05/03/2026 12:22
05/03/2026 12:19
05/03/2026 12:19
05/03/2026 12:19
05/03/2026 12:19
05/03/2026 12:19
05/03/2026 12:19
05/03/2026 12:19
05/03/2026 12:15
05/03/2026 12:15
Buenos Aires » Infobae
Fecha: 05/03/2026 10:29
Las costas guardan una sorpresa: el nivel real del mar es mucho más alto de lo que muestran los mapas y estudios más usados en el mundo. En lugares como el Sudeste Asiático y América Latina, la diferencia llega a más de un metro, según la investigación publicada en la revista científica Nature. Este dato no es menor para quienes viven junto al agua, ni para quienes diseñan estrategias de protección en el contexto de la crisis climática, causada por actividades humanas. Los investigadores Philip Minderhoud y Katharina Seeger, que trabajan en instituciones de Alemania, Italia y Países Bajos, que realizaron el trabajo, afirmaron que los hallazgos hacen necesario revaluar y, en la mayoría de los casos, actualizar la metodología subyacente de todos los estudios existentes sobre peligros costeros. Más de 90% de las evaluaciones globales sobre el avance del mar no usan mediciones reales, sino modelos matemáticos llamados geoides. Donde los cálculos y la realidad no coinciden Las predicciones sobre el aumento del mar preocupan por su impacto en millones de personas. El Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC) calculó tiempo atrás que el océano podría subir hasta un metro durante este siglo. Pero casi todos los estudios usan geoides, que solo consideran la gravedad y la rotación de la Tierra, y dejan afuera factores locales como las mareas y los vientos. Un geoide es solo una superficie matemática, que no refleja la verdadera altura del mar en cada costa. Por eso, muchas veces la diferencia entre el nivel del mar medido y el que aparece en los mapas supera los 50 centímetros. Llega a más de un metro en zonas como el Sudeste Asiático. El mar y la tierra no están en la misma página Los científicos Seeger y Minderhoud trabajan en el Grupo de Geografía del Suelo y Paisaje de la Universidad e Investigación de Wageningen, en Países Bajos y el Departamento de Ingeniería Civil, Ambiental y Arquitectónica de la Universidad de Padua, en Italia. Minderhoud forma parte del Departamento de Aguas Subterráneas y Seguridad Hídrica del Instituto de Investigación Deltares, en Países Bajos. Seeger integra el Instituto de Geografía de la Universidad de Colonia, en Alemania. El objetivo principal fue evaluar si las estimaciones de exposición al aumento del nivel del mar en costas del mundo se encontraban subestimadas por errores en la referencia vertical utilizada para medir la altura del mar y la elevación del terreno. Los investigadores analizaron cómo la falta de alineación entre los modelos de elevación digital y las mediciones reales del nivel del mar podía afectar la evaluación de riesgos costeros. Para lograr este objetivo, hicieron una revisión sistemática de 385 estudios publicados entre 2009 y 2025 y seleccionaron los que abordaban riesgos y exposición en zonas bajas costeras. Examinaron en detalle la metodología usada en cada investigación, verificando si se empleaban datos reales del nivel del mar o solo modelos matemáticos globales. Después, aplicaron un metaanálisis usando los modelos digitales de elevación más modernos y bases de datos satelitales. Compararon los resultados obtenidos con y sin la conversión correcta al nivel real del mar. Siguieron procedimientos matemáticos precisos y empleando datos globales de referencia para medir las discrepancias. Detectaron que la mayoría de los mapas y estudios calculan mal la altura real del mar junto a las costas en todo el mundo, lo que distorsiona los riesgos de inundación. Muy pocos trabajos científicos han usado bien la referencia entre el terreno y el mar al medir la amenaza. En el Sudeste Asiático, el Pacífico, América Latina y África, la diferencia entre el nivel real y el estimado supera el metro en muchos lugares. Esto significa que millones podrían estar más expuestos de lo que se pensaba. Otras regiones, como la costa oeste de América del Norte, el Caribe y el Medio Oriente, también muestran diferencias, aunque algo menores. La falta de datos precisos y referencias confiables sigue complicando la protección de las zonas costeras en todo el planeta. Recalcular el riesgo costero es urgente A partir de los resultados, los investigadores recomiendan cambiar la forma en que se combinan los datos del terreno y el nivel del mar para calcular riesgos. Sugerencias prácticas incluyen que los proveedores de datos ofrezcan productos ya integrados, para evitar errores técnicos en la interpretación de la información. Así, quienes toman decisiones públicas o planifican obras podrán contar con datos más certeros sobre el riesgo real. El estudio propone que organismos como el IPCC incorporen una revisión metodológica extra a los estudios que citan. Esto podría cambiar la forma en que se priorizan las estrategias de adaptación y la protección costera en todo el mundo.
Ver noticia original