11/03/2026 22:10
11/03/2026 22:09
11/03/2026 22:09
11/03/2026 22:09
11/03/2026 22:09
11/03/2026 22:09
11/03/2026 22:08
11/03/2026 22:08
11/03/2026 22:08
11/03/2026 22:08
» Clarin
Fecha: 11/03/2026 20:28
El Cerro Zapaleri es un volcán extinto en los Andes, a 5.600 metros de altura, con una laguna en su cráter y un paisaje desolador. Pero es también el punto donde convergen la provincia de Jujuy, el departamento boliviano de Potosí y la región chilena de Antofagasta. En alta montaña, no es una región habitada, como la misionera Puerto Iguazú en el Este, pero es el símbolo sobre el que el Gobierno argentino trabaja para conformar una nueva triple frontera, además de la de Brasil y Paraguay. Esta vez, en el Oeste, con Bolivia y Chile. El presidente Milei dice que no hay riesgo de un atentado terrorista en la Argentina, pero la Argentina está con el nivel más alto de alerta en seguridad desde el mismo 28 de febrero, cuando Estados Unidos e Israel atacaron a Irán. La medida la tomó la ministra Alejandra Monteoliva después de ver informes desclasificados de la SIDE y de la Dirección Nacional de Inteligencia, que en temas de terrorismo internacional trabajan coordinados con la CIA y el Mossad. En el alerta alta del gobierno se define como objetivos sensibles a la comunidad judía argentina y todas sus instituciones, además de los pasos fronterizos. Las conversaciones para un nuevo comando fronterizo tripartito con Bolivia y Chile están avanzadas. Estábamos esperando la asunción formal de Trinidad, confirmó a Clarín una alta fuente del gobierno. Trinidad Steinert es la nueva ministra de Seguridad de Chile -una ex fiscal especializada en delitos violentos y crimen organizado- que asumió este miércoles en Santiago, con el gobierno del presidente José Kast. Será otro frente a cubrir por el alerta de posibles represalias de Irán sobre objetivos israelíes en todo el mundo, como advirtió el régimen de los ayatolás, justo cuando el martes próximo se cumple un nuevo aniversario del atentado a la Embajada de Israel en Buenos Aires, una causa que duerme en la Corte. Los expertos en seguridad tienen siempre presente que aquel ataque del 17 de marzo de 1992 -29 muertos y 252 heridos- se produjo exactamente un mes después de la muerte del líder religioso Abbas Al-Musawi, tras un ataque israelí en el sur del Líbano. Musawi, por entonces líder de Hezbollah, viajaba con su esposa y su hijo de 5 años en una caravana de vehículos cuando fue bombardeado. Había dicho que Israel era un cáncer en la región. Justo ahora, Israel está bombardeando los cuarteles de Hezbollah en Beirut. La nueva advertencia iraní de atacar objetivos israelíes en todo el mundo tiene un dato especialmente inquietante para la Argentina: el actual jefe de la Guardia Revolucionaria es Ahmad Vahidi, acusado por el atentado a la AMIA (1994, 85 muertos). El Instituto Nacional de Estudios de Seguridad israelí (INSS), con sede en Tel Aviv, sigue el caso argentino cuidadosamente. En sus archivos hay registros de los festejos en la mezquita At-Tahuid de Floresta cada 11 de febrero, cuando se cumple el aniversario de la revolución iraní, y una observación sobre un cambio general en los ataques terroristas fuera de Israel: más que grandes explosiones, acciones individuales o cuerpo a cuerpo protagonizadas por delincuentes comunes, en países donde la inseguridad cotidiana suele ser un problema crónico. Los últimos casos registrados sucedieron en Brasil, Grecia, Chipre, Perú e India. Argentina tiene ese perfil potencial y la embajada israelí en Buenos Aires fue prevenida sobre aquellos datos. En el mismo Instituto dijeron a Clarín tener testimonios concretos de vínculos entre Hezbollah y los narcos de la triple frontera con Paraguay y Brasil, por temas de financiamiento. Casualmente, con los gendarmes de esos puestos fronterizos estuvo el último fin de semana el secretario de Seguridad Martín Ferlauto, enviado allí para asegurar que la orden de guardia alta llegara nítida. Mirá también Mirá también Sobre la firma Newsletter Clarín
Ver noticia original