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  • Selva Almada: «La literatura es esa potencia para imaginar otros desenlaces» - Entre Ríos Diario

    Parana » Entreriosdiario

    Fecha: 13/03/2026 09:59

    La escritora entrerriana presentó «Una casa sola», una obra que le da voz a las paredes para narrar una historia de ausencias, espectros y la profunda conexión de los peones con la tierra. En una charla que recorrió desde sus procesos creativos hasta la problemática de los desaparecidos en democracia, la autora de Villa Elisa desentramó los secretos de un libro que ya habita las librerías del país. Tras un largo proceso de escritura que incluyó archivos perdidos y versiones descartadas, Selva Almada dio a luz su cuarta novela. La obra, que llegó a los lectores en los primeros días de marzo, marca un quiebre en su narrativa al utilizar la primera persona para darle vida a una casa. «Siento que me están compartiendo un secreto», describió Florencia Gómez, conductora de Las Ruinas Circulares. Identificaba así a esa voz que «susurra al oído del lector», una sensación que la propia Almada confirmó al explicar que buscaba una «cercanía casi familiar», similar a los gestos o giros lingüísticos de su propia abuela. Para quienes siguen la trayectoria de Almada, el clima no es un detalle menor. El sol y el calor abrazador vuelven a ser protagonistas en esta historia que transcurre durante una gran sequía. «Hay pocos relatos míos donde es invierno», admitió la escritora, reconociendo que el clima se entromete de manera inevitable en su ficción. Esa atmósfera se complementa con un uso muy particular del lenguaje, donde lo humano y lo natural se funden a través de metáforas animales. La autora utiliza «pinceladas potentes», como describir un cabello con el brillo de las plumas de un tordo o un mate que se hincha como el lomo de un escuerzo. Incluso los elementos inanimados cobran vida, un arroyo tiene barriga y escamas, mientras que un árbol se «expulga» las hojas secas como si fuera un perro. Esta técnica, que busca dotar a las cosas de una vitalidad animal, permite que el lector complete la imagen con su propia experiencia. Urquiza, la botánica y los espectros del monte La novela no solo se queda en la intimidad de las paredes, sino que extiende sus raíces hacia la historia de Entre Ríos. Almada introduce referencias al Palacio San José y a la figura de Justo José de Urquiza, explorando el contraste entre el lujo extremo del casco de estancia y la realidad de los peones explotados. «Me interesaba traer algo de esa textura a una novela de gauchos matreros y peones pobres», explicó Almada. Un hallazgo curioso en su investigación fue la pasión de Urquiza por la botánica. La escritora descubrió su afición por traer plantas exóticas y su relación con naturalistas franceses como Thays. Ese escenario de parques diseñados «sirve de marco para la aparición de figuras anacrónicas, espectros de gauchos que habitan el monte sin saber que han muerto hace cien años», contó. Esta idea -reconoció- surgió de un guion cinematográfico previo que Almada escribió junto a Maximiliano Schonfeld para la película «Jesús López», y que decidió rescatar para darle un contexto de limbo a su narración. Almada y Gómez intentaron, a través del diálogo, distinguir entre ser dueño de una casa y habitarla. Almada, que vivió muchos años en casas alquiladas, reflexionó sobre cómo uno se apropia de los espacios mediante «pequeños gestos», pero destacó que la relación del peón con la tierra «es distinta». «El trabajador siente la siembra, la cosecha y las pariciones como algo propio, generando una comunión que no tiene con el patrón pero sí con el día a día del campo», dijo. Por eso, en la novela, la casa se siente «familia de esa familia» de trabajadores y desconoce al dueño de la tierra. Este vínculo se vuelve trágico ante la desaparición de los protagonistas. Almada aclaró que se trata de una ficción y no pretende recrear un caso real, la historia inevitablemente resuena con el caso de la familia Gill en Entre Ríos, desaparecida hace más de dos décadas sin dejar rastro. Por ese motivo, la escritora recordó a las personas que desaparecieron en democracia, y mencionó el impacto de «ver las pantallas en los aeropuertos llenas de rostros que nadie busca lo suficiente por tratarse de gente de bajos recursos». La esperanza como un acto luminoso A pesar del trasfondo sombrío de las desapariciones, Almada encuentra en la literatura un espacio «de resistencia». La casa en su novela funciona como una entidad que «no pierde la esperanza de que los peones regresen». La escritora comparó esta fortaleza con la de figuras como las Madres de Plaza de Mayo o la madre de Marita Verón, calificando esa insistencia de no claudicar como algo «esperanzador y luminoso». Tras el éxito de sus libros anteriores como «El viento que arrasa», «Ladrilleros» y «No es un río», Selva Almada se prepara para presentar «Una casa sola» en la Feria del Libro de Buenos Aires en mayo. Además, confirmó que tiene planeado visitar Paraná entre junio y julio para reencontrarse con el público del litoral y seguir compartiendo «los secretos de esta casa que tiene la fuerza de una revelación íntima». Fuente: Radio Costa Paraná Entre Ríos Diario

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