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Buenos Aires » Infobae
Fecha: 04/03/2026 02:15
El peronismo empieza a unir pequeñas piezas de un gran rompecabezas nacional. Dirigentes de distintas tribus hablan entre ellos para congeniar un futuro juntos. Advierten la necesidad de trabar para construir un esquema opositor que enfrente a Javier Milei en las próximas elecciones. Sin embargo, hay temas que tienen un importante peso político en los que hay un desacuerdo. Uno de ellos es el pedido de libertad de Cristina Kirchner. Ayer los organismos de Derechos Humanos y algunos diputados nacionales llevaron adelante una conferencia de prensa para pedir la eliminación de las restricciones que tiene en su prisión domiciliara, donde cumple la condena por la causa Vialidad. A Cristina, quien es inocente, le restringen las visitas y sus derechos políticos, mientras que los mayores asesinos del pueblo, los genocidas, que están condenados por delitos de lesa humanidad, salen para festejos familiares, deportes o hasta por trabajo, señalaron desde el cristinismo. La ex presidenta puede ser visitada por hasta 6 personas en la semana, en un tiempo total de 4 horas. Esa cantidad de gente excluye a sus hijos, Máximo y Florencia; a su médico personal, a una mujer que trabaja en la casa; a su abogado Carlos Beraldi; y a sus secretarios Mariano Cabral y Diego Bermúdez Bringe. Por ese esquema estricto que le impuso la Justicia luego que la ex mandataria subiera una foto reunida con nueve economistas, los organismos de DDHH y las Madres de Plaza de Mayo presentaron una nota ante el Tribunal Oral Federal N.º 2 para que los jueces evalúen la razonabilidad de las restricciones y que garanticen el cumplimiento de los principios constitucionales de igualdad y no discriminación. En el cristinismo aseguraron que a la ex presidenta se le restringen reuniones, se controlan los ingresos a su hogar, se limita su comunicación y hasta se pretende regular su presencia en el balcón y terraza, lo que sostienen que son restricciones inéditas, sin respaldo jurisprudencial y de dudosa legalidad. Esa postura y esos pedidos están muy centralizados dentro del universo peronista. Lo llevan adelante los dirigentes que son parte de La Cámpora, del cristinismo o del kirchnerismo histórico, que mantienen en alta la bandera de la proscripción. En la reunión de ayer hubo un puñado de legisladores, entre los que se encontraban Germán Martínez, Carlos Castagneto, Eduardo Valdés, Horacio Pietragalla, Jorge Taiana, Kely Olmos, Florencia Saintout, Eduardo Wado de Pedro, Paula Penacca y Vanesa Siley. Los que repiten, una y otra vez, el pedido de Cristina libre son casi siempre los mismos. En otras terminales la consigna se fue diluyendo. Es el caso del kicillofismo y el massismo. Tampoco hay grandes reclamos en el peronismo del interior. Muchos dirigentes solo se expresan cuando son entrevistados y consultados sobre la situación de CFK. En los hechos, un sector importante del PJ busca alejarse del esquema cristinista y sus reclamos. Tal es así, que durante la campaña nacional del año pasado hubo dirigentes y candidatos que evitaron referirse al tema, lo que generó una tensión interna con el camporismo, que no se explicitó solo por la necesidad de mantener una aparente calma en el medio de la campaña electoral. Ese enojo contenido nunca se detuvo frente a las palabras o los silencios de Axel Kicillof. La diputada provincial e intenta de Quilmes en uso de licencia, le apuntó al Gobernador por no haber nombrado a CFK y su situación judicial en el discurso de apertura de sesiones. Esperaba una muestra de solidaridad, como también lo esperaban muchos argentinos y argentinas que queremos a Cristina, dijo la quilmeña. El jefe de Gabinete bonaerense, Carlos Bianco, le esquivó a la confrontación directa al decir que cada uno podía opinar lo que quiera y que ellos, como gobierno bonaerense, habían manifestado en diferentes oportunidades su posición en contra de la situación judicial y de detención de la ex presidenta. La postura frente a la situación divide al peronismo pero, especialmente, separa al cristinismo del kicillofismo. Dos corrientes internas que cada vez tienen más diferencias y menos coincidencias. Justo en un año donde el peronismo busca reunificarse y generar un proyecto de poder nuevo. No hay un acompañamiento masivo del justicialismo a los reclamos que tienen que ver con las condiciones de detención de la ex jefa de Estado, ni respecto a los pedidos por su libertad. No hay tampoco una estrategia común para que ese pedido se vuelva nacional y ni una táctica específica para coordinar cómo tratar el tema en la discusión pública. Una muestra más de los desacoples internos del peronismo.
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