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Parana » La Nota Digital
Fecha: 05/03/2026 06:46
La imagen fue sobria y calculada. Rogelio Frigerio, sentado. A su lado, el presidente de la Caja de Jubilaciones, Gastón Bagnat. Sin pantallas encendidas. Sin escenografía digital. Una mesa despejada. Papeles ordenados. Un gráfico impreso sostenido entre las manos. El lugar elegido fue Mirador Tec, ámbito asociado a gestión y eficiencia, convertido esta vez en marco del ajuste. La curva del déficit ascendía en silencio, año tras año, con pendiente cada vez más marcada. El mensaje era directo: el sistema previsional provincial no encuentra equilibrio ni proyección sostenible. Desde esa escena comenzó la exposición oficial. Aumento gradual de la edad jubilatoria. Más años de aportes obligatorios. Revisión del traslado automático de adicionales salariales hacia los haberes. Derogación del 85 % móvil para quienes continúan en actividad tras alcanzar la edad prevista. El dato estructural respalda la propuesta: alrededor de 120.000 trabajadores activos frente a más de 66.500 jubilados actuales. Para el Ejecutivo, esa proporción compromete el mediano plazo y exige decisiones inmediatas. Ordenar, equilibrar, sostener. Tres verbos que resumen la narrativa económica presentada ante dirigentes y cámaras. Pero detrás de la curva existen trayectorias concretas. Historias laborales que organizaron su tiempo bajo reglas estables durante décadas. Cálculos personales, proyecciones familiares, expectativas construidas lentamente. Los gremios reconocen la presión financiera, aunque advierten que la solución no puede descansar únicamente en modificar condiciones de retiro. La equiparación progresiva con el régimen nacional 60 años para mujeres y 65 para varones implica alterar un contrato histórico del empleo público provincial. No es solo una cifra técnica: es horizonte desplazado, es planificación alterada, es incertidumbre acumulada en miles de hogares entrerrianos. La eventual eliminación del 85 % móvil alcanzaría a unas 5.400 personas en actividad. Para el Gobierno representa corrección de distorsiones presupuestarias. Para la representación sindical significa desarticular un reconocimiento a trayectorias laborales extensas y sostenidas. También genera preocupación la fijación de una base mínima común para todos los beneficios jubilatorios, leída como endurecimiento de acceso y reducción indirecta de derechos consolidados. Ajustar condiciones. Reordenar aportes. Contener gasto. Conceptos que, traducidos a la vida cotidiana, se perciben como recorte y pérdida de previsibilidad en el tramo final de la carrera laboral pública. La discusión continuará ahora en la Legislatura provincial. Allí el gráfico se transformará en artículos y votaciones concretas. El déficit será argumento reiterado. La sustentabilidad, bandera oficial. Los gremios anticipan análisis técnicos y consultas a sus bases antes de fijar posición definitiva. Lo que comenzó en una escena austera de Mirador Tech se convertirá en debate político abierto. Entre equilibrio fiscal y preservación de derechos, la reforma previsional ingresa en una etapa decisiva donde números y biografías disputan sentido sobre el futuro del sistema. Afuera del recinto, el clima empieza a tensarse. Reuniones internas. Comunicados en preparación. Expectativa contenida en oficinas y hospitales. El ajuste ya no es solo diagnóstico: es conversación pública en expansión. Y cada definición legislativa tendrá consecuencias inmediatas en miles de trabajadores activos y jubilados, en nuestras vidas. J. Noriega imagen. dreamstime
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