Contacto

×
  • +54 343 4178845

  • bcuadra@examedia.com.ar

  • Entre Ríos, Argentina

  • Deslomarse en Nueva York

    » Clarin

    Fecha: 14/03/2026 06:31

    Hay palabras que son un cross a la mandíbula. Deslomado Fue casi un elogio a la hernia de disco. Un discurso heroico sobre sí mismo resumido en una palabra. Una entrega de su columna vertebral en sacrificio para su pueblo. Frente a tanta donación de inefable esfuerzo en Nueva York consideró Adorni necesario subir al avión a su compañera de vida. Fue una poética del sacrificio en una palabra. Deslomarse; una declaración de amor a los argentinos. Un golpe verbal, una burla lanzada al rostro de los que en verdad se rompen de verdad el lomo tomando trenes y colectivos a la madrugada, yendo de un trabajo al otro, a los que están cruzados por la lumbalgia cargando bolsas, a las enfermeras que limpian a los que no pueden asearse por sí mismo, a los que le ponen el cuerpo a tantos dramas argentinos. El Jefe de Gabinete reconoció que el término que utilizó para justificar el viaje de su mujer en el avión presidencial fue infortunado. Si, fue infortunado. Hay palabras que son un Ábrete Sésamo al revés, que corren el muro que obtura el gravísimo error de la arrogancia, de la pontificación con el dedo moralista en alto, que firma decretos, que decide quién participa o quien no participa en una comitiva oficial, un dedo que pretende condensar la moral y que rompe en una palabra el contrato social. Hubo otro vuelo a Punta del Este junto a toda su familia, y no está nada claro cómo ni quién lo pagó. Deslomarse, proviene del latín, lumbus, lomo. El prefijo Des indica una negación, una ruptura. Deslomarse proviene de los lomos de los animales de carga quebrados por el excesivo peso de lo que debían transportar. Se deslomaban. Y muchos se desloman y no son animales. Y otros se desploman. En algún sentido, Adorni le dió una mano involuntaria al gobierno -dicho ésto sarcásticamente- para poner en agenda su equívoco y desviar la atención, un poco, de la inflación de febrero, hacia el alza, y no hacia la baja. Desde luego y previsiblemente el gobierno en pleno apoyó en las redes al jefe de gabinete. Pero hay una lección que debería ser aprendida. El oficialismo se había ungido a sí mismo como el poder dominante e indiscutido en las redes sociales. Sin embargo, es en las redes, que al fin son incontrolables desde la voluntad gubernamental, donde Deslomarse fue trending topic, donde se multiplicaron los memes y las burlas contra el comunicador oficial, una circunstancia inconveniente para el gobierno entero. No alcanzaron los killers libertarios de las redes para conjurar el escarnio masivo al jefe de gabinete. Fue una dura derrota digital. Y -además- concluir cada enunciado con la palabra fin, omite el derecho de todos, a no dar por concluido nada porque alguien de arriba y unilateralmente así lo decida. Adorni; quiso ser el emisor de la palabra mágica; el fragmento de un discurso amoroso para la sociedad. Porque los amo me deslomo. Fue el amor del aleccionador, del juez que discrimina el bien del mal desde el atril ministerial comunicacional. Sucedió que deslomada en verdad, la ciudadanía refutó la palabra como quien elude el bullying retórico de quién, auto-eticista, se disocia entonces de todos, desde la poltrona del, siempre efímero poder. Una butaca en el avión presidencial no es un trono monárquico, aunque los cortesanos y las cortesanas pueden volar por la fantasía de estar por encima del resto. Nueva York alojó al deslomado. Entre el Empire State y la Estatua de la libertad y los magníficos cauces del East River y del Hudson River, y la Quinta Avenida, y el estrambótico edificio de Donald Trump, y el Central Park, y todo ese espacio en el centro del mundo como testigo de los pasos doblados por la lumbalgia del esfuerzo político del poder, del ministro acompañado por su amor en circunstancias tan aciagas. No es grave. En un punto el infortunio verbal no es grave. Pero tiene gravitación. Porque la política es comunicación. Cualquiera puede errar. Y el ministro reconoció su error. Pero el reconocimiento no borra el sentido de esa infausta revelación profunda: Me deslomo por ustedes. Tal vez sea a la inversa. La mayoría se desloma para atravesar el desierto del ajuste. Hay un atropello retórico. Un privilegio considerado un derecho. Y hay una revancha de los aleccionados desde el Olimpo del poder, que como Sísifo levantan sobre sus reales espaldas la piedra de las arduas travesías argentinas. Y entonces, frente al apólogo del sacrificado turismo de la ciática deslomada, al cultor de la escoliosis por el peso de la cruz del poder, al confesor y al defensor del calambre vertebral para salvar al resto, frente a la radiografía de la espalda de la casta camuflado el deslomado de enemigo de la casta misma, frente a esa confesión de tantísima abnegación, la respuesta fue la decepcionada carcajada general. Sobre la firma Newsletter Clarín

    Ver noticia original

    También te puede interesar

  • Examedia © 2024

    Desarrollado por