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  • El estómago más resistente: la española que va por el mundo comiendo escorpiones, gusanos, saltamontes y lo que sea

    » Clarin

    Fecha: 12/03/2026 07:19

    Todavía recuerda la sensación de repugnancia al tragar una sopa de pezuñas y tripa en Georgia. O el escalofrío que despertó llevar a la boca un escorpión, en medio del callejón Wangfujing de Pekín. O el modo de estremecerse antes de digerir grillos en Vietnam, hormigas culonas en Colombia, gusanos en Perú, saltamontes en el sureste asiático. No le ofrecieron bichos la primera vez que la española Verónica Zumalacárregui visitó la Argentina para probar sabores porteños, pero sí "una rareza" a la que aún intenta entender, una insólita "redundancia", la fainá. "Fue en Guerrín y comer masa de garbanzo sobre una pizza me pareció rarísimo, pero no me disgustó", confiesa de regreso por estas latitudes para registrar sabores de La Patagonia la periodista madrileña especializada en gastronomía y viajes, conductora de la señal El Gourmet e influencer sin querer. -¿Nunca una indigestión, una alergia alimentaria, una intoxicación? -Me he enfermado alguna vez en México comiendo 15 días seguido picante. O después de tomar una sopa con indígenas en Paraguay porque no estaba acostumbrada al tipo de agua. Tengo la teoría de que mi estómago se hace cada vez más resistente porque lo he sometido a países distintos y distintas condiciones de higiene. Mis compañeros de equipo no prueban un tercio de lo que yo pruebo y les cae mal. Tengo la teoría de que mi microbiota y macrobiota es cada día más fuerte. -¿Cual fue el viaje más curioso o raro de los más de 75 países que visitaste? -Jamaica. Estuve conviviendo con los rastafari. Yo hago inmersión cultural, me mimetizo con la gente local y fue mi al medio de la jungla y viví con ellos en una cabaña hecha con palos. Así como en otros países la gente me lleva al mercado a comprar ingredientes, ellos me dijeron "Welcome to my supermarket". -¿Y cómo era ese "supermercado"? -Fuimos a caminar por la jungla y recogimos raíces, cocos, yerbas que no conocía. El plato que prepararon no era sabroso, pero mientras cocinaban empezó a llover y cantaron Bob Marley. Siempre he sido una persona sin prejuicios, abierta y tolerante, pero no sé si está primero el huevo o la gallina. Si por eso me dedico a esto o si al dedicarme a esto he sido cada vez más abierta. Tragar un caracol o un pez globo La dueña del apellido interminable de las 14 letras se estrenó en el mundo laboral en un videoclub de Madrid cuando era adolescente. "Recomendaba de manera fatal, porque no sé mentir y porque era tan joven que no había visto tantas películas", se ríe. Aventurera, la ex Huffington Post y TVE aprovechó el verano de sus 16 años para un intercambio educativo en los Estados Unidos y trabajó como vendedora de juguetes en Chicago. No imaginaba una vida ligada a los aviones, la gastronomía y el periodismo turístico y ese distintivo que desarrollaría, no hacer asco a ningún ofrecimiento culinario. Su primer gran viaje como periodista ocurrió gracias a su excelencia académica universitaria. En quinto año de la carrera fue becada por el Ministerio de Defensa de España para trasladarse a Bruselas y conocer la Comisión Económica Europea. Hija de un abogado y una periodista, criada con la leyenda familiar de que su antepasado el general Tomás de Zumalacárregui fue inventor de la tortilla de papas, "Zuma" entiende que los aviones y el buen comer son "mandamientos" que vienen marcados su árbol genealógico. "En mi casa se comían productos frescos, se seleccionaban los ingredientes con cuidado. Mi abuela materna Armanda, a quien nombro y casi lloro, vivió hasta los 98 y decidió qué comer hasta el último día", se emociona. "Extraño su coliflor con bechamel". Carne de perro, caracoles, pez globo, sangre de vaca, pulpo vivo aderezado con sésamo. El paladar de esta conferencista sibarita a la que las marcas buscan para promocionar sus productos no descansa en esa tarea de retratar el mapamundi de acuerdo a sus manjares. Filipinas, Ecuador y Bolivia son tres de los destinos que espera tachar en breve en su cruzada gourmet. Su Instagram con medio millón de seguidores documenta experiencias de película, comidas en el suelo de la sabana africana y a orillas del Nilo, en asentamientos de Uganda, junto al grupo étnico los Masai en el límite de Kenia y Tanzania y en pueblitos memorables rumanos como Moieciu de Sus. Autora del libro La vuelta al mundo en 15 mujeres, este año celebra la década de Me voy a comer el mundo, el ciclo que arrancó en 2016 y se emite de lunes a viernes a las 21 y los sábados y domingos a las 22.30. En esos primeros 12 meses Zumalacárregui pasó la prueba de fuego: visitó 22 países y entendió que amaba ese estilo de vida de armado de valijas permanente. Aterrizó sin tregua en Nueva Delhi, Tokio, Giza, Laponia, Río de Janeiro, Pekín, Amán, Moscú, Nueva York, Hanói, Positano, Nueva Orleans, Bangkokk y más y se prestó a algo más que retratar lugares a través de la comida: el concepto de trabajo de campo etnográfico, casi antropología e inmersión para entender la cultura de los lugares. -¿Tu plato preferido, ese que podrías comer todos los días de tu vida? -Me cansaría, pero el plato preferido que pido a mi madre cada vez que la visito cuando vuelvo de un viaje sigue siendo la merluza a la romana, que es rebozada. -¿Sos mejor viajera gastronómica que cocinera? -Sí, porque la paso siempre afuera de casa y no tengo el tiempo para dedicarle a la cocina. Cuando se lo dedico, hago la receta de mi abuela, la carne asada con salsa de zanahoria, la heredamos los primos y le rendimos homenaje. -¿Si tuvieras que priorizar una de las dos actividades: gastronomía o viajes? -Difícil, pero si no hay alternativa creo que me quedaría con viajar. -¿De paso por Buenos Aires vas a pedir fainá otra vez? -Sí, quiero llevar a mi novio a Guerrín porque le hablé mucho de esa masa de garbanzo. "Tienes que probar algo rarísimo", le dije. -¿En cuál de los países visitados podrías vivir bien? -Tengo tal capacidad de adaptación que creo que en cualquier sitio podría ser feliz. De no vivir en España elegiría una ciudad exótica, no París que es parecida a Madrid. Podría ser Amán, en Jordania. O Shanghai, en China. -¿Que respondés cuando te presentan como la que tiene el trabajo más envidiado del mundo? -Tengo el trabajo más envidiado, pero uno que no es para todo el mundo. Si conocieran el lado B no lo envidiarían tanto. -¿Por qué? -Yo no tengo dos días iguales. Mucha gente no soportaría esta vida caótica. Ahora tomo unos 50 vuelos al año. Pienso que viví más vidas que mucha gente. Sobre esto me ha hecho reflexionar la grabación en México el Día de Muertos. El día que me muera, y espero que mis padres no lo vean, mi familia se tiene que alegrar de todo lo que he vivido. No pude haber exprimido más la vida. Sobre la firma Newsletter Clarín

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