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  • Cuando la pasión se vuelve un proyecto de vida

    Crespo » Paralelo 32

    Fecha: 12/03/2026 09:49

    En el programa La Hora Dorada, que se emite por la señal de streaming de Flp! TV a través de la web de Paralelo 32; la conductora Mariana Rupp conversó con Stefanía Repp, quien compartió su historia personal y profesional atravesada por el deporte, las decisiones y la búsqueda de equilibrio. Con 28 años, Stefanía se define con una sola palabra: libre. Pero llegar a ese punto fue un proceso que comenzó hace cuatro años, cuando encontró en el entrenamiento físico algo más que una actividad: una herramienta para transformarse. Una pasión que cambió su vida Repp es instructora de musculación y asegura que, más allá del título obtenido recientemente, lo que realmente la define es su pasión por entrenar. Podría decir muchas cosas sobre mí, pero creo que todo se resume en que soy una apasionada del entrenamiento, expresó durante la entrevista. Lo descubrí hace cuatro años y me cambió la vida. Antes de eso, había probado distintas actividades físicas: funcional, bicicleta, jump. Sin embargo, nunca había logrado conectar con el ejercicio como lo hizo en ese momento. Según relató, ese cambio surgió a partir de una decisión personal profunda: empezar a hacer algo por sí misma. Hubo un momento en el que sentí que tenía que soltar lo que traía de mi casa, no en un sentido negativo, sino dejar de pensar en lo que tenía que hacer y empezar a hacer lo que quería hacer, recordó. El gimnasio como refugio emocional Antes de convertirse en entrenadora, el entrenamiento fue para ella un espacio para canalizar emociones. Durante mucho tiempo había realizado terapia convencional, pero sentía que necesitaba algo más para salir de una rutina que no la motivaba. De mi casa iba al trabajo y del trabajo a mi casa. Había estudiado una carrera universitaria y me había recibido, pero no encontraba algo que me motivara en el día a día, contó. Fue entonces cuando el gimnasio apareció como una salida. Allí fui enojada, triste, frustrada o contenta, pero siempre pasó algo: nunca salí igual que cuando entré. Siempre salí mejor, y no hablo de lo físico sino de lo mental. Hoy entrena de lunes a viernes, aproximadamente dos horas por día, y suele salir a correr los fines de semana por gusto. Es algo que no negocio con nada ni con nadie, afirmó. De sentirse perdida a encontrar un rumbo En redes sociales, Repp compartió recientemente una foto comparativa entre su presente y cómo era cuatro años atrás. Aquella imagen refleja un proceso personal profundo. A los 24 años estaba bastante perdida. Tenía algunos problemas de salud y estaba buscando quién ser y qué hacer, explicó. El entrenamiento, asegura, no solo transformó su cuerpo sino también su forma de ordenar su vida. Ser tan estructurada con el entrenamiento me ayudó a limpiar muchas cosas. Aunque reconoce que aún hay momentos en los que puede sentirse desorientada, sostiene que hoy cuenta con herramientas para volver a centrarse. Inspirar a otras mujeres Actualmente trabaja entrenando a mujeres que buscan mejorar su condición física o comenzar a ejercitarse. Según explica, muchas llegan con una dificultad en común: la vergüenza. Muchas me dicen que no van al gimnasio porque hay mucha gente o porque les da vergüenza. Pero en realidad todos los que van están ahí por su propio motivo. Nadie está juzgando al otro. Paradójicamente, ella misma se reconoce como una persona tímida y poco amiga de la exposición. Siempre trato de estar en la mía cuando entreno, pero al mismo tiempo entiendo lo que sienten quienes llegan con inseguridad porque yo también lo viví. Exigencia, metas y superación La disciplina es una de las características más marcadas de su personalidad. Repp admite que es muy exigente consigo misma. He entrenado lesionada, con un dedo quebrado o cuando tenía que hacer reposo. Son decisiones que uno toma y se hace cargo. Esa exigencia, sin embargo, también se traduce en metas constantes. Actualmente evalúa la posibilidad de prepararse para competir en alguna disciplina deportiva. No necesariamente para medirme con otros, sino por la experiencia de prepararme, de tener un objetivo. No soy menos mujer por entrenar Durante la entrevista también abordó un aspecto más personal: los prejuicios que todavía persisten en torno a los cuerpos femeninos en el deporte. Repp contó que recibió comentarios cuestionando su apariencia o su forma de vivir. Porque tengo mucha espalda me han dicho que parezco un hombre. O porque no uso anillos o no me pinto las uñas, relató. Su respuesta es clara: No soy menos mujer por entrenar ni por el físico que tengo. Todo lo que logré fue con esfuerzo. Para ella, ese tipo de miradas deberían quedar en el pasado. Es fácil opinar desde el sillón de casa. Los invito a entrenar conmigo un día y van a entender lo que digo. Un mensaje final: priorizarse Antes de cerrar la entrevista, Repp dejó un mensaje para quienes atraviesan momentos de duda o búsqueda personal. Que se prioricen. Que arranquen hoy, no el lunes. Aunque sea una hora para hacer algo que les guste o para buscarlo. Según explicó, muchas veces el primer paso es el más difícil, pero también el más importante. Todo lo demás llega como consecuencia. Pero si uno no empieza, nadie va a empezar por uno. Con su historia, Stefanía Repp resume el espíritu de la conversación en La Hora Dorada: encontrar aquello que enciende la propia pasión y animarse a seguir ese camino. Porque, como ella misma lo define, a veces el verdadero cambio comienza con una simple decisión personal.

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