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https://www.elentrerios.com/ » El Entre Rios
Fecha: 01/03/2026 10:22
Por el lado de la oferta, en primer lugar está el superávit comercial de enero trepó a US$1.987 millones. En segundo lugar, los más de US$10.000 millones que empresas y provincias han colocado en los últimos meses en el exterior, y que tarde o temprano deben liquidar en tanto no usen los dólares para cancelar deudas preexistentes, como hará la provincia de Entre Ríos. De los US$300 millones con vencimiento en 2033 que tomó está semana, gran parte se destinará a recomprar el título con vencimiento final en 2028, que amortiza en tercios del residual hasta el vencimiento; es decir, el monto de deuda nueva, que debería haberse sabido el viernes pero al cierre de esta nota no estaba disponible, será probablemente pequeño. En tercer lugar, está el ahorro de los argentinos, que comprende no sólo los casi US$42 mil millones en depósitos en el sistema financiero local, sino también en los más de US$250.000 millones en activos declarados en el exterior. Casi todos los argentinos que ahorran lo hacen en moneda extranjera, que venden para cancelar obligaciones en pesos. Del lado de la demanda quedan - luego de la importaciones neteadas arriba -, la compra de dólares de las familias, que sigue en cerca de US$2.000 millones por mes, la compra de dólares de las empresas para cancelar pasivos financieros externos, las compras del BCRA para acumular reservas y las del Tesoro para pagar los servicios de su deuda externa. Hoy, las fuentes de oferta son más fuertes que las de la demanda, algo que en Argentina sabemos que no se puede extrapolar más que al corto plazo. ¿Tenemos que acostumbrarnos, como dice el Ministro de Economía, a un dólar barato? El dólar está bajando contra la mayor parte de las monedas del mundo, no sólo contra el peso argentino. Si todas las proyecciones de crecimiento e inversión extranjera fija implícita en los proyectos del RIGI se concretaran, habría un aluvión de divisas para invertir, que luego se transformaría en un aluvión de exportaciones. Se menciona a menudo que la balanza energética sería superavitaria en US$30.000 millones hacia el año 2030; la novedad viene de la minería: un informe del banco de inversión Morgan Stanley publicado esta semana sobre el potencial del sector minero augura exportaciones por US$45.000 millones hacia 2035. Si sólo se tratara de este alud de exportaciones, el dólar estaría carísimo en Argentina para quien piensa a futuro. Pero el análisis omite el hecho de que los proyectos que nos llevarán hasta allí demandarán activos importados para ser puestos en marcha, demandarán mucha deuda que habrá que cancelar cuando arranquen las exportaciones, y demandarán el giro de dividendos a las casas matrices, como está contemplado y garantizado en el RIGI. Habrá mayor oferta, pero también mayor demanda de dólares. Entonces, ¿está caro o barato el dólar? Parece haber más evidencia anecdótica que real en la sentencia popular. Parece estar caro cuando se lo mide según el precio de los bienes que producen los sectores menos competitivos, y barato cuando se lo mide según el costo de varios servicios y bienes que producen los sectores más competitivos, e incluso medido según los salarios. Como la economía toda, la sensación es desigual según el sector en que cada uno se desempeñe. El cálculo del Índice de Tipo de Cambio Real Multilateral que publica el BCRA en su página web muestra un valor similar al de la salida del gobierno de Alberto Fernández, pero muy superior al mínimo del gobierno de Mauricio Macri y de los valores de salida de la Convertibilidad. Discernir si el dólar está caro o barato deriva casi siempre en discusiones bizantinas. Más fácil parece el ejercicio mirado desde su contrario: discernir si el peso está caro o barato. Tampoco hay una respuesta unívoca, aunque se puede deducir que, visto que la base monetaria representa apenas 4 y pico por ciento del PBI, los argentinos siguen sin elegir al peso como su moneda de ahorro a largo plazo.
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