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» TN
Fecha: 03/03/2026 20:02
John Malkovich pasa poco tiempo en su casa, donde se encuentra para hablar con TN vía zoom. Terminó hace diez días de grabar una serie, que lo tuvo ocupado los últimos cinco meses. Tiene tres películas por estrenar, y pronto arranca la filmación de otra serie. En medio de todo eso, el actor de Relaciones Peligrosas, Con Air/Riesgo en el aire o ¿Quieres ser John Malkovich?, está embarcado en la gira de un espectáculo que lo trae al Teatro Ópera On el próximo 27 de marzo. Leé también: Darío Lopérfido, un gestor fundamental de la cultura que no tuvo miedo de polemizar hasta sus últimos días El infame Ramírez Hoffman es su adaptación de un relato del chileno Roberto Bolaño. El autor de culto, muerto tempranamente, lo escribió como parte de su tercera novela, La literatura nazi en América. Es la historia de un aviador y poeta, que escribe versos en el cielo mientras participa del aparato represivo de la dictadura chilena. Se trata de una puesta de cerca de noventa minutos con músicos en vivo como único dispositivo visual. Y el actor, claro, encarnando el texto. Lo acompaña la pianista Anastasya Terenkova, el violinista Andrej Bielow y el bandoneonista Fabrizio Colombo. El repertorio incluye piezas de Astor Piazzolla. Esto es una forma que no existe realmente, y una forma en la que vengo trabajando por los últimos veinte años, dice a TN con esa voz característica que ha prestado a personajes de animación. Esta pieza habla de asuntos de la historia que no son necesariamente compartidos, pero sí similares en Argentina en Brasil. Yo trabajo mucho en colaboraciones de música clásica. La idea original tuvo que ver con el tango, que parecía un socio ideal para esa historia pues muchos personajes son sudamericanos o están allí. Traduje el libro completo para convertirlo en una pieza musical. Pero me di cuenta de que implicaría una semana de actuación, aunque ni si quiera es una novela particularmente larga. Finalmente, con Anastasya, decidimos hacer El infame Ramírez Hoffman, que es la mejor y más sustancial de las piezas de La literatura nazi en América. Bolaño es extrañamente desconocido en muchos lugares, a pesar de que ha sido traducido a muchos idiomas". -Llegás a esto como lector, pero te interesa esta región del mundo así como también sus autores. -El norte, el centro y el sur de América son de alguna forma parte el nuevo mundo, y tienen muchas cosas en común y muchas, muchas y profundas diferencias. Muchos de los grandes escritores que admiro son sudamericanos. García Márquez, Bolaño, Sabato, y muchos más. Es un tipo de literatura que no necesariamente logra una buena adaptación... es un poco soñadora para eso. Si me perdonan los cineastas, un poco demasiado profunda para ser adaptada. De hecho, estuve mucho tiempo adaptando Sobre héroes y tumbas para el cine. Pero prefiero esta manera. Y terminamos haciendo una pieza sobre Informe sobre ciegos, que es una pequeña parte, un capítulo de esa obra. -¿Dirías que El infame Ramirez Hoffman no es adaptable para el cine? -Para mí no funcionaría bien. Hay frases en ese texto que simplemente no podés escuchar en una película. Bolaño se refiere a él como elegante como un dragón. Nunca escucharás eso en una película, ni funcionaría. Bolaño llena ese texto con cosas como esa. En esta pieza, no hay elementos visuales excepto observar a grandes músicos tocar. Bolaño describe la exposición de fotos del infame Ramírez Hoffman, que se propone demostrar que el nuevo régimen de Pinochet está interesado en el arte de vanguardia. La ironía de esa frase nunca funcionaría en una película. Por mucho que los realizadores no les guste y no lo entiendan, las películas también tienen grandes limitaciones. Una forma que sin limitaciones es la música. Y la música puede expresar sin traducción, directo a los huesos. Por eso me interesó. Ya llevamos este tipo de trabajos a 47 países, y la mayoría con colaboraciones con música clásica. Leé también: Kill Bill sin censura y con material inédito: la versión original de Tarantino se estrena después de 20 años -Dado tu interés por América Latina, y sus autores, ¿qué pensás de lo que está pasando en tu país, con ICE y la persecución a los inmigrantes? -Diré lo siguiente. Este año pasado tuve un pasaporte de emergencia. Debí volverme a Europa apenas terminé de filmar en Santiago, la nueva película de Martin McDonagh. Tenía un tour en Europa, pero no pude entrar a los Países Bajos, porque ellos no aceptan pasaportes de emergencia. No es mi país, y son sus reglas. No me interesa comentar sobre esto porque es un tema de cuatrocientas horas, no de treinta segundos de a favor o en contra. La migración, inmigración, libertad de movimientos y leyes son grandes temas. ¿Debería la gente poder ir y venir de cualquier país? Estás hablando con un ciudadano del mundo. Pero siempre debo llevar mis papeles. Debo llenar papeles para ir a Brasil y también a Argentina. Entonces, más allá de lo emocional de todo esto, y más allá de vender títulos de diarios, revistas, o clicks de internet, ¿hay alguna discusión sobre modificación de regulaciones, sobre standards internacionales para la gente que quiera mudarse a Guatemala, o a México, o Marruecos, o a Francia? No lo hay. Este tema está más allá de mi categoría. Yo hago cosas sobre la condición humana y el costo de las cosas. El costo de ser humanos. El costo de la ideología, que tiene un efecto devastador allí donde es extremo. Eso es lo que hago. No hablo de las noticias actuales ni tengo idea acerca de si son verdad o no. Soy un outsider en todas partes. -Qué esperás de tu nueva visita a Buenos Aires, y el recibimiento de esta pieza en estas audiencias. -Espero aprender algo de llevar este espectáculo a Sudamérica, donde han vivido, a veces trágicamente, varios de los asuntos que se tocan en la pieza. De todas formas, no voy nunca a los lugares con expectativas, me parece absurdo. No sabemos, nunca sabemos cómo la gente responderá, que la va a conmover o la hará feliz, o la hará pensar. Eso se descubre en el camino. Es parte fascinante de actuar en vivo. -Tengo la sensación de que disfrutás más de este tipo de trabajos que de hacer películas, a pesar de que trabajás mucho. -Trabajo mucho. Terminé hace diez días una serie después de cinco meses de grabaciones. Empiezo otra en mayo, tengo tres o cuatro películas por estrenarse, y disfruté mucho de hacerlas, en el último año o dos. La de Martin McDonagh (Wild Horse Nine), la de Julian Schnabel (En la mano de Dante), la de Romain Gavras (Sacrifice, con Anya Taylor-Joy). Hago películas todo el tiempo y lo disfruto. Pero esto es algo que nadie más hace. Claro que soy un actor que creció en el teatro. Pero hay cosas que no se parecen a hacer ocho funciones de una obra a la semana durante nueve meses, lo que he hecho toda mi vida. Pero no planeo seguirlo haciendo por el resto de mi vida. Quizá haga alguna obra de ese tipo, o quizá no. Pero estoy muy comprometido con este tipo de piezas, que disfruto, así como de llevarlas a Buenos Aires, o Río o Budapest, o Toronto o Viena. Y hacerlas y ver qué tiene la gente para decir de ellas. Ya sea bueno, malo o indiferente.
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