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Concepcion del Uruguay » La Calle
Fecha: 08/03/2026 06:44
Por: Juan Truffa y Matías Dalmazzo La banda Boom Boom Kid tocó el domingo 1 de marzo por la tarde en un establecimiento ubicado en calle Leguizamón 180 de Concepción del Uruguay y reunió a una gran cantidad de público local y de la región. El recital comenzó cerca de las seis de la tarde y tuvo como banda soporte a Perseum, el proyecto del ex guitarrista de Ánimo, que abrió la jornada con un set ligado al hardcore melódico que marcó a varias bandas de la escena alternativa de los años noventa. Boom Boom Kid es el proyecto musical que lidera Carlos Nekro Rodríguez, una de las figuras más influyentes de la música under argentina. El músico formó la banda en 2001 después de la disolución de Fun People, el grupo que marcó a toda una generación dentro del punk y el hardcore local. Desde entonces, Boom Boom Kid sostiene una carrera basada en la autogestión, giras permanentes y una filosofía vinculada al movimiento Hazlo tú mismo, una idea central del punk que promueve producir discos, organizar recitales y sostener proyectos artísticos por fuera de los circuitos comerciales. El grupo combina hardcore, punk melódico, rock y ritmos bailables, un cruce que le permitió ampliar su público dentro de la escena alternativa. A lo largo de más de dos décadas la banda giró por Argentina, América Latina y Europa y mantuvo una relación directa con su público, algo que se repite en cada presentación con encuentros, venta de material y contacto cara a cara después de los shows. Un recital con pogo, baile y guiños a Fun People El recital en Concepción del Uruguay convocó a una gran cantidad de personas y generó un clima intenso desde el comienzo. El público llenó el lugar con fuerte presencia de seguidores de la generación que creció con la escena punk y hardcore de los años noventa, aunque también hubo asistentes más jóvenes. La banda inició el show con canciones de la etapa de Boom Boom Kid, el proyecto que Nekro lanzó después de Fun People. El repertorio incluyó varios temas del disco Okey Dokey, uno de los trabajos más representativos de esa etapa, junto con canciones más recientes. La banda sostuvo un set muy enérgico y con un sonido moderno y claro. El público respondió con pogo, saltos y baile durante todo el recital. El estilo del grupo mezcla hardcore y punk melódico con ritmos que invitan al movimiento constante, algo que genera un clima distinto al pogo clásico del punk más tradicional. El show también incluyó guiños a Fun People, la banda que marcó los años noventa dentro de la escena alternativa. Nekro interpretó canciones muy recordadas por el público como Masticar y Ay si pudiera mi amor, que aparecieron mezcladas dentro del repertorio del recital. El cantante apareció en el escenario con su estética actual, con camisa colorida y vincha, y mantuvo una energía constante con baile, espuma lanzada hacia el público y una actitud intensa durante todo el show. En un momento del recital Nekro quedó solo en el escenario con su guitarra y tocó algunos temas acústicos mientras los músicos descansaban. El tramo final que hizo estallar al público El recital tuvo un giro fuerte cuando la banda regresó al escenario para el tramo final. Nekro volvió con un look más rockero, con remera negra, short y chaleco de jean. El sonido también cambió hacia una guitarra más cruda y distorsionada, lo que marcó el inicio de un bloque dedicado a canciones del disco Anestesia, el primer trabajo de Fun People. La banda interpretó varios temas de ese álbum histórico del hardcore argentino y generó uno de los momentos más intensos de la noche. Las canciones recuperaron la potencia de los años noventa y despertaron una respuesta inmediata del público que sigue la historia de la banda desde sus comienzos. El show también dejó escenas típicas de Boom Boom Kid. Nekro se paró de manos varias veces sobre el escenario y sostuvo una energía física notable a sus 54 años. Durante la canción Bad Influence, una balada del disco Anestesia, el cantante sacó una tabla de surf y recorrió el público mientras la gente lo sostenía en alto. El recital se extendió cerca de dos horas y dejó una sensación compartida entre muchos asistentes. La banda combinó nostalgia con presente y mostró que su energía sigue intacta dentro de la escena under. Muchos seguidores coincidieron al terminar la noche en una idea clara: el show fue uno de esos recitales que quedan grabados en la memoria de quienes estuvieron ahí.
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