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Concepcion del Uruguay » La Pirámide
Fecha: 13/03/2026 15:24
Una ciudad con cuentas ordenadas, pero con nuevos desafíos por delante, por Pablo Presas Cada apertura de sesiones del Concejo Deliberante es una oportunidad para reflexionar sobre la situación de nuestra ciudad y los desafíos que tenemos por delante. El mensaje del Presidente Municipal no solo repasa lo realizado durante el último año, sino que también permite identificar prioridades y perspectivas hacia el futuro. Si se observan en conjunto los discursos de los últimos años, aparece una línea bastante clara: la gestión municipal ha estado centrada principalmente en sostener la estabilidad administrativa, garantizar el funcionamiento de los servicios y atravesar un contexto económico nacional complejo. A esto se suma un fenómeno que se viene observando en todo el país: un retiro progresivo de funciones y asistencias por parte del Estado nacional, trasladando cada vez más responsabilidades hacia las provincias y, especialmente, hacia los gobiernos locales. En sus mensajes, el intendente ha señalado también la necesidad del diálogo y de convivir vivir con el otro democráticamente en un tiempo en que muchas instituciones atraviesan un momento de desconfianza social. Ese llamado a la convivencia democrática es un valor que vale la pena rescatar. Los discursos también permiten observar con mayor claridad cómo funciona la economía municipal. El presupuesto municipal para el ejercicio 2026 asciende a $58.869.122.623,09 y fue aprobado el 22 de diciembre de 2025 mediante la Ordenanza Nº 11.727 del Honorable Concejo Deliberante, norma que tuve la responsabilidad de acompañar junto a otros concejales. En cuanto al origen de los recursos, los datos presentados muestran una evolución interesante. Mientras que en 2024 el 47 % de los ingresos provenía de recursos municipales y el 53 % de coparticipación nacional y provincial, en 2025 los recursos de jurisdicción municipal representaron el 50,69 %, frente al 49,31 % provenientes de Nación y Provincia. Según se explicó en el mensaje, este cambio no respondió tanto a un aumento de la recaudación local como a la caída de los recursos coparticipables provenientes de otros niveles del Estado. En ese contexto, también es justo reconocer que durante estos años la administración municipal ha mantenido una política financiera prudente, que incluyó la consolidación de un fondo anticíclico pensado para enfrentar momentos económicos difíciles. Esa prudencia fiscal ha permitido sostener niveles de actualización salarial para los trabajadores municipales que, en muchos casos, han estado entre los más altos de la provincia de Entre Ríos y prácticamente a la par de la inflación. La estructura de personal municipal muestra también la dimensión del funcionamiento cotidiano del Estado local. La planta permanente suma 763 empleados, el personal contratado asciende a 720 y el personal con funciones políticas alcanza a 75, a los que se agregan 530 integrantes de cooperativas sociales vinculadas a distintos servicios urbanos. En total, 2.088 personas a fines de febrero de 2026 reciben sus ingresos desde el municipio. De acuerdo con los datos del presupuesto, los gastos vinculados a planta permanente, contratados y cooperativas sociales representan para 2026 el 67 % de los ingresos totales previstos, lo que implica cuatro puntos porcentuales más que en 2025, principalmente como consecuencia de menores ingresos provenientes de la Nación, de la Provincia y también de recursos municipales. Este tipo de erogaciones conforma lo que en finanzas públicas se denomina gasto rígido, es decir, compromisos que no pueden modificarse fácilmente en el corto plazo y que condicionan la capacidad de los municipios para destinar recursos a nuevas obras o iniciativas. Este dato también recuerda algo importante: los municipios son, ante todo, organizaciones de servicios públicos. Su tarea cotidiana impacta directamente en la vida de los vecinos. Por eso la calidad de esos servicios depende en gran medida del compromiso y el profesionalismo de quienes trabajan en el Estado municipal, pero también de la capacidad de conducción, organización y planificación de quienes tienen la responsabilidad de gobernar. Al mismo tiempo, los municipios enfrentan un desafío creciente: atender demandas cada vez mayores de infraestructura urbana calles, desagües, servicios y equipamiento en un contexto donde tanto la Nación como las provincias han reducido significativamente su participación en la financiación de obras públicas debido a sus propias restricciones fiscales. En ese sentido, los últimos años muestran una gestión que ha puesto el acento en la estabilidad fiscal y en sostener el funcionamiento cotidiano de la ciudad. Al mismo tiempo, muchos vecinos expresan con razón su preocupación por problemas cotidianos vinculados al mantenimiento urbano, el estado de las calles, la limpieza y otros servicios básicos. A esto se suma un contexto de transformaciones cada vez más aceleradas. El nuevo modelo económico, la digitalización y el avance de tecnologías como la inteligencia artificial están modificando la forma en que se producen bienes y servicios, la organización del trabajo y el perfil económico de muchas regiones. En ese marco surge una pregunta inevitable: ¿cuál debería ser la próxima etapa para Concepción del Uruguay? Si los últimos años estuvieron marcados por la estabilidad administrativa y el sostenimiento de los servicios básicos, el desafío hacia adelante probablemente sea comenzar a pensar con mayor profundidad el desarrollo de la ciudad en el mediano y largo plazo. Concepción del Uruguay tiene activos muy importantes: es una ciudad universitaria, cuenta con un parque industrial consolidado, posee una fuerte identidad histórica y cultural, y tiene en el río Uruguay un recurso natural con gran potencial turístico y económico. Aprovechar mejor esos activos implica comenzar a discutir algunas preguntas de fondo: cómo fortalecer el vínculo entre universidades y desarrollo económico, qué tipo de turismo queremos impulsar, cómo debería crecer la ciudad desde el punto de vista urbano y qué nuevas actividades productivas podrían surgir en los próximos años. Son preguntas que no se responden de un día para otro, pero que vale la pena empezar a debatir.
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