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  • Boom del cerdo: La Porca celebra 10 años con dos nuevos locales y 120 toneladas de venta por mes - Dos Florines

    Parana » 2 Florines

    Fecha: 08/03/2026 08:51

    Boom del cerdo: La Porca celebra 10 años con dos nuevos locales y 120 toneladas de venta por mes 08/03/2026 La red de carnicerías de cerdo alcanzó su primera década de vida, con un plan de expansión en Paraná y Santa Fe que genera unos 80 puestos de trabajo. Juan Pablo Cerini explica cuál es el secreto de su consolidación en el rubro, en sintonía con los proyectos que nacen desde el seno familiar en la empresa agropecuaria El Hinojo. Por Nahuel Amore A 10 años de haber lanzado La Porca, la familia Cerini ratifica que fue una buena decisión la de expandirse en el rubro comercial, a pesar de los sobresaltos que siempre te juega el mercado y la macro argentina. La cadena de carnicerías especializada en cortes porcinos se apalanca en la fuerza que adquirió el consumo de cerdo en el país y particularmente en Entre Ríos, de la mano de un modelo de negocio que se perfecciona a partir de una demanda cada vez más exigente en precios, calidad, atención e higiene. Este 23 de marzo se cumplirá exactamente una década desde que abrió sus puertas el primer local de La Porca en avenida Ramírez sur de Paraná y desde ese momento no detuvo su crecimiento. Este jueves inauguró su octavo comercio en calle Carbó y Pascual Palma y se prepara para la novena inauguración en calle Larramendi. A ello se suman otros cinco locales abiertos en Santa Fe, cuyo plan de estabilización y posicionamiento en la vecina ciudad tomará el esquema de la capital entrerriana. Con estas dos nuevas aperturas, La Porca alcanzará una red de 14 locales propios, bajo un modelo comercial que amalgama las tradicionales carnicerías y las nuevas tiendas de carne, con el diferencial de la atención personalizada. Actualmente genera unos 80 empleos y se prevén nuevos puestos de trabajo, a la luz de los objetivos que plantearon a futuro: Analizamos siempre la expansión a otras ciudades en próximos años, anticipó Juan Pablo Cerini, socio de la firma, a DOS FLORINES. La Porca es el eslabón de venta directa al público de una cadena integrada con El Hinojo, empresa de negocios agropecuarios que produce granos y agrega valor en granjas porcinas bajo esquemas asociativos. Alrededor del 70% de la producción de cerdos ya se vende en carnicerías propias: son entre 27.000 y 30.000 kilos por semana comercializados entre Paraná y Santa Fe, a los que se sumarán unos 2.000 kilos adicionales por semana en las nuevas carnicerías. En otras palabras, la llegada al consumidor final alcanza las 120 toneladas por mes. Siempre fuimos más productores que carniceros. Pero el desarrollo de las carnicerías, sumado al alto nivel de inversión que requiere la producción para ampliarse y que en un contexto económico como el de los últimos tres años no ha dado las señales de inversión necesarias, nos ha permitido desarrollar el músculo comercial. Un desafío es continuar creciendo en producción porque al final del día tenemos que transformar granos en carnes, como lo debe hacer Entre Ríos, reflexionó el empresario. 10 años del proyecto ¿Con qué sentimientos llegan a este aniversario de La Porca y cómo evalúan el crecimiento que tuvieron en 10 años? La primera reflexión es cómo pasa el tiempo. Parecería ayer cuando arrancamos. En lo personal significó un desarrollo y, en lo laboral, la fortaleza del equipo. Valoramos a todas las personas que participaron, que aportaron, que dieron un montón para que el proyecto funcione, se sostenga y, en el momento que nos pareció viable, crezca y se expanda. Fue un proceso que hicimos a nuestro ritmo, en el que nos sentíamos confiados, que íbamos adquiriendo conocimiento y armando equipos de trabajo que nos permitan sostener los ejes fundamentales del modelo, de la propuesta. ¿Superó las expectativas respecto de cómo trazaron el proyecto, ante el desafío de lograr la integración con toda la cadena a través de El Hinojo? Lo más desafiante para una empresa de corazón agropecuaria, era saltar absolutamente de rubro y trabajar en la parte comercial; empezar a pensar en marketing, en desarrollar el músculo administrativo, de cobranzas y la dinámica del comercio que es muy distinta a los negocios agropecuarios. Es diferente la inmediatez que tiene el impacto que generás con tu actividad. En la agricultura tenés que esperar 6 u 8 meses para ver el rendimiento de un cultivo. En los cerdos tenés que esperar 160 días desde que nace hasta que lo vendés y otros tres meses y pico de gestación del animal. Acá todos los días abrís, cerrás, la semana se puede medir y rendís examen. La dinámica es distinta y eso para una empresa agro es todo un aprendizaje, de correr a otra velocidad. Al principio lo sufrimos bastante, después lo aprendimos a internalizar y a movernos a ese ritmo. Hoy estamos muy contentos. ¿Qué los motivó a encarar ese desafío comercial, siendo desconocido para la empresa? Fue un esquema para apalancar un desarrollo agropecuario que ya venía ejecutándose con el agregado de valor de los granos en el campo a través de la cría de cerdos. Avanzar hacia la comercialización en un esquema de carnicerías tradicionales fue una forma de acercarnos a vender el producto terminado con la inversión mínima viable como es una carnicería. Es diferente a lo que hubiera sido instalar un frigorífico, que exige una inversión enorme y volúmenes mínimos que son altísimos. La carnicería nos permitía ingresar en un negocio que no conocíamos, que no sabíamos cómo funcionaba y cómo se hacía, pero con una inversión relativamente chica y con un capital de trabajo relativamente chico. Creo que eso fue una decisión acertada. Obviamente que no fue la forma de escalar más rápido que uno podría haber elegido, pero sí fue una forma de dar pasos más sólidos. ¿Por qué optaron por una red de carnicerías especializadas solamente en cortes porcinos, teniendo el único antecedente de La Casa del Cerdo en Paraná? La elección de la carne exclusivamente de cerdo se apoyó en dos razones. Por un lado, ya había hecho punta de lanza la Casa del Cerdo y es muy valioso todo su recorrido para el ecosistema porcino de la provincia. Y, por otro lado, se fundaba en el hecho de que somos productores de granos y de cerdos y queríamos potenciar al máximo la comercialización de nuestra carne. Modelo, procesos y proyección ¿Cómo se hace para gerenciar 14 locales a la vez, unificar criterios y salir a competir al mercado? ¿Cuál es el secreto? Cuando decidimos involucrarnos en el sector comercial minorista, vimos que era posible lanzar una carnicería exclusivamente de cerdo, con muy buena calidad de carne y un modelo relativamente novedoso que era todo envasado. En ese contexto, hace 10 años decidimos salir a competir con un modelo tradicional, en donde la experiencia del cliente apuntaba a la atención personalizada de quienes cortan la carne y atienden la caja, lo cual hacía un diferencial respecto a la competencia. Intentamos sostener durante todos estos años el foco en la atención al cliente, porque es nuestro elemento diferencial. El protagonista en nuestra experiencia del usuario es el vendedor, es la persona que te atiende. En base a eso hemos trabajado en procesos claves que potencien la experiencia del cliente y mitiguen los puntos débiles. ¿Qué procesos trabajaron para potenciar ese modelo? Hemos trabajado internamente muchísimo en procesos, sobre todo aguas arriba a nivel de desposte, elaboración y logística, para trabajar con todos los cortes frescos y asegurar la trazabilidad y la calidad de los cortes. A su vez, trabajamos en el manejo de las personas que están detrás del mostrador, para que la carne tenga la menor merma posible y que a su vez el que está detrás del mostrador potencie la experiencia del consumidor y la atención sea satisfactoria. ¿Qué proyección observan a 5 o 10 años con el consumo de cerdo en Argentina y Entre Ríos que los motiva a seguir invirtiendo en este punto de la cadena? La carne de cerdo vino a ocupar un espacio en la diaria, en la mesa. Es una alternativa al pollo, por la cantidad de kilos que ya se consumen, como así también al vacuno, que tiene un perfil exportador y un valor en mercados internacionales que hacen lógico que se venda afuera al mismo ritmo que crece la producción y su procesamiento. El cerdo va por el camino de aumentar la cantidad de kilos por habitante por año a fuerza de calidad, genética, aspectos sanitarios, gusto, sabor y precio fundamentalmente. Además, en Paraná vemos que es un canal comercial potente, que ha logrado abastecer con higiene, calidad, alternativas y hasta un desarrollo de la cultura del consumidor. Estamos convencidos, y de hecho fuimos por ahí como empresa, de elegir el canal minorista. A su vez entendemos que no hay muchos a nivel nacional que estén trabajando en la venta minorista de carne de cerdo con el profesionalismo suficiente y la vocación de expandirse. En ese nicho, queremos tratar de ser los primeros.

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