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» La Nacion
Fecha: 14/03/2026 17:01
Kimi Antonelli, el poleman más joven de la historia de la Fórmula 1, entró en el automovilismo escondido entre neumáticos El italiano, de 19 años, partirá adelante en China; cómo accedió a la categoría, la ayuda de los ingenieros de Mercedes para aprobar matemáticas y la excursión escolar al Paddock - 7 minutos de lectura' Esto es sólo el principio, avisó Kimi Antonelli, tras bajarse del Mercedes minutos después de haber conseguido el tiempo más rápido de la clasificación en China. A los 19 años, seis meses y 17 días, el italiano se convirtió este sábado en el piloto de Fórmula 1 más joven de la historia en conseguir la pole position para un gran premio completo, el que se correrá en la madrugada argentina del domingo. Ya había sentido algo de lo que significa ser el más veloz de la máxima categoría del automovilismo el año pasado en Miami, cuando en el circuito callejero se quedó con el primer lugar de la parrilla de salida para la carrera sprint. En la temporada de su debut en la escudería alemana no hubo éxitos, pero sí una rápida adaptación, se subió al podio tres veces y aparecía como una amenaza para los más experimentados. Muchos decían que era demasiado chico para estar en un Mercedes, que deberíamos haberlo preparado de otra manera, recuerda hoy, sonriente y orgulloso, Toto Wolff, el jefe del equipo que estableció el 1-2 -George Russell quedó a 222/1000, pese a sufrir problemas en la batería en la Q3-, pero también casi su segundo padre. Antonelli tenía poco menos de dos años cuando, en septiembre de 2008, el alemán Sebastian Vettel se había convertido en el poleman más joven de la historia de la F1 a los 21 años y 72 días. Aquella vez, el muchacho de Toro Rosso fue más allá y ganó la carrera al día siguiente. Kimi tratará de emularlo, aunque eso no signifique transformarse en el más joven en ganar, porque Max Verstappen lo hizo con 18 años, 7 meses y 15 días en España en 2016, mientras el italiano, por entonces con casi 11, hacía un pequeño papel en una película ambientada en el mundo del automovilismo. Para los italianos, ver a un piloto de su país al frente de la grilla es una sensación que no experimentan desde 2009, cuando Giancarlo Fisichella consiguió ese derecho acelerando a fondo en la qualy del Gran Premio de Bélgica. Antonelli apenas había cumplido los tres años y, más allá de criarse entre el ruido de los motores, proyectar este presente no estaba en el libreto de su vida. Es un mito que su segundo nombre, por el que todos lo llaman obviando el Andrea que figura al frente de su documento, sea un homenaje al campeón finlandés Kimi Raikkonen. Fue sugerido por Enrico Bertaggia, un amigo cercano de su padre, Marco, y la razón era puramente fonética. A medida que fue creciendo y apasionándose por los autos, aquel Hombre de Hielo de Ferrari lo cautivó por su carácter reservado, su don para el manejo y, pese que no sentía ninguna conexión particular con su tocayo que se retiró en 2021, hoy considera a su nombre como el principal identificador en el mundo de las carreras. De hecho, el primer contacto de Kimi con el paddock de la Fórmula 1 fue inusual y riesgoso. En 2014, a los 7 años, acompañó a su padre al circuito de Hockenheimring para ver una carrera de la categoría Porsche Supercup. Al carecer de los pases necesarios para que un menor accediera a una zona tan exclusiva, Marco apeló a una picardía aventurera: lo escondió dentro de una pila de neumáticos en un carrito, cubriéndolo con un paraguas para evitar a la seguridad, y en ese viaje clandestino, logró dar una vuelta al pit lane. Aquel día se encendió la chispa que lo traería de vuelta, años después, por la puerta principal, aunque papá lo soñaba como jugador de fútbol. Antonelli creció entre autos en el Motor Valley de Bologna, su tierra natal. Si bien a los 2 años se animaba a subirse a los karting, su emoción por la velocidad se hizo más explícita a los 5, ya lanzado en solitario por los circuitos y demostrando un talento natural. Además, una pasión que iba más allá de la bandera a cuadros: seguía acelerando después de que los comisarios de pista se la mostraban. Curioso para alguien que reconoció ponerse nervioso cuando fue a sacar el registro para conducir por las calles... días antes de debutar en la Fórmula 1 el año pasado. Temía fallar en las maniobras de estacionamiento, confesó. Hoy, tras consagrarse en categorías juveniles y ser parte del equipo Junior de Mercedes entre 2019 y 2024, llega a los circuitos driblando personas sobre un monopatín. Es el chico que tomó el lugar de uno de los más grandes, el inglés Lewis Hamilton, cuando el séptuple campeón dejó la butaca para irse a Ferrari. ¡Ocupó mi asiento! Y lo dio todo desde el principio, así que es fantástico verlo progresar y se lo merece de verdad. Es un gran récord. Va a pasar un gran tiempo hasta que alguien se acerque a esa marca", lo elogió el británico, sentado a su lado en la conferencia de prensa en Shanghái. Estará justo detrás en la largada, en el tercer puesto. Kimi vivió una montaña rusa de sensaciones en la semana. Destruyó el auto en las prácticas de Australia y llegó a clasificar dos horas después gracias a que se demoró la qualy y eso le permitió al equipo terminar de rearmar el Mercedes a tiempo y finalizó segundo, el puesto de salida, en la carrera del domingo pasado en Melbourne, tras retrasarse en la largada. Este fin de semana, una penalización en la carrera sprint, donde llegó cuarto, y la pole para el Gran Premio. Sin embargo, parece que vive el momento: Fue una sesión bastante tranquila. Llegué a ver que a George le había pasado algo, pero busqué mantener la calma, sin problemas y sin errores. Estoy contento. Eso es parte del otro Kimi, el menos visible a los ojos de los amantes de los fierros, el que es un ferviente seguidor de la NBA y cita a Michael Jordan y al documental The Last Dance como fuentes de inspiración para su ética de trabajo. En su meteórica carrera que lo catapultó a la élite mundial, se enfrentó a los desafíos comunes de todos los adolescentes, incluyendo los estudios. Su madre insistió permanentemente en que los concluyera. Graduado en el Instituto Gaetano Salvemini, con una licenciatura en Gestión de Recursos Humanos, Relaciones Internacionales y Marketing, su último año coincidió con el primero en la F1. Por eso se lo veía estudiando durante los largos viajes a los circuitos y los ingenieros de la escudería colaboraban para su mayor debilidad, las matemáticas. A ellos les agradece salir ileso a sus problemas de cálculo y álgebra con la ayuda para hacer las tareas durante los fines de semana de competición. Así fue como, durante el Gran Premio de Emilia-Romagna de mayo pasado, el muchacho que faltaba bastante a clases por sus compromisos deportivos organizó una visita especial para sus 25 compañeros y dos profesores al paddock de Mercedes. Les abrió una puerta a un nuevo universo, también como una manera de fortalecer sus lazos personales en medio de su agitada agenda. Para que vean con sus ojos este mundo que están acostumbrados a ver por TV, pero no saben qué pasa detrás, sostuvo por aquellos días. Es el retrato de una nueva generación de deportistas multifacéticos. Como no puedo ir con ellos de excursión en el colegio, pensé en traerlos al circuito, explicó, distendido y sonriente, uniendo sus dos mundos, en las antípodas de cada largada, cuando se aferra a uno de sus rituales: escuchar Cant Hold Us, una canción animada del rapero estadounidense Macklemore que utiliza para energizarse y alcanzar el nivel de concentración adecuado antes de cada largada. Como lo hará en China, en la búsqueda de su primera victoria.
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