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Buenos Aires » Infobae
Fecha: 04/03/2026 00:36
El embajador permanente de Israel ante la ONU, Danny Danon, lanzó el martes una señal de dominio militar desde Nueva York: Israel y Estados Unidos controlan prácticamente todo el espacio aéreo iraní, y esa superioridad, advirtió, se hará visible en los próximos días. La declaración llegó cinco días después del inicio de la operación conjunta bautizada por Israel como León Rugiente, que el 28 de febrero abrió un nuevo y decisivo capítulo en el ya prolongado enfrentamiento entre ambas potencias regionales. Sabíamos que no iba a ser una guerra fácil. Somos conscientes de las capacidades del régimen iraní. Han gastado miles de millones de dólares en la infraestructura del terror, y sabíamos que iba a ser una operación seria, declaró Danon a los periodistas. Pero no durará para siempre. Hoy controlamos casi todo el espacio aéreo de Irán, y estoy seguro de que podremos demostrar esa superioridad en los próximos días. La campaña destruyó instalaciones nucleares, bases de misiles y centros de mando en Teherán, según funcionarios estadounidenses e israelíes. El 28 de febrero, Trump anunció en Truth Social la muerte del líder supremo Ali Khamenei, confirmada horas después por medios estatales iraníes. Irán respondió con ataques de represalia contra Israel, bases militares estadounidenses en el Golfo y varios países árabes de la región. La Media Luna Roja Iraní cifró el martes en al menos 787 los muertos en suelo persa desde el inicio de las operaciones. Danon reconoció que la capacidad iraní de lanzamiento no quedó anulada de inmediato. Teherán había almacenado lanzadores bajo tierra, en cuevas y en ubicaciones secretas como medida de previsión. Les resultará más difícil lanzar misiles, afirmó, aunque precisó que la degradación sería gradual. Los objetivos declarados de la operación son tres: eliminar el programa nuclear iraní, desmantelar el arsenal de misiles balísticos y destruir la red de grupos armados financiados por el régimen. El conflicto abrió entretanto un segundo frente. El 2 de marzo, Hezbollah lanzó misiles y drones contra instalaciones militares israelíes como represalia por la muerte de Khamenei. Al día siguiente, el martes, la milicia atacó la base aérea de Ramat David y otra instalación en los Altos del Golán, desafiando la prohibición decretada por el Gobierno libanés apenas horas antes. Los ataques israelíes del lunes sobre los suburbios del sur de Beirut y el sur del Líbano dejaron al menos 31 muertos y 149 heridos, según el Ministerio de Salud libanés. El primer ministro Nawaf Salam declaró ilegales todas las actividades militares de Hezbollah, exigió la entrega de sus armas al Estado y ordenó a las fuerzas de seguridad detener a los responsables de los lanzamientos. Salam calificó la acción del grupo como un acto irresponsable y sospechoso que da a Israel pretextos para continuar atacando el país. El presidente Joseph Aoun respaldó la medida y la declaró definitiva e irreversible. Desde Nueva York, Danon instó al Gobierno libanés a actuar y no conformarse con palabras. Las declaraciones no desmantelan los cohetes. Esperamos que el Gobierno libanés contenga a Hezbollah y asuma el control, y actúe ahora para evitar una mayor escalada, señaló. El ejército israelí confirmó que sus tropas operaban en el sur del Líbano en una nueva incursión terrestre como medida de defensa avanzada, mientras las fuerzas libanesas se retiraron de al menos siete posiciones avanzadas en la frontera, según Reuters. Al menos 30.000 personas buscaron refugio en albergues de emergencia, informó ACNUR. Si Salam no logra traducir la prohibición en contención real sobre el terreno, el Líbano podría quedar arrastrado por completo hacia una guerra que sus instituciones declararon no querer, pero que Hezbolá parece decidido a librar.
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