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» Clarin
Fecha: 10/03/2026 17:28
Parecía que desde noviembre de 2023 las cosas para Juan Ignacio Suris, entonces condenado a ocho años de prisión por comercio de drogas, no podían empeorar, pero este martes un tribunal de Santa Fe volvió a condenarlo: dos años de prisión efectiva por haber pagado sobornos a un comisario y un subcomisario de la Policía Federal (PFA) para recibir trato preferencial mientras estaba preso en esa provincia. Por el caso, la Justicia también condenó a Guillermo Gallo y Leonardo Benítez, jefe y subjefe de la dependencia santafesina en la que estaba Suris, luego de que se comprobara que le permitían vivir como un interno VIP al ex de la vedette Mónica Farro y amigo de Leonardo Fariña. El Tribunal Oral en lo Criminal Federal de Santa Fe resolvió condenar a dos años de prisión efectiva a Juan Suris por sobornar a dos policías de la Federal durante su estadía como interno en una delegación de esa fuerza en la provincia del litoral. La condena de este martes, dicatada por el juez José María Escobar Cello, se suma a la de ocho años que ya cumple Suris desde 2023, cuando un tribunal de Bahía Blanca lo halló culpable de asociación ilícita fiscal y comercio de estupefacientes agravado y vínculos narco. En noviembre de 2023, por disposición del Tribunal Oral Federal de Bahía Blanca, había sido trasladado hacia la Delegación Unidad Operativa Federal (DUOF) de Santa Fe. Pero Suris no estaba ya acostumbrado a una vida normal: fue conocido por haber sido pareja de la exvedette Mónica Farro y por sus vínculos con el contador y testigo arrepentido de la causa de la "ruta del dinero K" Leonardo Fariña. Cuando llegó a la DUOF de la capital santafesina entabló contactos con las autoridades, que tras la investigación que culminó este martes con la sentencia determinó que se trataba de una asociación ilícita. También fueron condenador al comisario Gallo a dos años de prisión y el subcomisario Benítez a tres años. Ambos recibieron, además, inhabilitación perpetua. De la investigación se desprendió que ambos ofrecían trato preferencial a Suris a cambio de sobornos. Un auténtico recluso vip: café y mate en la oficina de Benítez; asados, picadas o comida de McDonald's en su espacio, en el que además contaba con electrodomésticos y un regimen de visitas sin control. La investigación comenzó en enero de 2024, cuando una denuncia anónima aseguró que Suris pagaba los días sábados, a través de intermediarios, "grandes cantidades de dinero en pesos y dólares" para recibir ese trato preferencial durante el cumplimiento de su prisión efectiva en la DUOF de Santa Fe. "Quedó fehacientemente probado que Leonardo Benítez y Guillermo Gallo impartieron a sus subalternos directivas palmariamente contrarias a los reglamentos internos que rigen la fuerza. En ejercicio de sus funciones, ambos omitieron deliberadamente el cumplimiento de las obligaciones legales inherentes al resguardo y custodia de personas privadas de libertad, desnaturalizando la jerarquía y los fines de la institución policial", determinó el juez Escobar Cello en su sentencia de este martes. Ese trato le había valido un apodo especial, que lo ponía a la par del comisario y subcomisario. "La prueba testimonial confirma que el subcomisario Benítez facilitaba a Suris comodidades y privilegios de los que no gozaba ninguno de los internos que se encontraban alojados en la dependencia, y que el detenido disponía a su voluntad tanto de las instalaciones como del servicio de sus agentes, prerrogativas que le habían sido concedidas y mantenidas en el tiempo por decisión de Benítez, a tal punto que era referido por los agentes de la dependencia como 'el tercer comandante', expresión del rol que le permitieron ejercer", detalló la investigación. Un testigo relevante de la causa ventiló otros sobrenombres: "Benítez se refería a Suris como 'el inquilino'. Y Suris no se quería sentir un preso. Por eso pasaba horas en la oficina de Benítez tomando café, mate, comiendo picadas, asado y pedidos de McDonald's". Otros testimonios aseguran que Suris usaba el Casino de Oficiales a voluntad, así como otros espacios como el gimnasio e instalaciones de la DUOF. Suris, un acostumbrado a vivir bien Así como prometía a los penitenciarios de la cárcel de Saavedra llevarlos a lo de Tinelli, durante los tres años y medio (hasta 2017) que estuvo alojado en esa ciudad del sur bonaerense, Juan Ignacio Suris tranquilizaba al subjefe de la delegación Santa Fe de la Policía Federal Argentina (PFA) con que iba a ayudarlo a convertirse en comisario inspector. Esos diálogos se daban ante los subordinados del policía, quienes interpretaron que estaban destinados a infundirles temor, para el caso de que se atrevieran a denunciar la existencia de un penal VIP. Por la familiaridad en el trato entre ambos, apodaban a Suris (47) como el tercer comandante de la repartición. Suris, expareja de Mónica Farro, involucró en su operatoria a una productora láctea de Entre Ríos, Mariana Martínez. Era quien visitaba al detenido cada semana, según la acusación, para abonar $ 1.000.000 al subjefe con el objetivo de tener trato preferencial. Terminó procesada y arregló suspender el juicio a cambio de hacer donaciones y tareas comunitarias. En Esperanza, la ciudad natal de su esposa Paula, solían ver a Suris al mando de una Hummer una década y media atrás, antes de que se convirtiera en un habitué de las crónicas del crimen pero también de las páginas del corazón y de la política: su romance con la vedette uruguaya fue un suceso, y su amistad con el también caído en desgracia financista Leonardo Fariña, también. Newsletter Clarín
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