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  • Qué plataforma elegirían los argentinos si solo pudieran quedarse con una: el 61% lo tiene claro

    » TN

    Fecha: 15/03/2026 05:52

    En la tarjeta de crédito de muchos hogares urbanos argentinos aparece una lista que hace diez años no existía: Netflix, Spotify, Disney+, Prime Video, HBO Max o YouTube Premium. Algún plan de gimnasio y tal vez un almacenamiento en la nube el servicio pago de una inteligencia artificial. En algunos casos, plataformas educativas o herramientas de trabajo. Lo que comenzó como una suscripción puntual se convirtió en un sistema de pagos recurrentes que compite con servicios básicos. Los números muestran que la preocupación no es aislada. Según el Monitor Ipsos del Costo de Vida de Noviembre 2025, el 64% de los argentinos proyecta que el costo total de sus suscripciones como Netflix o la membresía de un gimnasio aumentará en los próximos seis meses. La cifra es casi cuatro puntos inferior a la medición de noviembre de 2024 (67,9%), pero sigue ubicando a la Argentina por encima del promedio latinoamericano, donde el 50% anticipa subas en este rubro. Leé también: Inflación: los datos del INDEC mes a mes en 2025 El dato se inscribe en un clima más amplio de percepción inflacionaria. En el mismo estudio, el 62% de los argentinos cree que la inflación aumentará el próximo año, y el país aparece entre los que registraron un incremento respecto de la medición anterior. Además, el 40% estima que sus ingresos disponibles disminuirán en los próximos doce meses, lo que refuerza la idea de un ajuste en los gastos no esenciales. El costo acumulado Los relevamientos de precios actualizados a diciembre de 2025 muestran que el ecosistema completo de suscripciones digitales en Argentina puede superar los $100.000 mensuales si se contratan muchos de los servicios disponibles entretenimiento, música, almacenamiento, gaming y herramientas de inteligencia artificial. El streaming es el núcleo del gasto. Si una familia contratara los planes más completos de Netflix, Spotify, YouTube Premium, Disney+, Prime Video, HBO Max y Paramount+, el desembolso mensual podría superar los $78.000. A esto se suma una carga impositiva del 51% sobre el precio base de las plataformas internacionales, producto del IVA y el adelanto del Impuesto a las Ganancias. En este contexto, la percepción de que tener todo ya no es viable empieza a consolidarse. Según la encuesta regional de Sherlock Communications (2024), el 34% de los hogares argentinos que consumen streaming dio de baja al menos una plataforma por el aumento de costos. El 70% considera que tener más de un servicio es demasiado caro. ¿Qué se cancela primero? Según esa encuesta las cancelaciones no se distribuyen de manera homogénea. El streaming suele ser el primer ajuste, especialmente cuando se superponen catálogos o cuando el usuario percibe que no está aprovechando el contenido. Dentro de ese universo, Netflix mantiene liderazgo de preferencia: ante la pregunta sobre qué plataforma elegirían si solo pudieran quedarse con una, el 61% de los argentinos optó por Netflix, mientras que el 11% eligió Max (ex HBO). En música, Spotify conserva ventaja frente a YouTube. Leé también: Inflación: los precios mayoristas aumentaron 1,7% en enero, según el INDEC La estrategia de las plataformas se adaptó al nuevo escenario. Los planes con publicidad, más económicos, ganaron protagonismo. También los abonos anuales con descuento. Sin embargo, el comportamiento del consumidor argentino privilegia la flexibilidad. Estudios internacionales muestran que más del 70% de los usuarios prefiere el pago mensual antes que el anual, aun cuando este último implique ahorro, porque permite cancelar sin penalización ante un aumento. En Argentina, además, el marco regulatorio exige la existencia del botón de baja visible en los sitios web para facilitar cancelaciones sin fricciones administrativas. La norma abarca plataformas digitales, gimnasios y otros servicios de renovación automática. El gimnasio como suscripción sensible El sector fitness también refleja la presión sobre los presupuestos. Según datos de Mercado Fitness relevados en 2024 y 2025, en el interior del país la cuota mensual promedio se ubicaba entre $18.000 y $25.000, mientras que en el AMBA el 37% de los gimnasios cobra más de $35.000 mensuales. En los últimos doce meses, el 45% de los gimnasios aumentó sus precios entre un 91% y un 110%, y un 12% aplicó subas superiores al 111%. Los empresarios del sector señalaron que no pueden trasladar completamente la inflación a las cuotas porque resultarían inaccesibles. A diferencia del streaming, el gimnasio suele mantenerse cuando está asociado a salud o rutina consolidada. No obstante, ante aumentos sucesivos, muchos usuarios optan por cambiar de cadena o migrar a actividades al aire libre. El Monitor Ipsos muestra que el 30% de los argentinos afirma que se le hace difícil o muy difícil administrar sus finanzas actuales, y el 56% cree que la economía del país está en recesión. Aunque algunos indicadores regionales muestran mejoras respecto de 2024, la expectativa sobre los próximos meses sigue marcada por la cautela. Leé también: En marzo, las tarifas de luz aumentarán por encima de la inflación y se reducirán los subsidios En la comparación regional, América Latina tiende a mostrar mayor optimismo que Europa en cuanto a ingresos futuros, pero la Argentina aparece como excepción parcial: el saldo entre quienes creen que tendrán más dinero y quienes creen que tendrán menos es negativo . En ese escenario, las suscripciones funcionan como termómetro del ajuste doméstico. No se trata solo de entretenimiento. Se trata de decidir qué servicios forman parte del estándar de vida considerado indispensable y cuáles pasan a ser prescindibles. La economía de suscripciones, que prometía simplificar el acceso y distribuir pagos en cuotas mensuales, hoy se enfrenta a un límite presupuestario concreto. Frente a aumentos previstos y expectativas de ingresos más ajustadas, las familias argentinas reordenan prioridades: mantener una plataforma principal, compartir cuentas, migrar a planes con publicidad, contratar anualidades con descuento o, directamente, cancelar. El resultado es una cartera más selectiva y revisada con mayor frecuencia. El gasto fijo digital dejó de ser automático y pasó a evaluarse mes a mes, en función del uso real y de la capacidad de pago proyectada.

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