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Parana » Inventario22
Fecha: 09/03/2026 09:25
La industria también perdió las exportaciones De los diez principales complejos de exportación, nueve corresponden a la explotación de recursos naturales. Auguran beneficios por la guerra, sin contemplar precios en el mercado interno. El embudo. Los precios internacionales y los riesgos de la primarización extrema. En la Argentina de Javier Milei esa estructura primaria convive con un patrón de crecimiento que genera divisas, pero poco empleo. La actividad económica se apoya en la agricultura, las finanzas, la minería y el petróleo, que combinan alta productividad con baja demanda de mano de obra. Así, la economía tiende a organizarse en enclaves: polos dinámicos y rentables por un lado, y ramas golpeadas por la recesión como la construcción, el comercio y especialmente la industria por el otro. Si el perfil exportador históricamente reflejó las limitaciones productivas del país, el actual contexto de apreciación cambiaria, desregulación comercial y ausencia de políticas industriales no hace más que profundizar esa tendencia. Al igual que la estructura productiva, la característica de lo que exporta el país da cuenta de una balanza muy inclinada hacia lo que se llamó como el granero del mundo, es decir materias primas sin manufacturas. Entre los diez principales complejos de exportación, nueve corresponden a sectores ligados a la explotación de recursos naturales: agricultura, petróleo crudo, minería, ganadería, pesca y lácteos concentraron la mayor parte de las ventas externas en 2025. En conjunto, esos nueve sectores explicaron cerca del 70 por ciento de lo exportado, según los últimos datos del Indec. Los riesgos de la primarización Aunque genera divisas rápidas, existen riesgos estructurales por mantener una canasta exportadora tan primarizada. En primer lugar, opera la llamada hipótesis Prebisch-Singer: sostiene que, a largo plazo, el precio de las materias primas tiende a bajar en comparación con el de los productos industriales o tecnológicos. Así, se necesitarán cada vez más exportaciones de soja para importar la misma cantidad de máquinas, insumos o bienes finales del resto del mundo. Lo cual genera un empobrecimiento relativo. Por otro lado, en el corto plazo, las commodities que exporta el país se rigen por precios internacionales fijados en mercados externos, los cuales son extremadamente sensibles a factores externos que Argentina no controla (sequías, guerras, crisis financieras globales). Esto provoca inestabilidad en el frente cambiario, ya que de un año a otro puede cambiar sustantivamente la cantidad de dólares que ingresan al país. También existen cuestiones vinculadas con la trama productiva nacional, en el sentido de que la venta de productos primarios genera escaso valor agregado para el país y empleo de baja calidad. Mientras que la industria y los servicios inducen encadenamientos productivos más relevantes, la primarización tiende a crear enclaves que generan mucha riqueza pero mal distribuída y poco empleo diversificado. Los datos de Indec Según el organismo oficial, una de cada cuatro exportaciones argentinas de 2025 provino del complejo sojero. La mayor parte correspondió a derivados industriales: la harina y el aceite concentraron el 73,6 por ciento del total, mientras que los porotos sin procesar tuvieron un peso menor. En suma, el sector generó exportaciones por 21.442 millones de dólares. Pero ni siquiera el principal complejo exportador del país alcanzó para cubrir la dolarización de carteras del sector privado, que durante el año demandó 32.300 millones de dólares. En otras palabras, buena parte de los dólares que ingresan por la soja terminan rápidamente saliendo del sistema financiero local, absorbidos por la búsqueda de cobertura en moneda extranjera de la clase media. El segundo complejo en relevancia fue el petrolero. De la mano de Vaca Muerta, las ventas alcanzaron un valor récord en la serie histórica que empieza en 2002 al totalizar 11.772 millones de dólares. El 57 por ciento de dichas exportaciones correspondió a petróleo crudo, dirigido mayormente hacia Estados Unidos. Otros sectores que obtuvieron récords históricos en 2025 fueron el oro y la plata, la carne bovina (dirigida mayoritariamente a China), el girasol (principalmente por venta de aceite), el complejo farmacéutico (con medicamentos para las ventas al por menor), el complejo maní y el litio. Son sectores donde Argentina tiene grandes posibilidades pero también importantes desafíos. En el caso del oro, en plena rally alcista de precios desde 2024 pero acelerada en estos meses por los conflictos internacionales que promueve la administración de Trump- el Gobierno argentino se pierde de embolsar un buen dinero por haber llevado a cero las retenciones al mineral. Por el lado de la carne vacuna, el principal desafío es evitar el traslado a góndolas de la presión sobre los precios que impone un stock ganadero en caída junto con una mayor demanda externa. Este año se sumarían exportaciones hacia Estados Unidos en el marco del acuerdo firmado en febrero, si bien este compromiso de compra solo fue de palabra difundido por Cancillería. Además de la soja y la carne, el grueso de las exportaciones de litio también se dirigen a China y con bajo procesamiento, en forma de carbonato de litio. Es un producto de muy poco valor relativo, para que llegue a una batería debe ser transformado en material de cátodo o hidróxido de litio. En Argentina existen proyectos aún en proceso para la elaboración de este último componente en la empresa surcoreana POSCO en Salta y Arcadium Lithium en Catamarca. El tercer complejo exportador en relevancia fue el automotriz, con ventas por 8.784 millones de dólares, donde el 61,1 por ciento correspondió a vehículos para transporte de mercancías. Pero en este segmento la balanza comercial fue notablemente deficitaria en unos 6.887 millones de dólares (mientras que en el año anterior registró un saldo negativo de 2.070 millones de dólares, según el organismo oficial de estadísticas). La entrada de autopartes y vehículos para el transporte de personas (destacándose los provenientes de China) fue furor en 2025 de la mano de la apreciación de la moneda y la desregulación del comercio.
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