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  • Las lágrimas de Andrea del Boca al recordar la última charla con su padre: Estoy muy sensible, lo extraño

    Buenos Aires » Infobae

    Fecha: 14/03/2026 12:06

    Después de tres semanas de convivencia en la casa de Gran Hermano Generación Dorada, Andrea del Boca atraviesa días de sensibilidad, extrañando a su hija Anna y a su mamá más que nunca. En la mesa del desayuno, entre mates y confesiones al sol, la actriz abrió su corazón y compartió con Mavinga, Daniela de Lucía y Juanicar uno de los momentos más dolorosos de su vida: la muerte de su papá, Nicolás del Boca, en 2018. Me voy para el sanatorio y cuando llego la enfermera lo estaba cambiando. Pero como él estaba muy, muy delgadito, yo lo abrazo y le digo: Papá, estoy acá, ya volví. Abre los ojos y me dice: Te amo. Y le dije: Está todo bien, papá. Es lo último que me dijo, porque al día siguiente llegó mi hermano y esa noche falleció. Sí, lo esperó. Lo esperó. Estoy más sensible porque el lunes se cumplen ocho años y lo extraño. Mucho lo extraño. Te amo, papá. Te amo, recordó Andrea, visiblemente emocionada. Consultada sobre qué palabras tendría su padre si la viera hoy en la casa, la actriz compartió: Él me decía siempre: Sos singular. Cuando yo estaba como en el mejor momento de mi carrera, me decía: Me voy a estudiar un año. Sos singular. No me extraña. Y muchas veces me daba su opinión y me decía: Mirá, yo no me parece por esto, por esto, por esto. Y yo le decía: Sí, por esto y por esto. Me decía: Te apoyo. Andrea también habló sobre la internación domiciliaria y los últimos días en familia: Le pedimos al médico externarlo, hacer internación domiciliaria y nos reunimos todos y él estaba en su cama en casa, en una cama ortopédica que le habíamos alquilado. Y estaba toda la familia, todos. A él le encantaba le encantaban los sanguchitos de miga con champán, el helado de coco, pero como tenía cascaritas, entonces era mejor el de dulce de leche. Ese le encantaba que se lo diera mi hija, porque mi hija tenía una paciencia. Y era como, tenía que comer de a cucharaditas chiquititas para que no se ahogara. Mi hija era la luz de sus ojos. Andrea también recordó cómo la familia enfrentó una operación compleja de su padre en 1995: Mi papá no tenía una vida muy sana porque había tenido problemas de riñón de joven, así que en casa siempre se cocinó sin sal, al horno, todo muy sano. Fumó pipa hasta los noventa, que lo operaron. Estábamos haciendo Zíngara y, después de un chequeo, apareció una mancha en el pulmón. Le hicieron estudios y, aunque al principio pensaron que era un tumor, tras una operación larga resultó ser solo un granuloma, como un quiste de grasa. Andrea relató el alivio del diagnóstico y la anécdota del médico entrando a la sala llorando pero trayendo buenas noticias: A la hora se abre la puerta y aparece el doctor González Botana llorando. Se me paralizó el corazón. Me dice: No compren billete de lotería. Se sacaron la grande y todos los premios. Después supimos que no era nada grave. Sobre el apoyo y las enseñanzas de su padre, Andrea sumó: Cuando fue a la operación me hizo prometerle que ese día yo iba a ir a grabar. Yo le dije: Papi, yo no puedo. No estoy en condiciones de ir a grabar. Dijo: Vos tenés que ir a grabar. Esa es nuestra responsabilidad. Esto era como a las siete de la mañana que lo operaban y la grabación se puso a la una de la tarde, porque obviamente todos sabían. Le prometí y fui. En la casa de Gran Hermano, entre tanta polémica y una semana marcada por las agresiones, hubo espacio para la sensibilidad. Entre lágrimas, risas y abrazos, Andrea del Boca dejó ver cuán cómo la memoria de su papá, sus enseñanzas y su amor la acompañan siempre, incluso en la experiencia de encierro y exposición constante.

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