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Concepcion del Uruguay » Miercoles Digital
Fecha: 07/03/2026 16:02
La mayoría de los seguidores del Islam no son árabes, pese a la confusión reinante. Irán es persa y chií y está enfrentado con naciones suní que lo rodean. Mapa del mundo musulmán. Por GABRIEL MICHI (*) Hay generalizaciones que llevan a grandes confusiones. Y muchas veces vienen acompañadas de graves e injustas estigmatizaciones. Quizás una de la más extendida en Occidente sea la de usar el término "árabe" y "musulmán" como si fueran sinónimos, como si fueran los mismo. Sin embargo, no es así. Lo mismo ocurre con el pensamiento de que todos los que profesan la fe del Islam tienen una misma tendencia, y en realidad hay dos grandes ramas principales, sunitas y chiitas, aunque hay otras. Y las diferencias son notables. Algo que también emerge a la superficie en medio de esta nueva escalada en la guerra desatada en Medio Oriente, tras los ataques de EE.UU. e Israel contra Irán, país de mayoría chiita cuya población no es de origen árabe sino persa. Algunas datos clave: "Arabe" es una identidad étnico-lingüística (grupo de personas de Oriente Próximo y norte de África que hablan árabe). Se refiere a personas originarias de los 22 países de la Liga Árabe. "Musulmán" es una identidad religiosa y abarca a quienes practican la religión del Islam, independientemente de su origen étnico. Ser árabe no implica ser musulmán -su lengua materna es el árabe-, y la mayoría de los musulmanes no son árabes. Solo entre el 15% y el 20% de los musulmanes son árabes. Indonesia es el país con más musulmanes del mundo, seguido de Pakistán, India y Bangladesh. Turquía también tiene mayoría musulmana pero no es árabe. La mayoría vive en Asia-Pacífico, no en Oriente Medio. No todo árabe es musulmán. Por ejemplo, hay minorías árabes cristianas, judías y de otras religiones. Es decir, un árabe puede ser musulmán, cristiano, judío o ateo, mientras que un musulmán puede ser árabe, indonesio, turco, europeo o americano. El reduccionismo y la generalización que lleva a emular el término musulmán como sinónimo de árabe oculta la diversidad real del mundo islámico. La mayoría de los musulmanes del Mundo no hablan árabe ni viven en países árabes. Aunque el árabe es la lengua del Corán, el Islam fue adoptado por pueblos de múltiples orígenes. Esta universalidad es una de sus características esenciales. El Islam no es una etnia ni una cultura cerrada. Es una religión que cree solo en un dios, Alá, y Mahoma como su último profeta. Es una religión que brega por la paz. El Islam andalusí, es distinto al del Magreb y al del subcontinente indio. Por todo eso, ser musulmán es una elección espiritual. En cambio, ser árabe es una identidad cultural o lingüística En ese escenario, aparecen los interrogantes sobre Irán -quien en los últimos días ataco las bases militares de EE.UU. en varios países árabes vecinos. Irán es una "república islámica" (su Constitución lo establece como religión oficial del Estado) donde el 96% de su población es musulmana, mayoritariamente chiitas. Sin embargo, el 60% de los iraníes son persas, y hablan el persa, o farsi, una lengua que, a pesar de emplear el alfabeto árabe, tiene origen indoeuropeo. Irán es un país con gran diversidad étnica, y la mayoría persa convive con otros grupos étnicos minoritarios como los árabes, que representan el 2%, los kurdos o los azeríes. En el mundo musulmán los sunnitas son amplia mayoría. Se estima que hay cerca de 2.000 millones de musulmanes en el planeta lo que representa aproximadamente el 25% de la población mundial. Es decir, una de cada 4 personas. Es la religión de más rápido crecimiento porque se extiende en muchos países de rápido aceleramiento demográfico. Pero hay características que distinguen a sus distintas ramas, por ejemplo, a los sunnitas (que representan entre el 87 y el 90% del total) (partiendo de sus orígenes: mientras los sunnitas consideran que el sucesor de Mahoma podía ser elegido por consenso y los chiitas y los chiitas (entre el 10 y el 13%) que creen que la sucesión debía recaer en la descendencia directa de Mahoma (empezando por Alí). Pero hay otras ramas con menos seguidores: el sufismo (misticismo), ibadíes (que son mayoría en Omán) y alevíes. Países con mayoría Sunita: Arabia Saudita es el principal referente en Medio Oriente del sunismo ya que el 85-90% de su población es de esa rama. Sin embargo, tiene una minoría chiita en el Este. En Egipto, Turquía, Jordania, Qatar, Emiratos Árabes Unidos, Kuwait, la gran mayoría de sus poblaciones son suníes. Pakistán y Afganistán tienen una mayoría sunnita (85-90%), pero hay minorías chiitas (10-15%). Indonesia es el país con más musulmanes del mundo, casi en su totalidad suní. En el Norte de África, Marruecos, Argelia, Túnez y Libia también tienen mayoría sunita. En Palestina, tanto en Cisjordania (gobernada por la Autoridad Nacional Palestina) como en la Franja de Gaza (controlada hasta ahora por Hamás) la mayoría de la población en sunnita. Países con Mayoría Chiita Irán es el principal referente chií, rama que comprende a más del 90% de su población Azerbaiyán también tiene mayoría chiita. Irak cuenta con una mayor cantidad de población chiita, pero con minoría suní significativa (de hecho, Sadam Hussein era sunita). Bahréin es un país insular del Golfo Pérsico que tiene más ciudadanos chiitas, aunque es gobernado por una minoría suní. Tanto el Líbano como Yemén tienen sus particularidades: Líbano es un caso especial porque cuenta con una población dividida casi por igual entre suníes y chiíes (cada grupo tiene gran representación, incluyendo a Hezbollah), mientras que en Yemen el gobierno central es sunnita (avalado firmemente por Arabia Saudí) pero también hay una importante minoría chiita zaydí (aproximadamente entre el 40 y el 45%). Allí hay una fuerte disputa entre el gobierno central de Alimi (basado en Adén) y los hutíes que son chiitas apoyados por Irán y que controlan el norte y la capital, Saná. También hay un tercer sector que pelea por el poder: el Consejo de Transición del Sur que son separatistas respaldados por EAU. Otros datos: Asia-Pacífico: Alberga a la mayoría (más de 1.000 millones), incluidos Indonesia, Pakistán, India y Bangladesh. Oriente Medio y Norte de África: Contiene el 20% de la población musulmana. África Subsahariana: Alberga aproximadamente el 14%. Ahora bien, en este escenario complejo de guerra que se desató tras los bombardeos de EE.UU. e Israel contra Irán se abrió una verdadera "Caja de Pandora" que nadie sabe en que puede derivar. La respuesta iraní de lanzar misiles y drones no sólo contra territorio israelí sino también contra las bases militares estadounidenses en sus vecinos árabes -Irán es persa- y también contra importantísimas plantas de petróleo y gas en esas naciones dispara todo tipo de interrogantes y preocupaciones. Así, hubo proyectiles del país persa contra otros Estados, con mayoría sunnita, pero también con población mayoritaria chiita. Lo cierto es que, como se dijo, el Islam es una religión que profesa la paz. La enorme mayoría de sus casi 2.000 millones de fieles así lo sostienen. El problema son las interpretaciones extremas (como en cualquier culto) que han hecho, por ejemplo, grupos como el ISIS o Al Qaeda (ambos sunitas) o el Hezbollah (chiita). Los sectores más extremistas plantean una suerte de "guerra santa" contra los "infieles", es decir, contra todo aquel que no profesen su mirada sobre el mundo y la religión, propugnando incluso su desaparición o aniquilamiento. Pero son grupos minoritarios, aunque puedan controlar regiones, países (por momentos) y miles de fanáticos. La mayoría brega por la paz y la tolerancia. Hoy, en medio de este nuevo conflicto que crece, se vuelven a tensar esas relaciones y valores. Y cuando lo religioso se mete en el medio de una disputa así, todo se agrava. Porque no queda mucho margen para el potencial diálogo. La violencia, la muerte y la destrucción se imponen por sobre cualquier espiritualidad y el amor al prójimo. Y emergen otras peleas en medio de la guerra. La única paz es la de los cementerios. 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