Contacto

×
  • +54 343 4178845

  • bcuadra@examedia.com.ar

  • Entre Ríos, Argentina

  • Persépolis, Teherán y Buenos Aires

    » Clarin

    Fecha: 07/03/2026 22:09

    Vi los cuerpos desmembrados flotando en flujos de sangre desencajada. Oí los aullidos que partían los oídos como puñales, palpé el polvo de los cristales rotos que aún queman la piel, que envenena el aire. Fue un infierno ordenado desde Teherán por el líder supremo Ali Khamenei -el ayatolá que autorizó esa matanza ya no está entre nosotros- pulverizado el 28 de febrero de 2026 en ataques conjuntos de Estados Unidos e Israel. Su muerte no borra la memoria de la sangre argentina que manchó sus manos. El lunático líder Supremo y su feroz y hierático antecesor Khomeini determinaron que las mujeres debían encerrarse detrás de un velo obligatorio, que los homosexuales debían ser ejecutados al igual que todos los disidentes. Y encarcelaron, torturaron, violaron y asesinaron a centenares de miles de personas. Esos sátrapas bombardearon Buenos Aires y aun ahora hay algún menesteroso político de cuyo nombre no quiero ni acordarme que los reivindica y propagandiza. Ellos convirtieron a Persépolis en un espacio demencial y atormentador, un monstruo opresor y exportador de terror. Colonizaron Venezuela y Bolivia, y se asociaron al gobierno K que firmó con ellos un vergonzoso pacto de impunidad. Persépolis fue una ciudad fascinante construida hace 2500 años por Darío I, en el 518 antes de Cristo. Hoy hay restos arqueológicos de sus maravillas, Es el corazón profundo de la Persia antigua. Se erigió como cúspide civilizatoria muchos siglos antes de ser islamizada, no arabizada, por los tropeles de Mahoma en su versión chiita. Ellos incubaron un odio ancestral por los sunnitas, la mayoría de los musulmanes. Ahora atacan a cuanto país árabe esté al alcance de sus misiles, en una exhibición de fin de ciclo. Perdidos por perdidos los pérfidos Ayatollahs van cayendo mientras lanzan sus bombazos postreros. Desde siempre quisieron exterminar a todos los israelíes y negaron sistemáticamente el Holocausto. Enclaustaron los chiitas fanáticos al ajedrez que crearon los antiguos persas bajo el obligatorio cántico de los minaretes teocráticos, profanados por una macabra voluntad de poder, que terminaron sonando como un obituario para la razón. La ciudad histórica de Persepolis, presislamica, secular y cosmopolita, era un modelo de arquitectura que fusionaba todos los estilos mediorientales conviviendo entonces en sus columnas y bajo relieves, y es también, Persepolis, la profundísima historieta de Marjan Satrapi, la historia en blanco y negro -en un comic de culto universal- de una niña iraní contemporánea, que crece ante el autoritarismo creciente, y que detrás del velo acude como tantas al maquillaje clandestino y a un punk rebelde pero encubierto. El velo es el símbolo polisémico de la opresión: la vida detrás del escondrijo al que las obligaba la infame policía moral. Marjan sufrió depresión, bulimia y anorexia y tras el exilio la imposibilidad de volver a su casa tomada hasta ahora por fieras entogadas, afiebradas de dogmas medievales. Marjan condensa la opresión de 46 millones de mujeres iraníes. La cuestión es que esa disparatada enajenación asesina llegó a la Argentina para matar y para sostener una alianza sostenida primero durante años por el envío desde aquí hacia Teherán de Uranio enriquecido para que ellos fabriquen sus tan inquietantes armas nucleares. Quien ésto escribe, asistió como cronista instantes después de sendas explosiones, a la Embajada de Israel y a la Amia. Los cuerpos rotos, las calles sísmicas, los aullidos de dolor, los que se buscaban unos a otros, los vidrios desperdigados en mil pedazos , y la cruel infamia en ambos casos de la conexión local que coadyuvó para encender aquel infierno. Y luego, Alberto Nisman, el denunciante de todo, que apareció con un disparo impune sobre su sien. Eso también involucra a la homicida mira telescópica de Irán sobre éste país, que continúa como blanco potencial. El fiscal Sebastian Basso, el sucesor de Nisman, pidió el procesamiento (elevación a juicio) de diez iraníes y libaneses ya imputados como autores intelectuales y materiales del atentado. Desde Mohsen Rabbani (el ex agregado cultural en Buenos Aires), Ahmad Vahidi ahora altísimo jerarca iraí, Mohsen Rezaee y otros miembros de Hezbollah y la Guardia Revolucionaria Islámica. Apunta al juicio oral en ausencia (rebeldía) para exhibir públicamente las pruebas acumuladas. Imputó formalmente y declaró en rebeldía a Alí Asghar Hejazi, un alto jerarca iraní (mano derecha de Khamenei y presidente del "Comité Vijeh", el Comité de Operaciones Especiales). Según Basso, Hejazi presidió el comité que analizó, definió y coordinó el plan del atentado con el "visto bueno" de Khamenei. Pidió su captura nacional e internacional (Interpol) y su inclusión en el juicio en ausencia. Esto se basa en testimonios y documentación aportados por cuatro desertores iraníes refugiados en Francia, que declararon ante Basso . La declaración había sido en diciembre y acaba de conocerse. Es extraño que la Argentina hubiera visto su destino tan ligado al de los persas. Pero Persépolis no es Teherán. Y Buenos Aires no es teocrática. Hubo, e incluso hay todavía, una minoría que tuvo mucho poder en su momento, que pretendía convertir a la Argentina en una subsede irani. Un asesino de masas fue amigablemente entrevistado ahora, como si fuera un amigo ¿O no entendieron a quien legitiman con su vergonzosa conversación con Mohsen Rabbani, como se sabe uno de los arquitectos del horror de la AMIA? O son cómplices, conscientes o inconscientes de los maléficos sultanes de la muerte que aún viven. Irán y su poder colonial, narco colonial y explosivo explotaron en la Argentina. Los cómplices de esas arremetidas macabras siguen mintiendo. Los socios políticos de los perpetradores de los atentados contra la Argentina extienden la masacre. Operan imponiendo otro velo, un velo polisémico protector de los siniestros. Uno de ellos anuncia un nuevo atentado. Fue denunciado ante la justicia. Solo protege a los teócratas militantes de la ignominia. Es el abanderado del batallón perdido de la policía moral perseguidora y asesina. Soy Irán en éste país, así se define. La sangre de los argentinos continúa llorando bajo los escombros. Sobre la firma Newsletter Clarín

    Ver noticia original

    También te puede interesar

  • Examedia © 2024

    Desarrollado por