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  • Salto productivo: el agro podría crecer 90% y aportar hasta el 45% del PBI sin retenciones, según un informe

    » La Nacion

    Fecha: 13/03/2026 17:16

    Un estudio de la Universidad Austral advierte que el alivio fiscal y la inversión podrían transformar la economía argentina - 5 minutos de lectura' La economía argentina podría experimentar un fuerte salto productivo en la próxima década si se generan condiciones que impulsen la inversión y reduzcan la presión fiscal sobre el sector agroindustrial. Así lo sostiene un informe del Centro de Agronegocios y Alimentos de la Universidad Austral y el IAE Business School, que proyecta que el agro podría expandirse hasta un 90% en diez años y convertirse en el principal motor estructural del crecimiento. El estudio plantea que, en un contexto de alivio impositivo y mejoras en infraestructura y tecnología, la producción agroindustrial podría alcanzar los 251 millones de toneladas, con impacto directo en el producto bruto interno (PBI) y en la generación de divisas para el país. Según el trabajo, actualmente el complejo agroindustrial aporta el 23% del PBI y explica cerca del 60% de las exportaciones totales. Solo los complejos oleaginosos y cerealeros representan el 45% de los ingresos de divisas que recibe la economía argentina. En ese sentido, el informe señala que el país dispone de una base productiva con gran potencial de expansión. La Argentina cuenta con una base productiva agroindustrial extraordinaria, pero su potencial está condicionado por factores macroeconómicos que limitan la inversión y el crecimiento, afirmó Guillermo DAndrea, profesor del IAE Business School. Las proyecciones se apoyan en el desempeño reciente del sector. En las últimas tres décadas, la producción agrícola se triplicó mientras el área sembrada apenas se duplicó, un proceso que estuvo impulsado por la incorporación de biotecnología, agricultura de precisión, digitalización y mejoras logísticas. Sin embargo, el informe advierte que la elevada carga impositiva constituye uno de los principales frenos al desarrollo. La presión fiscal sobre la renta agrícola alcanza el 55,5% y llegó al 63,6% en junio de 2025 al considerar cultivos como soja, maíz, trigo y girasol. De acuerdo con la entidad, este escenario impacta directamente en las decisiones de inversión. La presión fiscal actual reduce fuertemente los incentivos a invertir y adoptar tecnología en el agro. Corregir ese esquema impositivo es clave para liberar el potencial productivo del sector, explicó Daniel Mamone, investigador del IAE Business School. En la comparación internacional, el estudio remarca que los productores de la Unión Europea reciben apoyos equivalentes al 16%, en China al 13% y en Estados Unidos al 7%, mientras que en Brasil el respaldo promedio ronda el 0,5% del PBI. En este contexto, los investigadores sostienen que eliminar los Derechos de Exportación (DEX) podría cambiar de manera sustancial el escenario productivo. Eliminando las retenciones y mejorando infraestructura y adopción tecnológica, el agro podría convertirse en el principal motor estructural del crecimiento argentino, afirmó Bernardo Piazzardi, investigador del Centro de Agronegocios y Alimentos de la Universidad Austral. El trabajo también identifica limitaciones vinculadas a la infraestructura logística. Actualmente, el 90% del transporte de granos se realiza por camión y solo el 10% por tren, lo que encarece los costos y reduce la competitividad. A ello se suma el estado de la red vial. De los 640.000 kilómetros existentes en el país, el 62% corresponde a caminos municipales mayormente sin pavimentar, mientras que apenas el 6% son rutas nacionales y solo 3.200 kilómetros tienen características de autopistas o autovías. Según el informe, mejorar estas condiciones requeriría inversiones anuales de entre 3200 y 6500 millones de dólares, una cifra equivalente a una porción relativamente menor de los recursos que el sector ya aporta al fisco. El aporte tributario del agro alcanzó los US$28.686 millones en 2023, lo que, según el estudio, muestra la magnitud del peso económico que tiene la actividad dentro del esquema productivo nacional. Otro factor señalado como limitante es el atraso tecnológico del parque de maquinaria. El 73% de los tractores y el 46% de las cosechadoras superan los 15 años de antigüedad, lo que incide en la productividad. Pese a este escenario, las expectativas de los productores muestran una predisposición a invertir. La encuesta AgBarometer Austral indica que el 80% estaría dispuesto a modernizar su equipamiento si mejoran las condiciones de rentabilidad y financiamiento. En ese sentido, el informe subraya que la incorporación de tecnología no es una consecuencia automática del crecimiento económico. Por el contrario, advierte que constituye un requisito previo para impulsar un proceso sostenido de expansión productiva. Bajo un escenario que combine eliminación de retenciones, mejoras logísticas, mayor adopción tecnológica y expansión del área agrícola en 6,5 millones de hectáreas, el sector podría crecer hasta un 90% en diez años. Este salto productivo tendría un efecto macroeconómico significativo, ya que permitiría aumentar la participación del agro en el PBI, fortalecer la generación de divisas y contribuir al financiamiento de obras clave para el desarrollo. La clave no es sólo sectorial sino macroeconómica. Reemplazar la lógica extractiva por una estrategia de inversión y productividad permitiría transformar al agro en el eje estructural del crecimiento argentino, concluyó Piazzardi.

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