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Parana » Plazaweb
Fecha: 04/03/2026 00:26
La organización social Suma de Voluntades atraviesa un momento complejo en materia de asistencia y lanzó un pedido urgente a la comunidad para poder sostener sus actividades. Así lo confirmó una de sus referentes, Anabella Albornoz, en charla con el programa Panorama 94.7 por Radio Plaza. La ONG funciona desde 2014 en la ciudad de Paraná, acompañando a familias en situación de extrema vulnerabilidad que viven en asentamientos informales. Actualmente, la demanda creció de manera significativa. En este momento estamos bastante desabastecidos, lo que más necesitamos es alimentos no perecederos, fideos, arroz, leche, té, mate cocido, estamos en un punto bastante complicado, señaló Albornoz. Si bien aclaró que no suspendieron actividades, reconoció que se está haciendo muy difícil sostener el trabajo diario. Según detalló, alrededor de 200 a 210 personas por día pasan por la sede de calle Bavio en busca de desayuno y merienda, a las que se suman entre 300 y 400 personas que retiran comida en la plaza. Es muchísima la gente, remarcó. Las donaciones pueden acercarse de lunes a viernes de 9 a 12 y de 17 a 20. Además, la organización convoca a voluntarios para el acompañamiento escolar. No tienen que tener experiencia previa, sí muchas ganas y voluntad de poder transformar realidad. Es una de las actividades más lindas que hay, afirmó. Suma de Voluntades cuenta con equipos en los barrios San Martín, Antártida Argentina y Mosconi Viejo, donde también articulan con una escuela deportiva. Nosotros trabajamos mucho educación y deporte, para nosotros lo tomamos como escuela de vida, explicó. Al analizar el contexto actual, Albornoz sostuvo que la situación es bastante compleja en materia de asistencia, en parte por el retiro de programas nacionales en los territorios. Además, advirtió sobre una problemática creciente: Lo que hace hoy más complejo el escenario es el avance del consumo y sobre todo en infancias. Eso es lo más preocupante. En ese sentido, llamó a aunar los esfuerzos entre el Estado y las organizaciones para proteger a niños, niñas y adolescentes, y valoró el trabajo de comedores y merenderos comunitarios como espacios clave de contención y detección temprana de situaciones de vulneración.
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