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  • Soledad Stieben: Cuidar es estar ahí

    Gualeguaychu » Reporte2820

    Fecha: 09/03/2026 08:05

    Día de la Mujer Soledad Stieben: Cuidar es estar ahí Su tarea cotidiana incluye la preparación y administración de tratamientos de quimioterapia, procedimientos que pueden durar desde algunos minutos hasta varias horas, según el diagnóstico y el tipo de tratamiento que cada paciente necesita. Pero en esa sala el tiempo también se mide de otra manera: en conversaciones, silencios compartidos y gestos que acompañan procesos difíciles. Cuando un paciente llega por primera vez está lleno de preguntas y de miedo. Ahí lo primero que hacemos es explicar, acompañar, estar cerca. A veces lo más importante no es lo que uno hace con las manos, sino con la presencia, explicó. Con el paso del tiempo, la relación con los pacientes se vuelve cercana y profunda. Durante las largas horas de tratamiento aparecen historias de vida, preocupaciones, recuerdos y proyectos que buscan sostenerse, incluso, en medio de la enfermedad. La relación es muy apegada. Sabemos más que sus familias porque nos cuentan todo. Pasan muchas horas acá y se genera una confianza muy grande, confió. Ese vínculo también transforma el espacio. Con los años, la sala de quimioterapia dejó de ser solamente un lugar de tratamiento para convertirse en un entorno más humano, construido entre pacientes y personal de salud. Hay pequeños regalos que fueron dejando quienes pasaron por allí, adornos, mensajes y objetos que recuerdan historias compartidas. Muchos pacientes nos traen algo cuando terminan el tratamiento: una planta, una foto, una carta. Todo eso queda acá. Entre todos fuimos armando un lugar más cálido, para que el que llegue no sienta que entra a un lugar frío o amenazante, explicó Soledad. En muchos casos, el vínculo continúa incluso después de finalizado el tratamiento. Seguimos en contacto telefónicamente, nos saludamos para los cumpleaños. Hay pacientes que vuelven años después, solo para pasar a saludar. La relación nunca termina del todo, aseguró. Para Soledad, el sentido profundo de su trabajo está en el significado de una palabra simple pero cargada de responsabilidad: cuidar. Cuidar es una palabra muy compleja, reflexionó. Para nosotros es estar ahí cuando el paciente recibe la noticia de la enfermedad, cuando tiene miedo, cuando necesita que alguien le explique qué va a pasar. Ese acompañamiento incluye orientar a las familias, ayudar en cuestiones prácticas y, sobre todo, sostener emocionalmente a quienes atraviesan uno de los momentos más difíciles de sus vidas. En una profesión que exige fortaleza emocional, Soledad reconoce que la empatía es una herramienta fundamental. Creo que se está perdiendo cada vez más la vocación y la empatía. Y en este trabajo eso es clave. El paciente necesita sentir que alguien lo está mirando como persona, no solo como un tratamiento. A pesar de las exigencias que implica trabajar en un área tan sensible, no duda en reafirmar su elección profesional. Me siento orgullosa de lo que soy. Este lugar es mi segunda casa.

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