? ¿Tenían algún dato que el exjuez tenía dinero? Ellos entraron a una habitación y revolvieron absolutamente todo. Lo que estaban buscando era dinero y ya lo venían siguiendo al doctor Curá, tanto Rosales como esta persona que yo encuentro sospechosa. Esto surgió también de algunos testimonios en el juicio por jurados, querer buscar dinero porque cotidianamente el doctor Curá iba al Banco de Entre Ríos y al Banco de la Nación a hacer distintas transacciones bancarias, retirar dinero y eso evidentemente despertó toda la sospecha. ¿Cómo fue el debate, teniendo en cuenta la complejidad del caso y que se debe convencer a 12 personas? ¿Cómo observaba las reacciones de los jurados populares, que demoraron unas horas en dar el veredicto? Fue una semana realmente muy intensa y fue muy atractivo ver al jurado, la atención que ponían sobre cómo se desarrollaban las pruebas. El primer día de selección del jurado también fue muy interesante. Realmente fueron muy intensas las jornadas porque empezábamos temprano y terminamos en horas de la tarde. El viernes, después de los alegatos finales, teníamos que darle el instructivo necesario para darle las herramientas al jurado popular, a los ciudadanos, de cuál cuáles van a ser las opciones por las cuales se lo podía culpar, bajo qué calificación legal, o el veredicto de no culpabilidad. Pasaron a deliberar a las 16 del viernes, y eran las 20 y no había una un acuerdo. Evidentemente se estaba discutiendo qué calificación legal, hasta que se arribó a la unanimidad, por lo cual yo venía acusando por homicidio doblemente agravado, es decir, por alevosía y críminis causa. La Fiscalía inicialmente acusó por robo seguido de homicidio, que lleva una pena de 10 a 25 años. Yo originariamente sostuve que estábamos en presencia de un homicidio doblemente agravado y esto el jurado lo acató y así condenó. Porque está claro que lo mataron para ocultar el hecho. Y también está clara la alevosía, el estado de indefensión, la edad de la víctima, el seguimiento, la hora, el lugar, etcétera, etcétera. ¿Rosales declaró, dijo algo o se llamó silencio? Solamente declaró sin contestar preguntas. Dijo que ese papel lo había escrito porque ese auto se lo cruzó y que casi le provoca un accidente, porque él iba en bicicleta y anotó el papelito. Nada más que eso, totalmente infundado. Uno que quiere anotar una patente no esconde el papelito. Es la primera pregunta que hace. Si usted anota una patente porque casi le provoca un accidente ¿qué hace usted? Bueno, lo anota y lo deja a mano para el reclamo pertinente o para las cuestiones que tenga que reclamar, pero no lo va a esconder dentro de un ladrillo.

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