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Parana » Analisis Litoral
Fecha: 11/03/2026 22:29
En las últimas horas una parte del ecosistema mediático argentino decidió instalar un escándalo político alrededor del viaje del jefe de Gabinete, Manuel Adorni, a Estados Unidos. El motivo: la presencia de su esposa en la comitiva que participó de actividades oficiales en Nueva York durante el evento conocido como Argentina Week. La escena, amplificada con titulares, debates televisivos y denuncias opositoras, pretende transformarse en un símbolo de supuestos privilegios o abuso de recursos públicos. Sin embargo, el propio funcionario explicó que su esposa ya tenía un pasaje comprado y que sus gastos personales fueron cubiertos por ella misma, asegurando que no le sacamos un peso al Estado. Lo curioso no es tanto el hecho en sí que puede ser discutido dentro del marco de la ética pública sino la intensidad selectiva con la que ciertos medios deciden indignarse. En la Argentina reciente existen antecedentes mucho más controvertidos que no generaron el mismo nivel de escándalo permanente ni la misma obsesión editorial. La memoria incómoda: escalas misteriosas y denuncias de corrupción Uno de esos antecedentes remite a la etapa presidencial de Cristina Fernández de Kirchner. En 2013, el periodista Jorge Lanata denunció en su programa una escala realizada por el avión presidencial en las islas Seychelles, un conocido paraíso fiscal del océano Índico. Aquella parada, según la explicación oficial, fue una escala técnica de unas 13 horas durante un viaje desde Asia. Sin embargo, la investigación televisiva vinculó esa escala con la llamada ruta del dinero K, que incluía sospechas de lavado de dinero asociado al empresario Lázaro Báez. Según el informe periodístico, Seychelles aparecía mencionada como posible destino de sociedades offshore vinculadas a ese entramado financiero. La controversia fue enorme en su momento, pero con el paso del tiempo quedó diluida en la memoria pública. Hoy, mientras se discute si una esposa viajó o no en un avión presidencial, pocos recuerdan aquellas denuncias sobre millones de dólares presuntamente vinculados a redes offshore. El contraste con otros gobiernos Tampoco es un secreto que durante la gestión de Alberto Fernández el debate público estuvo atravesado por numerosos cuestionamientos a su vida privada y a sus viajes oficiales. Durante su mandato, la agenda política estuvo marcada por polémicas sobre actividades personales, visitas a la residencia presidencial en plena pandemia y diversos desplazamientos oficiales que generaron controversia mediática y política. Sin embargo, muchas de esas discusiones quedaron rápidamente absorbidas por el ritmo de la coyuntura, sin transformarse en campañas mediáticas permanentes. La lógica del escándalo permanente La pregunta entonces no es si un funcionario debe o no viajar acompañado por su pareja una discusión válida dentro del marco de la ética pública sino por qué algunos hechos se convierten en tormentas mediáticas mientras otros, potencialmente más graves, quedan relegados a la amnesia colectiva. En la Argentina contemporánea la política parece vivir bajo una lógica de escándalo permanente donde la vara moral cambia según el gobierno de turno. Lo que para algunos medios es un pecado institucional en un momento, en otro puede convertirse en una anécdota menor o directamente desaparecer de la agenda. Lo que no se dice En el fondo, este episodio vuelve a exponer una vieja característica del debate público argentino: la hipocresía selectiva. Un viaje con una esposa puede convertirse en noticia nacional durante días, mientras que denuncias sobre rutas internacionales de dinero, paraísos fiscales o estructuras financieras offshore pasan a segundo plano cuando cambian los vientos políticos. La verdadera discusión quizás debería ser otra: si la Argentina quiere transparencia real en la función pública, esa vara debería aplicarse a todos los gobiernos, a todos los dirigentes y a todas las épocas, no sólo cuando conviene editorialmente. Porque cuando la indignación es selectiva, deja de ser periodismo para convertirse simplemente en una herramienta de disputa política. A.Monzon Analisis Litoral
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