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La Paz » Politica con vos
Fecha: 05/03/2026 11:06
Es del doble del año pasado y va en aumento. El salario no alcanza y se resiente el pago de deudas. Las grandes cadenas de venta de electrodomésticos atraviesan uno de sus peores momentos en décadas, con niveles de morosidad que reflejan crudamente el impacto del ajuste del gobierno de Javier Milei sobre el consumo y los ingresos de los hogares. Según datos del sector, la morosidad promedio de los planes de financiación en cadenas como Frávega, Cetrogar y Megatone trepó hasta el 41%, más del doble que un año atrás, en un contexto de tasas altísimas y salarios que no acompañan la inflación. El derrumbe del poder de compra se combinó con el encarecimiento del crédito y empujó a miles de familias a dejar de pagar las cuotas de heladeras, televisores y otros bienes durables que se habían convertido en compras casi exclusivas a plazos. El informe de iProfesional muestra que, en cadenas como Coppel, la morosidad ya llega al 70%, mientras que en Bazar Avenida supera el 60%, y en Frávega saltó del 13% al 39% entre 2024 y fines de 2025. Cetrogar registra atrasos en torno al 48% y Megatone ronda el 43%, cifras inéditas que dejan a estas empresas ahogadas financieramente y obligadas a provisionar pérdidas crecientes. En algunos casos, el costo financiero total supera el 800% anual, un nivel que vuelve impagables los créditos para una población cuyo salario real cayó más de 35% desde el inicio de la gestión Milei, según estimaciones de centros de estudio y sindicatos. La crisis de las cadenas comerciales es el espejo de un consumo masivo en caída libre: en enero de 2026, las ventas en los principales canales se desplomaron 7% frente a diciembre, con una baja de 15,4% en supermercados y retrocesos en casi todos los rubros. Ese ajuste se trasladó con más fuerza a bienes durables: en el último trimestre de 2025, las ventas de electrodomésticos medidas en unidades cayeron 18,6% interanual, con caídas de entre 10% y 27% según la categoría. El dato paradójico es que, aun con esta recesión, los precios de electrodomésticos en la Ciudad de Buenos Aires bajaron 6,6% en 2025, lo que muestra que las empresas achicaron márgenes al límite pero aun así no lograron sostener el nivel de actividad. Bolsillos rotos Detrás de estos números aparece el deterioro del empleo y de la capacidad de gasto que dejó el programa de ajuste: distintos relevamientos calculan que desde la asunción de Milei se perdieron más de 200.000 puestos de trabajo formales, mientras el desempleo se movió en torno al 7,67,9% durante 2025, con un inicio de 2026 marcado por nuevas tandas de despidos en industria y servicios. Sectores gremiales y empresarios señalan que la apertura importadora, la caída de la demanda interna y el recorte del gasto público impactaron de lleno en fábricas, comercios y pymes proveedoras del rubro electrodomésticos. El reciente pedido de convocatoria de acreedores de la fabricante Peabody aparece como otro síntoma de una cadena productiva que se está quebrando por varios eslabones a la vez. Salario real bajo cero El golpe final lo da el retroceso del salario real, que limita cualquier posibilidad de repunte en el corto plazo: un informe de la CTA estimó que el salario mínimo perdió más de un tercio de su poder de compra desde el inicio del actual gobierno y que, para recuperar el nivel de 2015, debería duplicarse. A la vez, el peso del alquiler, tarifas y servicios sobre los ingresos familiares se disparó, dejando cada vez menos margen para destinar a consumos financiados como electrodomésticos. En este escenario, la combinación de recesión, desempleo, tarifas en alza y crédito usurario configura una trampa perfecta: las familias se endeudan para sostener un nivel de vida mínimo, dejan de pagar, y las cadenas comerciales quedan atrapadas entre la morosidad récord y una demanda que no alcanza para sostener el modelo de negocios que dominó el retail argentino durante las últimas décadas.
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