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» Clarin
Fecha: 12/03/2026 06:39
No hay perfiles, ni fotos, ni biografías. Tampoco la posibilidad de buscar a la otra persona en redes antes de hablarle o de "matchear". En distintos espacios de ocio empiezan a aparecer propuestas que reducen el uso del celular y apuestan a la conversación directa, en un escenario donde el cansancio frente a las apps de citas se vuelve cada vez más visible. En ese clima se inscribe la vuelta del "fono bar" a Buenos Aires, un formato que propone comunicarse entre mesas a través de teléfonos de línea, dejando el celular de lado. La experiencia funciona hoy en Núñez, dentro de una de las sucursales de Jobs, la cadena de bares temáticos de juegos, y recupera un sistema que supo ser popular en los años noventa, antes del auge de las redes sociales. Es una idea que ya existía en los noventa. Había bares en Mar del Plata, Rosario y Buenos Aires que lo usaban. No era una marca en sí, sino un sistema de comunicación entre mesas, explica Julián Mizrahi, uno de los dueños, a Clarín. Según cuenta, el concepto fue desapareciendo con la llegada de las redes y las apps, y su regreso no apunta a la nostalgia, sino a reactivar una forma distinta de encuentro. Fono bar: los teléfonos como "rompedores de hielo" Según el empresario, lo que más llama la atención es el uso del espacio una vez que la dinámica se pone en marcha. Es muy curioso ver cómo en los locales nuestros no se usan los teléfonos. En las mesas se ven tableros de juego, fichas, cartas, pero no celulares, dice. En ese contexto, los teléfonos de línea funcionan como disparadores sociales: Tienen un rol de 'rompedor de hielo' y de armador de grupos. La escena se repite noche tras noche. Personas que llegan solas o en pequeños grupos, miran el teléfono con desconfianza y, con el correr de las horas, se animan a llamar a otras mesas. Conforme pasa el tiempo empiezan a usar los teléfonos y se arman grupos. Hemos visto cómo se formaron muchos grupos de amigos y también muchas parejas, cuenta. Uno de los datos que más sorprendió a los dueños es quiénes se apropian de la propuesta. Pensábamos que iba a ser algo más para los nostálgicos que vivieron el fono bar en los 90, pero la mayoría de las personas que vienen tienen entre 18 y 22 años, señala Mizrahi. Para él, ese dato no es casual. Creo que este tipo de espacios dialoga con una generación cansada de las apps, sin duda, afirma. Y agrega: Queremos aprovechar este concepto de volver a lo viejo, de que lo viejo funciona, y eso va de la mano con la estética retro de nuestros locales. El cansancio de las apps de citas El cansancio frente a las apps de citas no es solo una percepción individual. Una encuesta de Forbes Health realizada en 2024 reveló que el 78% de las personas usuarias se sintió emocional, mental o físicamente agotada por el uso de estas plataformas al menos algunas veces. El desgaste aparece con más fuerza entre las generaciones más jóvenes: el 79% de la generación Z y el 80% de los millennials dijo experimentar este tipo de fatiga, en un contexto atravesado por la repetición de dinámicas, la competencia constante y la dificultad para sostener conversaciones que deriven en vínculos percibidos como genuinos. Según el relevamiento, muchos usuarios asocian ese agotamiento a la sensación de ser fácilmente reemplazables, a la acumulación de contactos que no prosperan y al tiempo invertido que no siempre se traduce en encuentros significativos. Aquí, una propuesta que corre el foco de la lógica del perfil, el match y la validación digital. Sobre la firma Newsletter Clarín
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