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  • El carnicero de los Balcanes: el líder serbio responsable de masacres y limpiezas étnicas que tiñeron de sangre Europa

    » La Nacion

    Fecha: 11/03/2026 15:43

    El carnicero de los Balcanes: el líder serbio responsable de masacres y limpiezas étnicas que tiñeron de sangre Europa El 11 de marzo de 2006, hace exactamente 20 años, murió Slobodan Milosevic, líder serbio que exacerbó el espíritu nacionalista de su pueblo y ocasionó atroces conflictos que destruyeron la ex Yugoslavia - 12 minutos de lectura' Slobodan Milosevic ostenta el macabro título de ser el primer Jefe de Estado en ejercicio en ser acusado de cometer crímenes de guerra. Esto ocurrió en 1999, cuando el líder serbio ocupaba la presidencia de la República Federativa de Yugoslavia. El Tribunal Penal Internacional para la ex Yugoslavia (TPIY) lo responsabilizaba por las atrocidades de lesa humanidad que se habían perpetrado en Kosovo: deportaciones, asesinatos, y persecución de miles y miles de pobladores albanokosovares en el marco de un conflicto que se prolongó entre 1998 y 1999. El 11 de marzo de 2006, el exmandatario moría recluido en una prisión de La Haya, a la espera de la sentencia por sus crímenes. Su fallecimiento lo eximió de la condena, pero sería alcanzado por el juicio de la historia. Durante sus años en el poder, Milosevic exacerbó el nacionalismo y el odio étnico. Su proyecto político, basado en su ambición de construir una Gran Serbia, precipitó sangrientos y prolongados enfrentamientos con los demás pueblos que habitaban la ex Yugoslavia. Por la brutalidad de estas acciones, que dejaron cientos de miles de muertos, millones de refugiados y una región destruida, Milosevic fue apodado el carnicero de los Balcanes. Aunque él nunca se manchó las manos de sangre y siempre lució un aspecto prolijo y atildado, fue acusado de ordenar o permitir matanzas masivas, violaciones sistemáticas y todo tipo de crímenes en pos de lograr diversas limpiezas étnicas en distintas regiones de la ex Yugoslavia donde él consideraba que debían habitar los serbios. Un mentiroso patológico Slobo, como le decían tanto seguidores como detractores, nació el 20 de agosto 1941, plena Segunda Guerra Mundial, en un pequeño poblado próximo a Belgrado llamado Pozarevac. En su juventud, el futuro líder de los balcanes sufrió la traumática muerte de sus padres: ambos se suicidaron. Primero su papá, en 1962 y una década más tarde, su madre. Las tragedias familiares no impidieron que Milosevic forjara su futuro. Se recibió en derecho en la Universidad de Belgrado, conoció allí a la que sería pronto su esposa (y muchos dicen el cerebro de sus maquinaciones), Mirjana Markovic, y comenzó a participar del Partido Comunista de su país. En un semblante que hace de él el diario El Mundo, se dice que este líder no tenía amigos de la infancia, que la muerte de sus padres le habría dejado un incomprensible concepto de la vida humana. También se lo describe allí como un mentiroso patológico y un encantador de serpientes. Y que para él, el fin siempre justificaba los medios. El ascenso político En su camino de ascenso político, Slobo se apoyó en un dirigente importante del partido, Iván Stambolic, que se convirtió en su padrino político y lo ayudó a escalar posiciones en la organización. En esos tiempos, Yugoslavia era una República Federativa socialista dirigida con por Josip Broz Tito, conocido como Mariscal Tito. Este líder mantenía con vigor, bajo una misma bandera, seis repúblicas históricamente en tensión entre sí, cada una con fuertes identidades culturales, étnicas y religiosas. Estas eran: Bosnia y Herzegovina (población mixta de musulmanes bosnios, serbios ortodoxos y croatas católicos), Croacia (mayoría católicos), Eslovenia (católicos), Macedonia (actualmente Macedonia del Norte), Montenegro y Serbia (cristianos ortodoxos). Además, en Serbia había dos provincias autónomas, Kosovo y Voivodina. Tito murió en 1980, y Milosevic continuó avanzando en el tablero político. En 1986 llegó a uno de los cargos más importantes de Serbia: presidente del Comité Central de la Liga Comunista de esa república de los Balcanes. Popularidad y traición El hecho determinante para que Slobo alcanzara el poder se produjo en 1987. En su rol como figura importante dentro del comunismo serbio, fue enviado a Kosovo para mediar en las tensiones que había en esa provincia entre los habitantes serbios y los albanokosovares. Los primeros denunciaban que los segundos, que estaban a cargo de la administración, los discriminaban. La misión de Milosevic era mediar en el conflicto, tratar de llevar un mensaje de conciliación. Pero en lugar de eso, el enviado se puso del lado de los serbios. Nadie tiene derecho a golpearlos. Nadie los golpeará nunca más, aseveró a la multitud de los connacionales que lo habían ido a ver y que estaban siendo reprimidos por la policía. A partir de allí, Milosevic comenzó a exaltar la veta nacionalista de los serbios, que recibían sus mensajes vindicatorios con beneplácito. La imagen del presidente de la Liga Comunista Serbia fue creciendo entre su pueblo y así, pronto alcanzó el poder suficiente para ocupar el cargo de Presidente de Serbia, que en ese momento ostentaba Stambolic. El discípulo traicionaba de este modo al hombre que había impulsado en su carrera política. Donde haya un solo serbio... En junio de 1989, como presidente de Serbia, ante cientos de miles de sus compatriotas, el nuevo líder de esa república dio un famoso discurso, el de Gazimestán. Se conmemoraban entonces 600 años de la batalla de Kosovo, en la que los serbios fueron derrotados por el Imperio Otomano y Milósevic aprovechó la ocasión para volver a exaltar el espíritu nacionalista de su pueblo. Para comienzos de los 90, el comunismo estaba en retroceso y Slobo aprovechó para convertirse en el hombre más poderoso de un nuevo régimen, que estaría basado en el nacionalismo, y que, lejos de conciliar, incrementaría los odios entre las repúblicas yugoslavas. Comenzaba para el mandatario el sueño de la Gran Serbia, que se sostenía en una frase que terminó siendo trágica para la región: Allá donde haya un solo serbio, está Serbia. Con las cosas así planteadas y la unidad de Yugoslavia prácticamente disuelta, los conflictos estallaron. El primero de ellos cuando, en 1991, Croacia declaró su independencia. Y lo mismo ocurrió en 1992, cuando la región de Bosnia y Herzegovina también se proclamó independiente. Guerra de Croacia En el primer caso, las minorías serbias que habitaban Croacia se levantaron en contra de la autonomía de la región. Lo hicieron con el apoyo de la Serbia de Milosevic. Y de sus brazos armados, el Ejército Popular Yugoslavo (JNA) y grupos de milicias y paramilitares. Se produjo así una guerra que duró de 1991 a 1995. Allí, uno de los episodios más atroces del conflicto fue la destrucción casi total por parte de los serbios de la ciudad de Vukovar, a orillas del río Danubio. La población fue rodeada por unos 40.000 soldados del JNA y paramilitares durante 87 días. Apenas unos 2000 combatientes de la Guardia Nacional Croata defendían ese enclave, que fue totalmente destruido. Finalizado el asedio, los croatas y el JNA habían acordado la evacuación de los pocos combatientes que quedaban con vida en en hospital de Vukovar. Así, 261 hombres fueron sacados de ese centro de salud, fueron transportados a una granja próxima, pero no fueron liberados. Fueron golpeados brutalmente y luego llevados en grupos de 10 o 12 a otro sitio, donde fueron todos fusilados y arrojados a una fosa común. Crímenes y violaciones Entre las demás aberraciones ejercidas por los serbios durante este conflicto se encuentra la expulsión de croatas de territorios ganados por el JNA, que incluían asesinatos, destrucción de viviendas y deportaciones. También se crearon campos de concentración para detener, golpear o torturar tanto a civiles como militares croatas. Otro capítulo feroz de esta guerra fue la gran cantidad de abusos cometidos sobre hombres y, sobre todo, en mujeres croatas. En el libro Sunica, que recoge testimonios de mujeres violadas durante el conflicto, una de las víctimas cuenta lo que le sucedió después de estar tres días detenida en una tapara y ser trasladada a Belgrado. La primera violación ocurrió de noche, cuando los carceleros dejaron pasar a mi celda a cuatro presos, condenados por diversos delitos. Fueron extremadamente brutales. Esas violaciones se repetían cada noche, y las hacían de la manera más perversa que sus mentes enfermas podían concebir, relata la mujer. La guerra finalizó con el triunfo croata. Luego de ello, fueron los serbios los que denunciaron que los triunfadores habían realizado su propia limpieza étnica cuando expulsaron de la zona a unas 200.000 serbios en 1995. Este conflicto fue exacerbado además por viejos odios. En la Segunda Guerra Mundial, los croatas, aliados a los nazis bajo el mando de Ante Pavelic, habían realizado una tremenda matanza de serbios. Guerra en Bosnia Casi al mismo tiempo que se desarrolló el conflicto en Croacia, estalló también en Bosnia y Herzegovina otra guerra. Fue a partir de 1992, cuando los bosnios también declararon su independencia. Otra vez los serbios que habitaban en esta región, conocidos como serbiobosnios, con el apoyo económico y armamentístico de Milosevic desde Belgrado, entablaron combates contra los bosnios musulmanes que luchaban por su autonomía. El ejército de Srpska fue el que se conformó con los serbiobosnios. Ellos también realizaron acciones brutales relacionadas con deportaciones masivas, asesinatos, violaciones y detenciones en campos de concentración. La peor atrocidad desde el holocausto Especialmente horrorosa fue la llamada Masacre de Srebrenica, en 1995 cuando, en tres días, fueron asesinadas por los serbios unas 8000 personas. Ocurrió tras la caída en manos de serbiobosnios de esa ciudad del este de Bosnia y Herzegovina. Ratko Mladic fue el general que encabezó esta matanza. Lo que acrecienta el horror, es que esa ciudad había sido previamente declarada segura por las Naciones Unidas y se encontraba protegida, en ese momento, por cascos azules neerlandeses. Entre las víctimas de la matanza había adultos musulmanes, pero también muchos niños, adolescentes y ancianos, que terminaron en su mayoría en fosas comunes. La de Srebrenika se considera la peor atrocidad cometida en suelo europeo después del holocausto. En 2007, el Tribunal Penal Internacional para la antigua Yugoslavia consideró la masacre como un acto de genocidio. Se alcanza la paz Sarajevo, capital de esta república de la ex Yugoslavia, fue sitiada durante cuatro años por los serbiobosnios. Bombardeos y francotiradores asediaron la ciudad que terminó con miles de víctimas civiles. En diciembre del 95, se firmó en Dayton, Estados Unidos, un acuerdo de paz del que participaron los presidentes de Bosnia y Herzegovina, de Croacia, y también Milosevic, en representación de la República de Yugoslavia, que así se llamaba, desde 1992, el territorio ocupado por Montenegro y Serbia. El líder serbio se presentaba en Dayton como uno de los promotores de la paz, cuando tuvo una gran responsabilidad en el inicio y desarrollo de uno de los conflictos más sangrientos desde la Segunda Guerra. El acuerdo estableció que el país se dividiría en dos regiones administrativas semiautónomas: la Federación de Bosnia y Herzegovina (de mayoría bosniaca y croata) y la República Srpska (de mayoría serbobosnia). Kosovo: deportaciones y masacres Pero todavía a Slobo le faltaba agitar otro conflicto. Fue en 1998, cuando comienzan los ataques a la provincia de Kosovo, que unos años antes había perdido su autonomía. Los enfrentamientos allí fueron entre las Fuerzas Yugoslavas y el Ejército de Liberación de Kosovo (KLA), una guerrilla separatista albanokosovar. La región contaba con una mayoría de albanoeses, que sufrieron en carne propia los embates serbios. Otra vez se puso en marcha la maquinaria de la limpieza étnica, que provocó la huida masiva de albanokosovares, así como también asesinatos, quema de aldeas, y masacres como la de Rakac, pueblo del centro de Kosovo, donde fueron asesinadas unas 45 personas. Un informe de LA NACION de los tiempos de los ataques en Kosovo daba cuenta de las estremecedoras imágenes que llegaban de las víctimas albanokosovares: abdómenes desgarrados, sesos esparcidos, gargantas cortadas, miembros mutilados. La intensidad de esta cruenta ofensiva fue tal que la OTAN decidió intervenir para detenerla. El 24 de marzo de 1999 las fuerzas de ese organismo comenzaron a bombardear Yugoslavia. En especial, Belgrado. Lo hicieron durante 78 días, hasta que Serbia decidió retirar su tropas de Kosovo, que quedó bajo administración de la ONU. Fin del gobieron de Milosevic En octubre de 2000, luego de intentar proseguir en la presidencia de Yugoslavia tras unas elecciones en las que fue derrotado, Milosevic debió abandonar la presidencia. El deterioro económico de Serbia por tantos años de guerra y también los casos de corrupción provocaron una caída de la imagen del líder y hubo masivas protestas para que dejara el poder. El mismo pueblo que lo había posicionado en lo más alto del poder, ahora lo eyectaba de él. Al año siguiente, el hombre que ya había sido acusado de criminal de guerra por el TPIY, fue detenido por el nuevo gobierno serbio y extraditado a La Haya, donde sería juzgado. Hay que decir que cientos de personas en Serbia salieron a la calle a protestar por esta medida tomada por quienes seguían considerando su líder. Son las mismas personas que más tarde llorarían su muerte. El proceso contra Slobo comenzó en 2002. Para entonces, además de enfrentarse a cargos por crímenes en Kosovo, el Tribunal había confirmado las acusaciones contra Slobodan Milosevic por crímenes cometidos en Croacia y Bosnia y Herzegovina entre 1991 y 1995, mientras era presidente de la República de Serbia, según informa la página oficial del TPIY. Pero los tiempos de la justicia no alcanzaron a determinar un veredicto. Milosevic murió en su celda del Tribunal en marzo de 2006. Aunque en su momento su fallecimiento estuvo envuelto en dudas -se hablaba incluso de envenenamiento- finalmente se comprobó que había muerto de un infarto. Tenía 64 años. El carnicero de los Balcanes acababa sus días preso, pero impune.

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