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  • Hito geológico en la Antártida: científicos descubren qué origina el agua rojiza en las Cascadas de Sangre

    Gualeguaychu » Nova Comunicaciones

    Fecha: 14/03/2026 10:26

    En uno de los lugares más extremos del planeta ocurre un fenómeno que parece sacado de una película de ciencia ficción. En medio del hielo de la Antártida, un flujo de líquido rojo oscuro emerge desde el interior de un glaciar y se desliza sobre la superficie blanca, generando un contraste impactante. Este fenómeno es conocido como Cascadas de Sangre y se encuentra en los Valles Secos de McMurdo, una región extremadamente árida y fría donde casi no existe vida visible. Durante más de cien años, el origen de estas cascadas intrigó a científicos de todo el mundo. Sin embargo, una investigación reciente publicada en la revista Antarctic Science logró esclarecer el mecanismo que provoca que el líquido rojo emerja desde el interior del hielo. Ni bacterias ni óxido común: el componente microscópico que resuelve el enigma de las Cascadas de Sangre Las cascadas fueron observadas por primera vez en 1911 por el geólogo británico Thomas Griffith Taylor durante la histórica Expedición Terra Nova. En aquel momento, el científico creyó que el color rojizo se debía a la presencia de algas. Sin embargo, con el avance de la investigación científica se comprobó que la explicación era muy diferente. Hoy se sabe que el color proviene de partículas microscópicas de hierro presentes en una salmuera atrapada bajo el hielo del Glaciar Taylor. Y es que cuando el líquido entra en contacto con el aire, el hierro se oxida y produce el intenso color rojizo que dio nombre al fenómeno. Enigma resuelto en la Antártida: ¿Cuándo se llegaron a las primeras certezas sobre este descubrimiento? Los estudios también permitieron descubrir que el agua proviene de un reservorio subglacial ubicado aproximadamente a 400 metros de profundidad bajo el glaciar. Ese depósito se habría formado hace miles de años cuando agua de mar quedó atrapada bajo el hielo, antes de que el glaciar sellara completamente la región. La elevada concentración de sal en el líquido reduce su punto de congelación, lo que permite que permanezca en estado líquido incluso a temperaturas cercanas a los 20 °C. Aunque ya se conocía el origen del color y la composición de la salmuera, durante años persistía una pregunta clave: qué fuerza impulsaba el líquido hacia la superficie. Para responderla, los investigadores analizaron datos obtenidos por la estación GPS TYLG, instalada sobre el glaciar en 2017. Las mediciones permitieron seguir con gran precisión los movimientos del hielo entre 2017 y 2021. El análisis reveló que el fenómeno está relacionado con cambios de presión dentro de los canales subglaciales. A medida que el Glaciar Taylor se desliza lentamente valle abajo, su enorme peso comprime los conductos donde se encuentra atrapada la salmuera. Cuando la presión interna se vuelve demasiado alta, se generan fracturas en el hielo, permitiendo que el líquido ascienda a la superficie en pequeños pulsos, dando origen a las llamativas cascadas rojas. Los científicos también descubrieron que estas liberaciones de presión funcionan como una especie de válvula natural. Cada vez que la salmuera emerge, la presión interna disminuye temporalmente, lo que puede ralentizar momentáneamente el desplazamiento del glaciar. Aunque gran parte del misterio de las Cascadas de Sangre parece haberse resuelto, los investigadores advierten que aún queda una pregunta abierta: cómo podría afectar el cambio climático a este delicado sistema subglacial en las próximas décadas.

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