Contacto

×
  • +54 343 4178845

  • bcuadra@examedia.com.ar

  • Entre Ríos, Argentina

  • Una mirada desde la alcantarilla. La marcha de la voz - 9 Digital - Mi 9

    Paraná » 9digital

    Fecha: 09/03/2026 09:59

    La marcha de la voz Quien no sabe decir, calla. No es cierto, se enseña a callar. El campo del saber es una disputa en presente. Por eso históricamente a las mujeres se les dijo shhhh chita la boca, cerrá el pico, no seas atrevida. Las buenas, por ende ejemplares, obedecen y asienten. Sor Juana Inés de la Cruz fue una religiosa, intelectual y poeta, exponente del barroco latinoamericano y fue también una de las primeras mujeres en nuestro continente que desde el centro de la iglesia hizo un gesto feminista. Escribió una carta analizando el discurso de la homilía de un cura que trataba sobre el amor a Cristo. La opinión de Sor Juana al respecto fue tan brillante, que el obispo de Puebla, Manuel Fernández de Santa Cruz publicó sin su permiso la carta y una respuesta a ella. ¿Qué decía la respuesta? Admitía en parte admiración por su análisis pero por el otro la instaba a dejar de lado los estudios profanos y a que se sumiera mejor en el silencio. Sor Juana se permitía pensar, eso no era poco en su época y sigue siendo una manifestación de rebeldía en nuestros tiempos para las mujeres. Ella escribió que decía porque no sabía, Sor Juana conocía que hacer alarde del saber podía expulsarla del único lugar desde donde tenía acceso. Entonces hábilmente huyó del matrimonio y se encerró en otro tipo de jaula (el convento) pero con libros a su alcance para saber (aunque lo negara). En Las tretas de débil, la crítica Josefina Ludmer, analiza cómo se vincula el subalterno (Sor Juana) con el poder (obispo) y los gestos del silencio del débil para mantenerse sabiendo, fingiendo que ignoraba. Es alucinante leer las cartas entre ellos, pensemos que el obispo le escribe bajo el seudónimo Sor Filotea de la Cruz. Y que esa nomenclatura no es casual, solo a una mujer le interesa comunicarse con otra mujer. El Obispo como autoridad eclesiástica admite ficcionalmente lo interesante que es Sor Juana, por fuera de la realidad textual lo niega. Estoy hablando de cartas escritas alrededor de 1690. De todas maneras prevalece que ante las alzadas de voz de las mujeres la respuesta de los varones permanezcan sin alterarse por el paso del tiempo, la actitud paternalista, el mansplaining y la muestra varonil de saber más y mejor, siguen en pie. Hoy las mujeres votamos, llegamos a lugares de poder que antes estaban vedados, las universidades tienen rectoras, algunos países eligen presidentas, las nenas van aprendiendo que su cuerpo es de ellas y un montón de conquistas sobre lo que pareciera obvio se van asumiendo con naturalidad. Hasta que las derechas avanzan, las patricias salen a decir que las feministas son malas, las virginias que las mujeres les deben más a los hombres que lo que imaginan, las victorias que algo habrán hecho las que fueron asesinadas por sus parejas hombres y que las torturas a las mujeres siempre se tienen que dirigir a su sexo. Poner la voz sigue costando, nos aleccionan. Y muchas veces quienes toman la posta del discurso patriarcal, el discurso que alecciona y determina lo que está bien y lo que no nos corresponde, son mujeres funcionales al poder. Hoy en nuestro país, las estadísticas lanzan estos números: - 43 víctimas fatales - 1 femicidio cada 34 hs - En febrero 17 casos - 72 intentos de femicidio. 1 intento cada 21hs. - El 19% había denunciado *El 72% de los agresores eran parejas o ex parejas *El 44% ocurrió en la vivienda de la víctima y el 23% en la compartida con el agresor - Al menos 23 niñxs quedaron sin sus madres La lucha no es retórica, no se reduce a lanzar panfletos ni se agota ahí. Al contrario, cuando la denuncia es desestimada, sabemos que el desenlace es fatal. Pienso en Vanesa López de 39 años que había acudido a la comisaría de su barrio en Gualeguay a pedir resguardo por las amenazas de su ex pareja. Hoy está muerta, mientras que el femicida está detenido por la misma policía que no la cuidó. Ernesto Fabián Camaño se llama. No olvidemos su nombre. En la película Belén, dirigida por Dolores Fonzi y basada en el libro homónimo de Ana Correa, se expone dramáticamente el caso de una chica tucumana que en 2014 tuvo un aborto instantáneo en el hospital y fue detenida y condenada por dos años. Todas somos Belén fue una consigna en las marchas feministas que reclamaban justicia. Parece lejos, hoy que el aborto es legal y sin embargo, las batallas judiciales se tambalean. Pienso y mezclo, porque en la historia nuestras vidas se funden y confunden. Escribimos para decirnos como Sor Juana que no sabemos, pero que queremos tomar la posta de la palabra. Iluminarnos entre nosotras. Marchamos para eso, con nuestra voz, que toma la forma de todas las voces sin desdibujarse nunca.

    Ver noticia original

    También te puede interesar

  • Examedia © 2024

    Desarrollado por