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» TN
Fecha: 15/03/2026 05:42
Las redes sociales de José Antonio Tote Fernández Martínez se destacan por sus contenidos sobre moda, uñas, maquillaje y estilo, todo teñido por un diseño en color rosa que le da un toque brilloso y particular. Los recién llegados a sus perfiles difícilmente podrían imaginar que, hasta hace tan solo unos años, El Rey del Divineo, como le gusta ser llamado, era un futbolista que pasó por importantes equipos de España y que se codeó con grandes figuras. Hoy, desde la total libertad con la que encara su vida, discute los estereotipos y los roles de género que socialmente se les imponen a los varones. Hijo de un destacado futbolista del Real Murcia, Tote se mostró muy hiperactivo desde chiquito. Aunque estuvo cerca de acompañar a su hermana en las clases de ballet, su papá finalmente decidió anotarlo en una escuelita de fútbol cuando tenía cuatro años. Su talento para el deporte quedó en evidencia muy pronto. Con tan solo siete años, Tote entró a las inferiores del Real Murcia. Su presencia era cada vez más destacada y en un torneo juvenil participó de un combinado español en el que compartió cancha con Marco Asensio y fue dirigido por Vicente del Bosque, DT que llevaría a la Roja a ser campeona del mundo en 2010. Pronto, cuando aún estaba en inferiores, lo buscaron equipos como el Atlético de Madrid o el Villarreal. Por eso, el Real Murcia le hizo un contrato y lo blindó durante varios años hasta que finalmente pasó al Elche para luego continuar su carrera en el FC Cartagena y otros equipos de la zona. Por esa época, las lesiones empezaron a ser cada vez más frecuentes y el fútbol, que era su gran pasión, se volvió algo tortuoso. Había conseguido algo de gloria, pero no era feliz. Quería jugar por mí y para divertirme, porque el fútbol se había vuelto un poco tóxico. Jugaba para seguir validándome como persona: parecía que si lo dejaba, dejaba de ser yo mismo. Se sentía como un fracaso, contó Tote, a corazón abierto, en diálogo con TN. Durante la pandemia, decidió seguir su carrera en el fútbol de Ascenso de Islandia. Me fui y conecté con una parte mía que nunca había descubierto. El fútbol dejó de importar un poco y empezaron a interesarme más mis sentimientos. Cambiaron muchas cosas en mí, recuerda Tote, que cada vez pasaba más tiempo lesionado, entre terapias y camillas, sin disfrutar de lo que hacía. Un día, tomó la gran decisión de retirarse: se fue de Islandia, viajó a Madrid y empezó a subir contenido a sus redes sociales para contar cosas de su vida. Su día a día, y la forma en que se mostraba ante los demás estaban a punto de cambiar de una manera radical. Cómo nació El rey del divineo Cuando llegó a Madrid, Tote se dio cuenta de que por fin podía mostrar su verdadera personalidad: Cuando tenía 15 años no tenía interés por hacerme las uñas ni por maquillarme, pero sí por otras cosas que se asociaban a lo femenino, como puede ser, ver High School Musical y Crepúsculo o escuchar a Rihanna. Pero esas cosas yo no las hacía porque supuestamente no eran cosas de hombre. Entonces, rechazaba lo que culturalmente se asocia a lo femenino, aunque muchas veces todo aquello que se asociaba a lo masculino tampoco me gustaba. El exfutbolista, que desde muy chico había conocido el ambiente del fútbol, también se sintió obligado a reprimir ciertas emociones: En los vestuarios también existe un poco ese machismo, esos roles de género de que el hombre no puede llorar, que no puede mostrar fragilidad. Y la verdad es que en el fútbol también se viven momentos de altos y bajos en los que uno la pasa mal. Hay momentos en los que no conectás con vos mismo o con el entrenador o con el equipo y nunca me atrevía a contárselo a nadie, ni a mi familia. Tote recuerda que por esos tiempos no pensaba en maquillarse o hacerse las uñas. No porque no le gustara, sino porque ni siquiera lo consideraba una posibilidad. Fue su nueva vida en Madrid la que le despertó el gusto por la moda: empezó a usar carteras y a probarse las polleras que su hermana le prestaba, sin importarle la mirada de los otros. Sin embargo, esas decisiones generaban cierto rechazo en su entorno, incluso de amigos y familiares. Yo no entendía por qué pasaba eso, si yo seguía siendo el mismo de antes. Solo que ahora me pintaba las uñas, me maquillaba o me ponía una falda. Seguía siendo la misma persona a la que le gustaba jugar al fútbol cuando era chico, no había cambiado mi personalidad. Pero sentía que mi entorno me juzgaba e incluso me rechazaba, lamentó. Tan poco le importaban los prejuicios, que Tote decidió ir a su graduación con un outfit inspirado en el universo de la muñeca Barbie, es decir, completamente de color rosa. Sobre aquel día, recordó: Mi padre no me habló ese día porque decía que hay muchas ocasiones para vestirse de rosa, pero no el día más importante de mi vida. Yo dije, Justamente en el día más importante de mi vida yo quiero vestirme como quiero. Si a los demás les molesta, el problema lo tienen ellos, no yo. Yo estoy haciendo lo que me hace feliz sin hacerle daño a nadie: no voy con una pistola por la calle por ponerme una falda rosa. Yo me miro al espejo y soy feliz. Me siento yo mismo por primera vez en mucho tiempo. Esas cosas me hicieron darme cuenta de que el problema no era yo, sino el resto, agregó. Del machismo en el fútbol al hate en redes sociales Ya asentado en su vida en Madrid, Tote empezó a mostrar sus looks en las redes sociales y se convirtió en un ícono de la moda. Hoy es un reconocido influencer que cuenta con más de 455 mil seguidores en Instagram y más de 550 mil en TikTok. Aunque la mayoría de los comentarios que recibe son elogios y buenos deseos, también hay mensajes de odio y discriminación. En España, además, recientemente el jugador del Celta de Vigo Borja Iglesias, conocido por pintarse las uñas y ser un aliado de la comunidad LGBT, recibió insultos homofóbicos en un estadio. Tote se solidarizó con el futbolista y reflexionó: Es muy fuerte que alguien, por su orientación o expresión de género, reciba insultos en un país que supuestamente debería de ser libre y en el que cada uno debería poder hacer lo que se le dé la gana. A mí en mi cultura del fútbol me han educado para ser de una manera. Por suerte he conseguido recapacitar y darme cuenta de que eso no es lo correcto, dijo, en relación al machismo instalado en ciertos ámbitos del deporte. Y recalcó: Creo que se debe hablar más sobre eso y que debe ser algo a erradicar porque el fútbol es un lugar donde los niños se sienten reflejados y los ayuda a crear su personalidad. El exfutbolista de 30 años fue claro: Para mí, llevar estas uñas o el maquillaje o una falda, no me hace menos hombre ni menos masculino. Para mí, me hace más masculino: yo me siento más hombre. No se falla un pase o se deja de poner el cuerpo en una jugada por tener las uñas pintadas. Pero si un jugador pierde una pelota y tiene las uñas pintadas, van a decir eso. Eso es lo que hay que cambiar, sostuvo. Fue su novia, la también influencer Samantha Costantini, quien lo impulsó a usar cada vez más el color rosa. Tote sostiene que no es un mensaje político, sino solo un gusto personal: Hace 500 años era normal que los hombres lo usaran. En Versalles llevaban peluca, maquillaje, tacos, medias¡Y hoy a mí se me señala por eso!. Vinimos a este mundo para divertirnos y ser libres Lejos de rechazar al mundo del fútbol, Tote siente que fue un ambiente que lo formó como persona y que le dio muchas herramientas para la vida: Te enseña el compañerismo, el afrontar los errores y que siempre hay un nuevo día para volver a hacer las cosas bien. El fútbol te enseña a caerte y a tener que levantarte, porque seguramente te vas a caer más veces de las que creés. Te ayuda a afrontar situaciones difíciles. También habló de los sacrificios que debió enfrentar por haber tenido una carrera en el deporte desde tan chico: Cuando era adolescente mis amigos estaban de vacaciones y yo tenía que ir a entrenar. El fútbol han sido 20 años de mi vida entrenando cinco días a la semana, comiendo saludable, manteniendo siempre la cabeza arriba e intentando no venirme abajo. Son todas cosas que hoy mantengo y que nunca voy a rechazar: abrazo siempre esa parte porque fue muy importante en mi vida. Su carrera como futbolista ya quedó atrás. Hoy brilla en las redes y es una de las estrellas de Top Chef, uno de los realitys más vistos de España y un lugar en el que logra expandir su creatividad. Desde esos lugares de gran visibilidad, Tote busca difundir un mensaje de libertad: Cuando repensás ciertas cuestiones aprendidas, te das cuenta de que hacerte las uñas, ponerte una falda o maquillarte, no es nada más allá de algo estético o personal y que no influye en tu rendimiento. En este caso, en el fútbol. Yo llamo a la gente a que desaprenda todo lo que ha aprendido. Creo que estamos en este mundo para divertirnos, para ser nosotros mismos y para ser libres: no hay que juzgar tanto a la gente, finalizó.
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