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Buenos Aires » Infobae
Fecha: 04/03/2026 22:25
Científicos internacionales detectaron grasas atípicas que se acumulan desde edades tempranas en los riñones de gatos domésticos, un fenómeno casi inexistente en perros y poco común en felinos salvajes. El hallazgo, publicado en Frontiers in Veterinary Science, aporta pistas sobre la alta predisposición de los gatos a la enfermedad renal crónica. A diferencia de los perros, los gatos domésticos muestran una tendencia marcada a acumular triglicéridos modificados y otros lípidos poco comunes dentro de las células renales, según ambas fuentes. Estudios realizados en el Reino Unido, con muestras recolectadas entre 2018 y 2023, demuestran que estos lípidos aparecen incluso en felinos jóvenes, lo que sugiere que su particular metabolismo lipídico podría propiciar un daño tisular progresivo a lo largo de la vida. Se ha determinado que la mayor propensión de los gatos domésticos a desarrollar enfermedad renal crónica está relacionada con la acumulación, desde etapas tempranas, de lípidos atípicos en las células epiteliales renales. Estos depósitos, ausentes en perros y muy poco frecuentes en gatos monteses escoceses, podrían constituir uno de los primeros indicios de alteraciones celulares que derivan en daño renal progresivo. Lípidos inusuales en los riñones de los gatos La investigación, encabezada por la profesora David Gardner y la doctora Rebecca Brociek de la University of Nottingham, identificó concentraciones inusualmente altas de triglicéridos modificados en las células epiteliales renales de los gatos domésticos. El análisis empleó técnicas avanzadas como cromatografía, espectrometría de masas y estudios lipidómicos, evidenciando que el 100% de los gatos adultos analizados presentaban lípidos atípicos en el tejido renal; este fenómeno también fue detectado en una proporción significativa de individuos jóvenes, tal como señala Frontiers in Veterinary Science. Estos lípidos presentan estructuras poco habituales, como enlaces éter y cadenas ramificadas rara vez observadas en otros mamíferos. La doctora Brociek afirmó al citado medio que entender por qué estas grasas inusuales se acumulan tan temprano en los riñones de los gatos podría aportar pistas fundamentales sobre su vulnerabilidad a enfermedades renales. El estudio destaca que la coexistencia habitual de estos lípidos en los gatos domésticos puede estar relacionada con la aparición de nefritis intersticial crónica, característica de la enfermedad renal felina. Al comparar los resultados, las muestras de perros carecían de estos lípidos modificados, mientras que los gatos salvajes solo los presentaban de manera esporádica. Además, se detectó una banda lipídica exclusiva de los gatos domésticos, que tiende a reemplazar a los triglicéridos convencionales con el paso del tiempo, subrayando así las diferencias entre especies. Dentro de los compuestos identificados, destacan los mono-alkil-diacilglicéridos y otros lípidos neutros con enlaces éter, cuya formación dependería más de mecanismos metabólicos internos que de la dieta. No obstante, los autores reconocen que la influencia de alimentos ricos en aceites de pescado no puede descartarse por completo. Nuevas vías para prevenir la enfermedad renal felina La acumulación temprana de estos lípidos poco comunes se asocia a un entorno celular sometido a estrés prolongado y a la eventual aparición de procesos inflamatorios que favorecen el daño renal en felinos. Según Gardner, creemos que podríamos desarrollar un suplemento o una dieta modificada para prevenir esta acumulación inusual de lípidos, con beneficios para la salud a largo plazo de los gatos. Estos hallazgos abren la puerta al desarrollo de nuevas estrategias diagnósticas, opciones alimentarias adaptadas y tratamientos preventivos enfocados en controlar la progresión de la enfermedad renal crónica en los gatos. El estudio subraya que el reconocimiento temprano de estos lípidos atípicos podría transformar la atención veterinaria de los felinos, permitiendo intervenciones más eficaces y personalizadas. Hasta ahora, la presencia de grasas en los riñones felinos era considerada un hallazgo sin consecuencias clínicas. Estas nuevas pruebas sugieren que el rasgo podría convertirse en un marcador temprano de riesgo, cambiando la percepción tradicional dentro del ámbito veterinario. Un metabolismo felino único Comparativamente, los perros presentaron niveles muy bajos de lípidos en el riñón y carecían casi totalmente de las grasas modificadas identificadas en los gatos domésticos, de acuerdo con lo investigadores. Los gatos monteses escoceses solo mostraron rastros de estos lípidos atípicos, en su mayoría durante las primeras etapas de la vida. Este patrón distingue el perfil metabólico de los gatos domésticos respecto de otras especies. El análisis reveló que los gatos tienden a acumular ácidos grasos de cadena corta, muchas veces insaturados o ramificados, un perfil que permanece constante en animales jóvenes y adultos, así como en aquellos con diagnóstico histológico de enfermedad renal. En contraste, los perros muestran principalmente grasas saturadas convencionales como el ácido palmítico y oleico. Los investigadores señalan que la dieta, la edad y factores como la castración pueden influir en la acumulación de estos lípidos: se ha comprobado que los gatos mayores exhiben una mayor presencia de grasas atípicas en el tejido renal. Además, se destaca la relevancia de explorar en profundidad las características genéticas del metabolismo felino, especialmente la producción de lípidos con enlaces éter y su relación con la longevidad y la dieta de los gatos.
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