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Buenos Aires » Infobae
Fecha: 14/03/2026 02:15
El carisma y la voz de Uriel Lozano ocupan un lugar destacado en la música popular argentina. Desde sus modestos orígenes hasta los grandes escenarios del país, el artista atraviesa hoy un momento de renovado reconocimiento, amplificado por el público joven gracias a la fuerza de redes sociales y plataformas digitales. Su reciente paso por el ciclo Nunca me faltes de Infobae, donde fue entrevistado por Manu Jove, lo muestra en plena vigencia, con nuevos temas listos para estrenar. Lozano, con más de 26 años de carrera, está considerado uno de los grandes representantes de la cumbia santafesina. Durante la charla, el músico repasó su historia personal y profesional, compartió anécdotas de su infancia, reflexionó sobre el crecimiento de su popularidad en la era digital y adelantó colaboraciones como la que realizará junto a Rubén Cacho Deicas, con quien en abril lanzarán el tema Mala, y sus próximas presentaciones: el 20 de marzo en Villa Mercedes, San Luis. El 22 en Córdoba capital, en el club Atenas. El 31 en la Fiesta de la Cerveza en Paysandú, Uruguay. En abril tiene un evento muy grande en Paraguay, compartiendo escenario con Brindis de México y Los Diablitos de Colombia. De ahí va a Misiones. Y en mayo, tocará en el Teatro Colonial en Buenos Aires. Uriel creció en una familia numerosa, junto a siete hermanos. Su mamá es ama de casa y su papá era colectivero. En su adolescencia, sufrió un gran golpe: cuando tenía 14 años, su hermano de 23 murió en un accidente de moto, y poco después falleció su papá. Ellos nunca llegaron a ver este gran presente en su carrera. A continuación, algunos momentos destacados de la charla: Uriel, estás en un momentazo. Te lo decía antes de empezar a grabar: tenés un carrerón, pero siento que, de un tiempo a esta parte, por las redes, las plataformas, tuviste como un boom todavía más grande, ¿no? Sí, bueno, hay mucha gente que, que está buenísimo. Yo celebro esas cosas de que, eh, por ahí escucho con vanidad o con ironía: Che, te conocí ahora. Y esa era la idea, que me conozcan. De una vez me tienen que conocer durante tantos años. Veintiséis, veintisiete años ya de carrera en la música. El 4 de marzo cumplí aniversario también como solista. Y, bueno, ahora hay una nueva generación que nos descubrió y hoy tenemos las redes sociales, que tienen una fuerza terrible y estamos muy felices de que haya chicos de pequeña edad que canten las canciones. Veintitantos años de carrera, lo decías, y empezaste siendo un nene en Trinidad. Cumplía diecisiete, creo. Sí, era un nene. Además, yo venía de otro lugar. Desde los nueve o diez años hasta los dieciséis, era canillita. Tenía un reparto de diarios. Y siempre quise cantar. No aprendí, pero siempre quise cantar. ¿Cómo no aprendiste? Escuchame. ¿Ya de ese canillita salía un cantante repartiendo los diarios? Claro, te imaginás. Iba cantando. No cantaba en la ducha, pero cantaba en la bici o cuando iba caminando. Siempre. Mi abuelo, que es de Santiago del Estero, era quien quería que yo pudiera cantar, que incentivaba. Pero yo no tenía tiempo. A la mañana iba a la escuela y a la tarde repartía diarios. A la noche, con un amigo, hicimos un minicarrito de hamburguesas y choripanes. Para vender a la noche. Me gustaba trabajar, para tener mis cosas. ¿En algún momento ese chico imaginaba todo esto? Si te cuento algo, vas a decir: Este chabón está loco. Hay mucha gente que cree como yo. Yo creo mucho en las causalidades. Cuando era chico, le decía a mi mamá que escuchaba como cuando entrás a una cancha. Y jamás había ido, salvo para ver a mi hermano jugar. Soñaba con eso. Cuando entré a Trinidad, en el primer boliche que hice, escuché eso. Son cosas muy locas. Quizás lo pedía. Quería cantar. Quería estar en algún grupo. Vivir de la música era algo que veía lejísimos. Tremendo, porque además entraste en Trinidad reemplazando a Leo (Mattioli), a los dieciséis años. Sí, cuando fui a probarme, me preguntaron si tenía ropa para ir. Les dije que sí, mentira. Un amigo me prestó una camisa, otro unos zapatos. Cuando llegué era el payaso Plim Plim. Pero quería ir. Siempre traté de vivir de la música, pero el reconocimiento de ahora no lo tenía. ¿Y cómo es esa diferencia? ¿Dónde la notás? Yo creo que el buen momento es una cosa y el éxito es otra. Buen momento puede tener cualquiera en su zona. Cuando explotás, explotás en todo el país. Redes sociales y viralidad En redes explota todo, hasta rumores insólitos. ¿Te afectan? Es que para los demás uno es otra persona. Un día me levanté y era gay. Me fijo en el celular y soy gay. Un día subí con mi compañero, que toca la guitarra, un TikTok: ¿Es verdad que sos gay?, me preguntaban en el chat, una y otra vez. Hasta que ya cansado, porque quería presentar la canción, digo: Sí, es verdad. Acá tengo a mi pareja y señalo a mi compañero. Pobre Ema, no entendía nada. Porque después empezaron a poner: Gracias por decirlo. Nunca pensé que se iba a hacer viral. Me llama mi vieja y me dice: ¿Vos estás loco? ¿Cómo vas a decir esto? Nunca pensé que la cosa explotaría así. En TikTok, ponés Uriel Lozano y su novio y te salta el video. Yo me lo tomé con mucho humor. ¿Sentís que la exposición de la vida privada es un riesgo para vos? Yo nunca subí fotos con nadie. Ni cuando estaba con la mamá de los chicos. Es privado hasta donde vos lo digas. Publicás y sos, por la fuerza de las redes sociales y demás. Seguidores, fanatismo y anécdotas sobre el escenario La gente hace locuras por vos, ¿cómo es ese vínculo? Tengo muchísimos seguidores de todas las épocas. Algunos tienen mi número, me consultan: ¿Dónde vas? ¿Estás por mi barrio?. Yo trato de devolverles el cariño como puedo. Hay mucha gente que hace esfuerzos enormes para ir a vernos, como vender empanadas para juntar para la entrada. Devuelvo el favor como puedo, conversando, haciéndolos pasar. ¿Y cómo te llevás con la figura de galán en la cumbia? Yo nunca me creí un galán. Aunque no parezca, soy una persona muy vergonzosa. Me ayudó mucho que bajé de peso. Yo tenía eso de no querer irme a probar ropa o andar sin remera. Menos mal que me tocó, porque con esta carita... Pero, fuera de broma, nunca me creí un galán. Tenés anécdotas arriba del escenario de todo tipo, ¿no? Sí, una vez, en Entre Ríos, tocando, subió una fan y me quiso besar, atrás venía el novio, medía como dos metros. Me tiró una piña y, menos mal que se resbaló, si no me mataba. Las historias detrás de las canciones Vamos a tus letras: ¿de dónde sale Me enamoré de mi amante? ¿Te pasó? Te cuento cómo salió. Un amigo, después de un show, me dice: ¿Por qué te separaste? Le digo: Por tonto. Pensé que siempre iba a estar ahí, pero cuando estás en tu casa, pasan cosas como a todo el mundo. Le pregunto: ¿Y vos? Me contesta: Me enamoré de mi amante. Le dije: ¡Qué buen título para una canción!. Toda esa noche escribí la letra. Es un tema que le pasa a mucha gente. Hasta el corazón más enamorado, a veces se cansa. ¿Por qué pensás que existen los amantes? Creo que los amantes existen cuando no tenés complicidad con tu mujer. Querés hacer cosas que la otra persona no quiere, o la rutina se vuelve costumbre. Y quizás con el amante hacés todo. ¿Te tocó estar del otro lado, ser el amante? Quizás sí. Hay una canción, Te dejo libre, que habla de eso, que el tipo se da cuenta de que ella es casada y prefiere dejarla ir, aunque le duela hasta respirar. Pero yo no me lavo la cara con agua bendita. Cada uno tiene sus historias. La colaboración con Cacho Deicas Me enteré de una colaboración que se viene, ¿qué podés contar? Estoy muy feliz con eso. Con Rubén Cacho Deicas, una persona muy especial. Hay que tener coraje para salir a cantar después de dos ACV, más de cincuenta años de música. Las redes sociales a veces son crueles, hablan mucho, pero verlo bien, trabajando, es un orgullo. Va a ser una colaboración, una canción que se llama Mala, junto a mi amigo Javier Acosta. Con Cacho nos entendemos con una mirada. Cuando fuimos al estudio a grabar, justo se cumplía un año de lo que le había pasado. Fue muy loco. Estamos todos muy felices porque Cacho está trabajando, tiene ganas. Él no suele dar notas, pero lo agarro y le digo: Vení, vamos acá, vamos allá. Más allá de los rumores virales, las historias de amor y desamor que inspiran sus canciones y las anécdotas de escenario, Uriel sigue siendo, en esencia, aquel chico que cantaba mientras repartía diarios por las calles de su barrio. Hoy, después de más de dos décadas de carrera, con nuevas generaciones descubriendo sus canciones en redes sociales y escenarios cada vez más grandes, el cantante mantiene intacta la misma premisa que lo acompañó desde el comienzo: cantar lo que siente. Y quizás por eso sus canciones siguen encontrando eco en tantas personas: porque, entre amantes, arrepentimientos y segundas oportunidades, la cumbia sentimental de Uriel Lozano habla de algo que nunca pasa de moda las contradicciones del amor.
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