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  • Es argentina, médica espacial, postuló para ser astronauta de la NASA y sueña con viajar a la Luna: "Esta es mi pasión"

    » TN

    Fecha: 08/03/2026 05:44

    Mientras la exploración espacial vive una nueva etapa dorada impulsada por misiones lunares y programas científicos de largo alcance, una médica argentina que trabaja en conjunto con la NASA es candidata a ser astronauta de la agencia y sueña con viajar a la Luna en Artemis IV. Lorna Evans, de 37 años y nacida en Lanús, provincia de Buenos Aires, vive en Estados Unidos desde hace una década y participa como investigadora externa en proyectos científicos de la NASA a través de la Mayo Clinic. En diálogo con TN Tecno, la argentina relató con emoción su postulación como astronauta al programa HERA (Human Exploration Research Analog), una instancia clave en el camino hacia la selección formal de las personas que viajarán a nuestro satélite. Leé también: Revisó la tarea de su hijo y encontró un error grosero en la corrección: Un palo la cuota Mi sueño, desde chica, es ir al espacio. Y mi meta ahora es ser candidata para una misión de larga duración en Artemis. Pero si termino siendo médica de vuelo o investigadora, ya estaré feliz porque esta es mi pasión, expresó. HERA es un programa de astronautas análogos de la NASA diseñado para simular las condiciones de una misión espacial de larga duración antes de que esta ocurra en la realidad. Antes de ir a la Luna o a Marte, se hace investigación en aislamiento para estudiar la fatiga y los ritmos circadianos en un módulo que simula la ISS o un hábitat lunar, describió Evans. Estás 45 días observado las 24 horas para ver cómo te desenvolvés en grupo. Es un paso previo para recolectar datos y prevenir riesgos. La argentina está en proceso de selección y espera, en breve, un llamado con la confirmación oficial. El proceso está algo parado por la misión Artemis II, pero sigue vigente, aclaró. Si queda seleccionada, será uno de los pasos más concretos hacia su objetivo mayor: una misión en Artemis 4. De Lanús a la Luna Las opciones para viajar al espacio no son muchas. Desde hace un tiempo, empresas privadas como Blue Origin, Space X o Axiom, tienen la capacidad de enviar personas a la órbita terrestre, e incluso a la Estación Espacial Internacional. No es necesario ser astronauta para ver la Tierra desde allí. Solo alcanza con acordar con alguna de las firmas y comprar un pasaje (que cuesta hasta 100 millones de dólares). Katy Perry, en un vuelo suborbital, y por ende a menor costo, lo hizo el año pasado. Pero el camino de Evans será otro: a través de trabajo, investigación y experiencia. No existe un entrenamiento previo para ser astronauta de la NASA, afirmó. La agencia te entrena una vez que te selecciona según tu perfil. Haber trabajado con la NASA, tener publicaciones y cartas de recomendación de sus mentores suma muchos puntos. Ese perfil, Evans lo construyó durante años y con paciencia. Lorna se crió en Lanús, en el seno de una familia de clase media baja: su padre, médico intensivista; su madre, bibliotecaria con varios cargos para sostener a tres hijas. Vivían en la parte trasera de la casa de sus abuelos. Mis viejos siempre decían que lo más importante era el conocimiento, porque es algo que no nos pueden robar ni podemos perder, recordó. Leé también: Así es ATENEA, el satélite argentino que formará parte de la próxima misión de la NASA a la Luna La curiosidad estuvo presente desde chica. Era muy curiosa e investigaba todo, desde romper un huevo para ver qué había dentro hasta preguntarme cómo una semilla sabe que tiene que crecer hacia arriba buscando el sol, contó. Su padre la llevaba de vacaciones a Capilla del Monte y le enseñaba a guiarse con las estrellas. Al terminar el secundario quería estudiar Ingeniería Aeronáutica o Ingeniería Nuclear en el Instituto Balseiro. Terminó eligiendo medicina en la UBA y, mientras cursaba, obtuvo el título de piloto privada: Quería estar lo más cerca del cielo posible, confesó a TN Tecno. La medicina aeroespacial la descubrió cuando fue a hacerse el psicofísico para piloto: Me pregunté: ¿Qué son estos médicos que hacen el psicofísico?. Ahí descubrí el estudio del estrés que recibe el cuerpo de un piloto de caza o de un astronauta. Luego de unos años, crisis del 2001 de por medio y una prometedora carrera tenística que tuvo que abandonar por problemas económicos, Lorna llegó a Estados Unidos ya recibida de médica para hacer cursos y rotaciones de observación en hospitales, en las que ni siquiera tenía permiso para hablar ni tocar pacientes. Al principio fue duro. Mandaba muchos mails a todos lados pidiendo oportunidades de investigación, pero nadie respondía; es un campo muy cerrado, recordó. Un contacto argentino la conectó con un cirujano de la Mayo Clinic que le abrió la puerta a la investigación en cirugía robótica. Desde ahí conoció a los flight surgeons (médicos de vuelo) de la NASA y empezó a aplicar para trabajar en la organización de sus sueños. Fueron dos años en los que la agencia la rechazó cuatro veces. A la quinta, entró. Mis mentores me amaron porque trabajaba de sol a sol con pasión, sin importarme dormir tres o cuatro horas. Sentí una felicidad que nunca había experimentado en mi vida, contó. Así, Evans forjó un vínculo con la NASA: No tengo un cargo interno, sino que soy investigadora externa. Trabajo a través de la Mayo Clinic en colaboración con ellos, aclaró. Hoy, sus proyectos apuntan a entender cómo el cuerpo humano responde al entorno espacial. Uno de sus estudios analiza las concentraciones de dióxido de carbono dentro de la ISS y en vehículos como la cápsula Orión. La NASA tiene un límite operacional de CO2, y nosotros vimos que, cuando se supera, los astronautas experimentan fatiga, cefalea, congestión nasal y deterioro cognitivo, explicó. La razón física es precisa: En microgravedad, el CO2 que uno exhala no se dispersa, se queda como una burbuja alrededor de la cara, explicó a TN Tecno. También investiga el síndrome SANS (Síndrome neuroocular asociado al vuelo espacial), que provoca cambios visuales por la vasodilatación intracraneal que genera la microgravedad. Y trabaja en el diseño de dietas basadas en plantas para misiones de larga duración. Futuro espacial Hoy, además de su carrera científica, Evans dirige ALMA-IVE, una ONG orientada a facilitar el acceso de argentinos y latinoamericanos a becas, pasantías y rotaciones en la NASA. Queremos abrir las puertas que a mí me costaron años tocar, señaló. En noviembre, la organización llevará adelante en Argentina el primer Congreso Latinoamericano de Medicina Aeroespacial, Ingeniería y Biotecnología. Su mensaje para las jóvenes que sueñan con el espacio desde Argentina fue directo: Que el sueño no tenga techo. Si te apasiona la astrofísica o la ciencia, hacé ese camino aunque parezca que en la Argentina no existe. Las oportunidades aparecen si hay convicción y perseverancia. Si el programa HERA la confirma y su candidatura a Artemis IV prospera, Lorna Evans podría convertirse no solo en la primera astronauta análoga argentina en la historia de la NASA, sino la primera argentina en viajar al espacio e incluso pisar la Luna. Un sueño que nació mirando las estrellas desde Capilla del Monte y que hoy está cada día más cerca de cumplirse.

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