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» Clarin
Fecha: 04/03/2026 09:07
Dalma Maradona, embarazada y con un fuerte apetito sexual. Lo que podría ser el título de una rendidora noticia falsa es parte del imaginario de Julieta Cayetina en la obra Al final las tragedias no mejoran a nadie, pieza que la tiene al mismo tiempo como autora y directora. Allí, la actriz e hija de Diego Maradona da vida a Cecilia, una joven que poco antes de dar a luz llega al hotel de Luisa (Miriam Odorico) y Berta (Cinthia Guerra), dos adultas mayores que, tras enviudar, entre chismes y prejuicios redescubren su sexualidad. Abuela, ¿seguís teniendo relaciones sexuales? Entre Dalma Maradona y Julieta Cayetina hay una complicidad que excede a la relación directora-actriz. Son amigas desde hace varios años y eso se nota. La charla, entonces, está plagada de recuerdos en común que abarcan, incluso, haber compartido sus respectivos embarazos casi como si se hubieran puesto de acuerdo. Pero no es sólo eso en lo que coinciden: la fuerte influencia de sus abuelos, una maternidad muy presente con sus hijos, el rol vital que cumplen sus vínculos más cercanos y la importancia del sexo en sus vidas (algo de lo que Dalma prefiere mencionar menos detalles que Cayetina) pueden explicar parte del lazo entre ambas. ¿Cómo llegó la autora a escribir una obra sobre esta temática? Me interesa esa etapa de la vida, lo que se llama tercera edad. Yo me crie muy cercana a mis abuelas, a mi abuelo, a sus amistades. Tuve muchos momentos con mujeres solas y viudas cuando fallecieron mi abuelo y las parejas de las amigas de mi abuela, dijo la dramaturga a Clarín. Con soltura, Julieta contó lo que para otras personas podría resultar insólito. Las llevé mucho de recorrido por el cementerio a ver a sus maridos; después íbamos a comer, tomábamos una cerveza, charlábamos y escuchaba anécdotas. Esas imágenes siempre fueron como disparadores. La relación con su abuela y ese grupo de mujeres le dio mucho material que hoy es utilizado en el escenario de Timbre 4. La vida termina cuando te vas de este plano (si es que termina). Mientras tanto, estamos vivas y todas tenemos la posibilidad de buscar la manera en que queremos vivir. Es poner esto sobre la mesa: no es que la vida, ni la sexualidad (para con otro ni para con una misma) se terminan cuando sos joven. La idea de esta obra surge un poco de ahí. Julieta admitió que no llegó a hablar de sexualidad con sus abuelos, pero sí preguntó a abuelas ajenas si seguían teniendo relaciones sexuales o si seguían teniendo esa cosa encendida. Lejos de sonrojarse, la respuesta fue positiva. Mientras Cayetina rememoraba las anécdotas que esas mujeres le fueron contando, Dalma Maradona se agarraba la cabeza: No puedo creer cómo te animás a preguntarle eso a una persona grande, dijo entre risas la actriz. La autora redobló la apuesta: Hermosa, trabajo de esto, de investigar, sostuvo antes de desatar las carcajadas de ambas. Lo que podría ser uno de los hits de la obra, tal como lo describió Maradona, nació del relato de una de esas mujeres: Hay una anécdota que contamos en la obra que tiene como disparador la historia real de una amiga de mi abuela que se enamoró de un remisero más joven, de las cosas que hacía para seducirlo y al que ella le mintió la edad. Dalma Maradona: Nunca en mi vida alguna amiga o familiar me va a escuchar hablando de mi sexualidad Dalma Maradona fue siempre muy cuidadosa de su intimidad. Ni ser hija de Diego Maradona probablemente el máximo ídolo popular argentino- ni ser actriz fueron razones suficientes para que eligiera la exposición como forma de vida. Ese antagonismo con el personaje que encarna en la obra, destacó, se sintió como un regalo de su profesión. Nunca en mi vida alguna amiga o familiar me va a escuchar hablando de mi sexualidad; nunca pasó ni pasará. Entonces, digo, ¡qué fuerte!. Porque es lo único que hace Cecilia todo el tiempo. Lo interesante de que Juli me haya llamado para este personaje y haya creído que de alguna manera yo podía encontrar a Cecilia es que hago algo que nada más alejado de mi vida, reflexionó. Al justificar sus dichos, añadió: Primero, porque nunca más voy a estar embarazada y, segundo, porque es muy sexual, demasiado sexual (y lo comparte). ¿Qué lugar ocupa el sexo en sus vidas?, se les preguntó a las entrevistadas. De antemano, Dalma aclaró: Yo no voy a dar tanta información como Julieta, que se explaya y cuenta todo. Mientras tanto, la autora bromeaba sobre la última vez que había tenido un encuentro sexual. Entonces, la actriz reconoció: Para mí es una parte importante, pero dentro de un conjunto de un montón de otras cosas. Y eso es todo lo que voy a decir. Cayetina, tal como Maradona había adelantado, fue más allá: Con los años, cada vez menos. Me gustaría un poco más. Me parece que es algo muy importante la sexualidad para con el otro, la sexualidad con una misma, la sexualidad como parte de la vida. Me doy cuenta que más grande me hago y más me conozco. Yo disfruto mucho del sexo, me parece que es parte de la vida y no quiero que deje de serlo. Lo primero es la familia (sobre todo, los abuelos) Más allá de abordar la sexualidad, la pieza de Julieta Cayetina trata sobre diferentes vínculos. En el caso de los familiares, muy importantes tanto para la dramaturga como para la actriz. Muchas veces ven mi relación con mi mamá y con mi hermana (N. de la R.: Claudia Villafañe y Gianinna Maradona) y me dicen, ¿lo que muestran ustedes en las redes es así? No, es más. O sea, hay una parte que ustedes no ven; así como también con mi papá en su momento, resaltó Dalma. La dramaturga, por su parte, coincidió: Con mi familia soy muy unida: con mi mamá, con mi papá, con mis hermanos, con mis amigas. Trato de estar muy presente, de enriquecerlos. Como contracara, admitió: Cuando alguien no me importa, no fuerzo vínculos. Los que tengo valen muchísimo y trato de tenerlos alimentados porque me hace feliz. A la hora de hablar específicamente del vínculo abuelos-nietos, ambas se refirieron a momentos entrañables. Julieta enfatizó: El rol de abuelas es lo más valioso que tengo, me salvó. Me crie mucho con ellas, compartí muchos momentos, me hicieron muy feliz durante mucho tiempo. Me emociona. De hecho, ya realizó una obra en homenaje a una de sus abuelas, sobreviviente del Holocausto; y ahora homenajea a la otra con la pieza que actualmente tiene en cartel, donde si bien la historia no representa su vida dos de las tres protagonistas llevan el nombre de esa abuela y de su mejor amiga. En el caso de Dalma Maradona, su abuela materna cumplió un papel fundamental: La tengo tatuada. Cuando era chica estaba mucho tiempo con mi abuela, de hecho todos sus otros nietos dicen Dalma siempre fue tu preferida, porque teníamos una relación muy simbiótica. Mi papá, mi mamá, todos estaban celosos de ella. No porque con los otros abuelos no haya tenido relación, pero de parte de mi papá tenían muchos más nietos. Hoy su madre parece haber heredado algo de eso. Cuando Dalma habla de Claudia Villafañe como abuela no hay más que elogios: Con mi mamá veo cómo tanto Benjamín, Roma y Azul la aman tanto que digo bueno, se ve que esta mujer algo está haciendo bien, porque evidentemente ser la persona preferida de tres generaciones tan distintas.... Las anécdotas son infinitas cuando se habla de la Tata: Mi hija más grande quería que le hiciera trenzas cosidas para el primer día de clases, y yo no sé hacerlas. Entonces, mi mamá me dice no te preocupes, yo voy. Y le digo, no, ma, ¿cómo vas a venir?. Sí, le hago las trenzas y me voy. O sea, se puso el despertador 6:30 para venir a hacerle las trenzas cosidas, que no había necesidad, pero vos no entendés la felicidad que tenía esa mujer haciendo esas trenzas. Al hablar de Diego Maradona como abuelo, agregó: A Azul, lamentablemente, no llegó a conocerla. A Roma la vio muy pocas veces porque estábamos en pandemia, pero tengo perfecto el rol de abuelo de mi papá con Benjamín (N. de la R.: hijo de Gianinna Maradona y Sergio Kun Agüero). Con Gianinna nos mirábamos y decíamos, pero pará, a nosotras no nos cambió nunca un pañal y acá está súper ducho: va, vuelve, lo trae a la plaza, salen. Bautizado por su primer nieto como el Babu, pudo disfrutar de ese vínculo con mucha intensidad: La desesperación de él por su nieto era una cosa que, aunque no dudábamos de eso, nos llamaba mucho la atención, porque era muy capo en ese rol, muy presente, muy que quería estar. Yo siempre digo que lamento un montón que mis hijas no lo tengan, pero me da felicidad absoluta que Benja sí lo haya tenido, reflexionó la hija de Dios, tal como tituló el documental donde homenajea a su padre. Dalma Maradona y la familia adquirida: Nunca me va a alcanzar nada para devolver el amor hacia nosotras La Tata, el Babu, el Diego. Hablar de la familia Maradona-Villafañe parece involucrar una confianza, una cercanía difícil de explicar. Para Dalma, se trata del inconmensurable amor hacia su padre que, tras su muerte, sufrió una suerte de transferencia. Somos parte de algo que es como la familia adquirida, porque cuando mi papá estuvo internado había gente que se acercaba a nosotros y decía, che, estoy rezando. Y no lo conocían, ni a nosotras tampoco. Cuando alguien habla o dice algo de mi papá y todo un ejército de gente desconocida sale con tanto amor, eso a mí hasta el día de hoy me parece muy loco y nunca me va a alcanzar nada para devolver ese amor hacia nosotras, con Gianinna y conmigo, reflexionó. Aunque convivió con esto toda su vida, sigue siendo difícil de entender, porque una cosa es él, el ídolo que tienen, y otra cosa son las hijas, yo no hice nada por ellos. Pero hay algo, es como una transferencia de amor desde mi papá, resaltó Dalma. Y cerró: Hay algo del amor que trasciende todo y que para mí es muy hermoso, pero muy inexplicable también. Al final las tragedias no mejoran a nadie se presenta todos los sábados a las 20.30 hs. en Timbre 4 (México 3554, CABA). Sobre la firma Newsletter Clarín
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