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» Clarin
Fecha: 11/03/2026 12:52
El ultraderechista José Antonio Kast asumió este miércoles la Presidencia de Chile en una solemne ceremonia en la ciudad costera de Valparaíso, a la que acudieron parlamentarios de todos los partidos y una docena de jefes de Estado y de Gobierno de todo el mundo, entre ellos el rey Felipe VI de España y el presidente argentino, Javier Milei. "Sí, juro", dijo el exdiputado ultracatólico, que con 60 años se convierte en el primer presidente de extrema derecha en llegar al poder desde el retorno a la democracia. En el Salón de Honor del Senado, la nueva presidenta de la Cámara Alta, la conservadora Paulina Nuñez, le impuso la banda presidencial y la medalla de O'Higgins a Kast, que sucede al progresista Gabriel Boric. Kast asumió la presidencia de Chile con la promesa de impulsar un gobierno "de emergencia" centrado en la seguridad y en una estricta política migratoria, incluido un ambicioso plan de deportaciones. Entre los ausentes destacan el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, y el presidente de El Salvador, Nayib Bukele. Lula, ausente También estaba prevista la visita de Lula da Silva, quien anunció sobre la hora que no asistiría por "problemas de agenda". Sin embargo, la prensa brasileña apunta a que su ausencia estaría relacionada con la presencia confirmada del senador Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro. Para llegar a la presidencia, Kast se ganó el favor de parte importante del electorado prometiendo enfrentar de manera frontal la criminalidad y deportar a cerca de 340.000 migrantes irregulares, en su mayoría venezolanos. "Este gobierno generó caos, desorden e inseguridad. Y nosotros vamos a ir a la inversa", afirmó durante la campaña. En la opinión pública predomina la percepción de que Chile es un "país tomado por el crimen" debido al aumento de delitos en los últimos años, aunque las cifras siguen por debajo de las de otros países sudamericanos. Kast fue electo en medio de una ola conservadora que avanza en América Latina y tras el segundo triunfo electoral de Trump. La última semana estuvo marcada por las diferencias entre Boric y Kast respecto de la política exterior, en particular sobre un proyecto de inversión chino para la construcción de un cable de fibra óptica entre Hong Kong y la región de Valparaíso. El gobierno de Estados Unidos observa con recelo la iniciativa, lo que ha tensado las relaciones entre Washington y Santiago. No obstante, ambos mandatarios acordaron dejar atrás las fricciones y retomar las conversaciones, asegurando que debían estar a la altura de la ceremonia de traspaso de mando de este miércoles. Kast renuncia a su partido Así como hicieron otros dos presidentes, Patricio Aylwin y Sebastián Piñera, José Antonio Kast renunció al Partido Republicano, que él mismo fundó en 2019, para dar un mensaje de que gobernará para todos los chilenos. Kast difundió la carta de renuncia enviada en esta jornada al Servicio Electoral, y fue corroborada por la entidad, poniendo fin a siete años de militancia. El gesto político no es tradición entre los presidentes chilenos: solo Patricio Aylwin renunció en 1990 a la Democracia Cristiana, y Sebastián Piñera dimitió a Renovación Nacional en 2010. Eduardo Frei, Ricardo Lagos, Michelle Bachelet y Gabriel Boric se mantuvieron en sus partidos durante sus mandatos. Quién es José Antonio Kast De 60 años y padre de nueve hijos, Kast es un abogado ultraconservador sin reservas: rechaza el aborto incluso en casos de violación, la píldora anticonceptiva de emergencia, el divorcio, el matrimonio homosexual y la eutanasia. Lleva 30 años en política sin los aspavientos de otros radicales como el brasileño Jair Bolsonaro o el argentino Javier Milei, con quienes se lo compara. "Es mucho más conservador como personaje y no tiene una personalidad muy carismática", dice a la AFP Robert Funk, profesor de ciencia política de la Universidad de Chile. Sus logros como diputado se limitan a la aprobación de leyes que permitieron colocar estatuas, vender lentes para la presbicia sin receta médica y regular loterías. Admirador de la dictadura que impuso Augusto Pinochet (1973-1990), se ganó el favor de los chilenos con su promesa de atacar de frente la criminalidad y deportar a casi 340.000 migrantes irregulares. Agencias Newsletter Clarín
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